Después de varias idas y venidas, principalmente por un fallo de la Justicia de Garantías que le había permitido recuperar la libertad al imputado, finalmente, el fiscal de Godoy Cruz Juan Carlos Alessandra terminó hace pocas horas la instrucción y elevó a juicio oral y público la causa por el asesinato de Cristian Mauricio Gelvez (40), el marido de la presunta jefa narco de los barrios oeste godoicruceño, Sandra Jaquelina Vargas (38), la Yaqui. De esta forma, Javier Enrique el Carnicero Quirino, un ex penitenciario de 33 años, se sentará en el banquillo para responder por el hecho que tuvo su inicio el 19 de enero del año pasado en el popular asentamiento Campo Papa.

Esta es considerada por los detectives la “causa madre” contra la organización criminal que, de acuerdo con las investigaciones, supo liderar Vargas hasta su detención, el 14 de marzo del 2014. 

Gracias las pruebas que se recolectaron en la causa por el crimen, Alessandra tuvo argumentos para imputar luego a la Yaqui y a su hija mayor –Silvina Gelvez– por falso testimonio agravado y también por asociación ilícita, calificaciones que las mantiene –junto con las de lavado de activos y comercialización de estupefacientes en la Justicia federal– tras las rejas en El Borbollón con prisión preventiva con una docena de familiares.

Finalizar la investigación no fue una tarea sencilla para el fiscal departamental, quien está al frente de todas las causas contra Vargas y los otros acusados, con la supervisión del fiscal de Cámara Fernando Guzzo.

A mediados de setiembre, Alessandra se encontró con una piedra en el camino después de casi siete meses de instrucción: el juez de Garantías Marcos Pereira rechazó el pedido de prisión preventiva contra Quirino porque consideraba que las pruebas eran escasas y de esta forma ordenó su libertad. El problema radicaba en que si se caía esta causa, las otras también podrían desmoronarse, debido a que están directa e indirectamente relacionadas. El Carnicero dejó la cárcel de San Felipe beneficiado por el fallo del titular del Quinto Juzgado de Garantías, pero el fiscal reaccionó rápidamente y presentó a las pocas horas la queja formal ante la Cámara de Apelaciones. Dos meses después, le dieron la razón. 

El tribunal de alzada entendió que las pruebas contra Quirino eran contundentes y dictó la prisión preventiva que había querido Alessandra, ordenando la detención del sospechoso. La misma se hizo efectiva el 27 de noviembre en Chacras de Coria, Luján, mientras esperaba un colectivo. Con el imputado otra vez tras las rejas, el fiscal culminó la pesquisa y la elevó a juicio. 

La muerte y la mentiras

Gelvez, quien tenía salidas transitorias, murió tres días después de un tiroteo ocurrido el 19 de enero cerca de Chuquisaca y Chapadmalal, en el Campo Papa. El marido de la Yaqui, con familiares de ella, fueron hasta una casa en una VW Suran y protagonizaron un cruce armado con tres sujetos que serían rivales. En la propiedad que atacaron se encontraban Cristian Cuello, Juan Chicho Paez y el Carnicero Quirino. 

Gelvez recibió tres balazos y lo trasladaron al Lagomaggiore, donde dejó de existir. 

En la investigación por el homicidio se comprobó que la organización ideó un plan para terminar con la vida de sus rivales y vengar así el crimen de Gelvez. Vargas y su hija fueron citadas por la Justicia y contaron, entre lágrimas, que Paez era el autor del homicidio. El objetivo era acusar a Paez para que la policía fuera tras él y luego fuera asesinado en la cárcel –el nexo en la prisión era Jonathan Brizuela, sobrino de la Yaqui–, mientras la banda se “encargaba” de Quirino en la vía pública. 

Pero el plan no funcionó: Paez se fugó y Quirino fue atrapado por la policía en el barrio Bancario, el 19 de febrero. El fiscal, con pruebas que se incorporaron, acusó luego a Vargas y a su hija por falso testimonio agravado por acusar a Paez como autor de hecho cuando sabían que no lo era.

La “causa madre” ayudó también a confirmar que actuaba una organización criminal, donde las directivas las daba Vargas mientras su pareja estaba en la cárcel.