Walter Fabián Correa escribe mal hasta su nombre. No pone tildes y muestra un nivel muy básico de alfabetización. Tan básico, que ni adrede es posible escribir tan mal. Aún así, se la rebusca para comunicarse de la única manera que tiene para que su mensaje traspase las paredes de la cárcel.
Walter Correa fue uno de los presos que apareció en los videos que se difundieron hace unos meses y que mostraban a personal penitenciario torturando a un grupo de reclusos en San Felipe. En su caso particular, recibió una lección de boxeo dentro del calabozo; imagen que fue captada por el celular que luego se convertiría en prueba clave dentro de la investigación.
La epístola escrita por el interno tiene como objetivo llegar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para denunciar que, lejos de tener protección luego de la polémica surgida tras la difusión de los videos, ha sido blanco constante de todo tipo de apremios; desde amenazas hasta nuevos golpes.
Después de que las torturas tomaran estado público, Correa fue trasladado a un centro de detención en Tunuyán; de allí pasó a Almafuerte, y regresó nuevamente a San Felipe. En su carta aseguró que en todos lados fue sometido a diferentes vejámenes porque, tal como escribió, “me tienen bronca por los videos”.
En esta foto, una de las marcas que quedó luego de uno de los tantos sometimientos:

