El imputado, referente evangélico, tiene 52 años y quedó comprometido en el 2022 por hechos ocurridos años antes.

Más de dos años de investigación, audiencias y prisiones preventivas dictadas en diferentes instancias. Incorporación de pruebas determinantes y confesiones con el paso de los meses. Un video se transformó en el elemento destacado de la instrucción y también del debate oral de instancia privada, el que empezó en mayo y culminará en las próximas semanas, luego de un duro pedido de pena de la fiscalía y los querellantes durante los alegatos.

El protagonista de la historia es un pastor evangélico de 52 años que se encuentra en el banquillo por estar acusado de abusar sexualmente de dos jóvenes que actualmente tienen 25 y 28 años y habrían sido sometidos cuando eran más jóvenes aprovechando la relación de preeminencia que le otorgaba ser el máximo referente de la Iglesia Mi rey, vida del señor, que supo estar ubicada en Las Heras.

Hace pocos días se desarrollaron los alegatos de las partes y la representante del Ministerio Público, de la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, María de las Mercedes Moya, solicitó a los jueces 22 años de prisión para el imputado, Julio César de la Vega Páez, por los hechos que habría cometido contra ambas víctimas.

También lo hicieron los abogados en representación de los jóvenes denunciantes, quienes detallaron las pruebas que se ventilaron en el proceso y solicitaron que continúe en situación de encierro con una resolución de culpabilidad. 

Además de los pedidos de pena, trascendió que tres testigos de la defensa habrían modificado sus declaraciones iniciales de instrucción para intentar defender al sospechoso de cara a la resolución del debate, por lo que este nuevo direccionamiento de sus palabras que hicieron en el último tramo del juicio podría costarle una compulsa por falso testimonio si así lo entiende el tribunal cuando dé a conocer la parte dispositiva de la sentencia.

Pero no sólo eso. El caso tiene algunos condimentos que vienen generando preocupación en la Justicia. Desde hace algunas semanas representantes de la Procuración y uno de los abogados de una de las víctimas, Emmanuel Apolo, comenzaron a sufrir ataques a través de diferentes “fieles” que se juntan y realizan movilizaciones o publicaciones en redes sosteniendo que se trata de una falsa denuncia contra el pastor. Agregando para intentar desvincularlo de los hechos que se trata de un “un hijo de Dios que ama la verdad”.

Sin embargo, en el expediente y en el juicio se revelaron pruebas documentales y testimoniales que comprometen al imputado, como un video en el que reconoce los hechos pidiéndole disculpas a una de las víctimas.

De acuerdo con fuentes judiciales de la causa, las operaciones y las marchas en contra de los pesquisas y el representante legal de la víctima están ligadas “directamente a lo más oscuro” del mundo de las religiones. Hablan de persecuciones contra las personas que tienen autoridad para dirigir una iglesia, como curas y pastores, después del caso Próvolo y de casos de falsas denuncias en causas de instancia privada con el objetivo de intentar que De la Vega Paez le esquive a una sentencia que podría costarle varios años de encierro.

A pesar de esto, de acuerdo con la información a la que accedió El Sol, “se trata de una movida” para intentar hacer caer o desestabilizar el juicio que tiene al pastor en el banquillo. Justamente, en el proceso se incorporó un video en el que una de las víctimas grabó al pastor confesando los abusos y pidiendo perdón por lo que había provocado, lo que hizo caer cualquier tipo de especulación entre los fieles o seguidores del acusado.

De las desgrabaciones y transcripciones se desprende que el joven, sentado frente a frente y entre lágrimas, le dice “no me puedo olvidar de eso. Y no me deja en paz”, y hasta le pregunta al pastor si recordaba lo que había hecho: “Sí, me acuerdo de todo”, reconoció el hombre juzgado.

“¿Se acuerda que ud me tocó?; ¿Se acuerda que ud me estaba masturbando cuando yo estaba durmiendo? ¿Por qué siempre me ha querido tocar? No sabe cómo me siento”, se desprende de las imágenes. La respuesta del acusado, en una especie de confesión, fue contundente para los investigadores del proceso: “Yo te he pedido perdón”.

La defensa del pastor también alegó y pidió la nulidad de los alegatos por falta de fundamentos. Luego de las réplicas, que están previstas para los próximos días, los jueces del Tribunal Penal Colegiado Nº2 estarán en condiciones de dar a conocer la parte resolutiva de la sentencia.

Las denuncias y la investigación

Los hechos que comprometen al pastor evangélico sostienen que, en fechas no determinadas entre el 2016 y 2018, abusó sexualmente de un joven aprovechando un viaje que realizaron a la provincia de La Rioja.

Este es conocido como el segundo caso. Durmió en la misma habitación de un hotel de Villa Unión junto con dos jóvenes, quieres eran devotos de la citada iglesia y participaban activamente de los encuentros, aprovechó que uno de ellos dormía, lo sujetó con fuerza y le tomó su pene para luego masturbarlo.

Tanto el Ministerio Público como la querella entendieron durante los alegatos, que De la Vega luego someter a la víctima, se dirigió al baño y después le dijo que no hablara. En ese momento, “también le pidió disculpas” por lo que había hecho previamente, se desprende de la instrucción penal preparatoria.

Hubo otros hechos entre el 2018 y 2019 contra uno de los denunciantes. También aprovechando que era el pastor o referente máximo de la iglesia “Mi rey, vida del señor”, le introdujo la mano debajo del pantalón y le tocó el pene. Esto lo hizo varias veces mientras conducía un vehículo de su propiedad.

También hubo otras vejaciones en el edificio evangélico ubicado sobre calle Avenida San Martín 2029 de Las Heras, en su oficina particular, en el que le “sujetó los vellos públicos de su pene”, le exclamaba “esos pelitos” y también le introdujo sus dedos adentro de la boca del joven, se desprende del requerimiento de elevación a juicio.

El primer caso, por orden cronológico, señala que otro chico lo denunció de abusarlo sexualmente en su casa cuando tenía entre 17 y 20 años. También habló de masturbaciones y tocamientos en diferentes encuentros, lo que llevaron por pedido del Ministerio Público a ordenar su detención e imputación.

La calificación legal contra el pastor es por abuso sexual gravemente ultrajante por el sujeto activo ministro de un culto conocido y abuso sexual simple con el mismo agravamiento (en un número indeterminado de hechos), por lo que la pena solicitada podría costarle varios años de cárcel si es encontrado culpable.