Un grave caso de abuso sexual intrafamiliar comenzó a investigarse a inicios de abril después de que una mujer descubrió a su vecino accediendo carnalmente a su hermano de 13 años en el interior de una finca del distrito de Las Violetas, Lavalle.
Fue la propia testigo presencial quien radicó la denuncia ante la Justicia y que motivó la captura del hombre, de 33 años, a mediados de este año. Siete meses después, el acusado confesó la autoría en un juicio abreviado inicial y fue condenado. Su identidad se reserva para proteger a la víctima.
Esto, principalmente, porque se encontraba acorralado por las contundentes pruebas que demostraban las reiteradas vejaciones de las que había sido blanco la víctima y que iban más allá del testimonio de la vecina que presenció uno de los de los hechos.
Incluso, a partir de las diferentes declaraciones que se tomaron surgió que dentro del seno familiar del niño y el victimario existía una aparente “naturalización de los abusos”. Pese a eso, los detectives policiales y judiciales no pudieron comprobar que otros miembros de la familia hayan sido víctimas de episodios similares.
Lo cierto es que el sospechoso ya se encontraba con prisión preventiva desde julio y en las últimas semanas su defensa llegó a una acuerdo con la fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual María de las Mercedes Moya para definir su situación a mediante un debate abreviado.
De esa forma, el detenido reconoció los delitos cometidos ante el juez Sebastián Sarmiento, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, quien homologó el acuerdo entre las partes y sentenció a 9 años y 6 meses de cárcel por abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual simple agravado por el vínculo y por ser cometido contra un menor de 18 años aprovechando la situación de convivencia preexistente, en hechos reiterados y en concurso real.
Abusos reiterados en Lavalle
Del expediente surge que a comienzos de abril, cuando cerca del mediodía, el imputado fue descubierto por una vecina mientras abusaba con acceso carnal a su hermano al aire libre, en un sector de la finca lavallina donde ambos residían con su familia.
A partir de esa situación, de las entrevistas al menor se pudo constatar que las vejaciones habían comenzado tiempo atrás, aproximadamente desde el 11 de marzo de 2023, cuando el chico tenía 12 años.
Durante ese periodo, en varias ocasiones, el niño padeció tocamientos en las partes íntimas por parte de su hermano, de acuerdo con la teoría del caso oficial.
Después de nueve meses de investigación, la causa avanzó rápidamente y terminó con la sentencia condenatoria en contra del autor de los abusos sexuales.
