En la quinta región una brisa fresca los despierta e invita a seguir envueltos en las sábanas, volviendo a saborear en la mañana “la presa” conquistada por la noche.
¿Qué lleva a una mujer a ceder durante el verano?, ¿qué mecanismos emplea el varón para activar sus más bajos instintos? La tarea resulta por momentos compleja, pues algunas señoritas al saberse deseadas atesoran su erotismo y lo sobrevalúan en complicidad con la realidad del país, en una especie de “retención del sexo en el exterior”.
Las olas, el viento y el frío del mar revolucionan a los turistas en un constante “sucundún” hormonal. Caminando por la playa, el calor de cuerpos expuestos calientan la arena, pero esto no basta para derretir el témpano en el alma de las mujeres. Tiritando, los hombres juran obtener su querer y derretir la espuma de su amor recurriendo a las más ridículas acciones.
Lo que no saben ellos, y que debería ponerlas a ellas en alerta, es que la oferta femenina es mayor que la masculina. Los hombres tienen para elegir, en cambio ellas deben rastrillar la playa para sacar algo deseable.Y quizás, a sabiendas de esto, la histeria se refuerza cada día y termina ganando la más “estrellita” y el muchacho más intrépido.
Estereotipos masculinos y actitud “banana beach”
El hombre ilustrado. Este personaje está muy lejos de Ray Bradbury y mucho más cerca de Chanti, un cómic que despierta la simpatía infantil. Se pasea por la playa con sus brazos y omóplatos tatuados. Despierta la curiosidad relatando la historia de cada trazo marcado en su piel. Al llamar por él mismo la atención, tiene una buena entrada pero debe ser capaz de mantener la charla fuera de una conversación de autoflagelo, tintas y marcas permanentes.
¿Te saco una fotito? Fotógrafos y periodistas que viajan a cubrir la costa para algún medio y permanecen 15 minutos hablando con cada chica a retratar. Advertencia, el fotógrafo profesional no guarda relación con los voyeuristas que permanecen en la rambla robando fotos a las chicas para su consumo personal.
“Mens sana in corpore indómitus”. Los llamados deportistas se pasan las horas jugando al paddle o al fútbol playero, sin prestarle atención a ninguna mujer. Su objetivo es la diversión física entre amigos.
El antihéroe: Al parecer, su actitud lleva toda las de perder, pero termina ganando porque roba sonrisas y resulta extremadamente tierno. Es el típico que se entierra y hace castillos en la arena.
Te pincho toda. Él es el tipo más prendido de la playa, cede a las peticiones de las chicas y puede recurrir a una especie de histeria musical, cortándole su tema favorita para poner el de otra. Conoce la movida nocturna y puede hacer hacer entrar a cualquiera a su boliche vip.
En patota es mejor. Estos muchachos trabajan en grupo, pretenden seducir entre cinco a la misma chica, expresándoles los piropos más usados. Se sublevan entre ellos y se pasan las horas mirando a cada mujer que les pasa por enfrente.
El intento de músico. A este personaje ya lo hemos analizado en otra nota. Lleva su guitarra a la playa y musicaliza, en desafinadas melodías, las vacaciones. Su voz es menos escuchable que su repertorio.
Resaca “beach”. Luego de “harto carrete”, se la pasan durmiendo recostados en la arena. Sus intentos de seducción están ligados a sus ronquidos.
El trabadito. Se pasea con su cuerpo brillante al sol. Es el típico que atrae físicamente pero que no hila dos palabras en una conversación. Su narcisismo lo lleva a buscar una mujer a su imagen y semejanza.
El RRPP. Seducen y pretenden hacerse los conquistados para que concurran a su boliche. Tienen supuestamente toda la onda y son los más prendidos de la playa. Su felicidad es eterna desde la mañana a la noche y conocen a todo el mundo.
Mirá la galería. ¿Cederías a tales encantos?
