Habían pasado algunos minutos de las 2 del último sábado, cuando una mujer se comunicó con la línea de emergencias 911 y contó aterrorizada que tres sujetos estaban golpeando a un “señor mayor” cerca de la intersección de calles Alem y Salta de Ciudad, frente al Hospital Central.
Mientras efectivos de la jurisdicción se desplazaban hasta el lugar, el altercado continuaba y los agresores le propinaban al hombre patadas en la cabeza. Incluso, se apoyaron sobre el auto de la testigo, al mismo tiempo que seguían con la brutal golpiza, surge del procedimiento policial.
Una vez que los uniformados arribaron a la escena, los sospechosos se dieron a la fuga y el lesionado, fue internado en el mencionado efector público. Pero a los pocos minutos, uno de los presuntos atacantes fue localizado y ofreció una versión diferente: sostuvo que tres indigentes le robaron el celular y que ajustició a uno de ellos.
A partir de allí, se comenzó a investigar el robo, aunque no hubo mayores avances en la causa a raíz del paro de judiciales. Pero todo se reactivó la tarde del lunes cuando, desde el nosocomio de calle Alem, informaron que había fallecido el hombre que fue blanco de la golpiza.
Se trataba de Gabriel Gustavo Lucero Miño (58), quien alrededor de las 19.50, perdió la vida al sufrir un paro cardiorrespiratorio en la habitación 445 de la Unidad de Terapia Intensiva, a dónde se encontraba alojado luego de ser diagnosticado con politraumatismos varios y traumatismo de cráneo.
El hombre actualmente se encontraba en situación de calle, deambulando y pernoctando por las calles del microcentro y alrededores. Anteriormente, había residido en el barrio La Gloria, en Godoy Cruz, y en el barrio Soberanía Nacional, en el sector maipucino de la denominada triple frontera.
Más allá del trágico final que tuvo la vida de Lucero Miño, conocido por sus allegados como el Flaco o Negro, no está del todo claro que su fallecimiento esté relacionado a la paliza que le propinaron.
Por eso, la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, quien tomó intervención en el expediente que se abrió por la muerte del indigente, aguardaba por el informe de la necropsia que le practicó al cadáver personal del Cuerpo Médico Forense (CMF).
El otro gran interrogante que se planteó en la instrucción tiene que ver con el presunto robo que fue denunciado por un hombre de 37 años, oriundo de Ugarteche, Luján de Cuyo.
Esto porque, la primera llamada que se recepcionó en el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) hablaba de tres sujetos golpeando a otro, explicaron las fuentes judiciales consultadas. Mientras que el relato de la presunta víctima del robo sostiene que él solo se enfrentó a tres malvivientes, agregaron.
En ese sentido, Lucero Miño contaba con antecedentes por robo agravado por escalamiento, robo en grado de tentativa, robo agravado por el uso de arma de fuego y robo simple.
Pero, debido a las versiones contradictorias, la fiscal Lazo y su equipo comenzaron a trabajar en la incorporación de pruebas para intentar avanzar en la reconstrucción de los hechos para dilucidar si realmente existió un hecho de inseguridad que desencadenó el posterior ataque o si todo se trató de un conflicto entre conocidos.
Más allá de eso, el futuro de la causa lo definirá el resultado del estudio forense, que podría conducir a una investigación por homicidio o al archivo de las actuaciones por tratarse de una muerte que nada tuvo que ver con el ataque contra Lucero Miño.
