Arriba: Adrián Andrada, el señalado líder de la organización, el Tuerto Moyano, y Hugo Andrada. Abajo: el Yeyé Salas y su pareja, Daniela Carrasco, y María Belén Cornejo.

El bautizado Clan Moyano se transformó en una megacausa cuando sus integrantes comenzaron a caer en las redes policiales después de meses de investigaciones paralelas que desarrollaron policías mendocinos y federales. Ambas fuerzas de seguridad desconocían totalmente los trabajos que realizaban unos y otros para desarticular al grupo que habían marcado, pero fueron desarrollando medidas que sirvieron para ir conociendo cómo se movía en todo el territorio.

Cuando las pruebas fueron cada vez más fuertes, se ordenaron procedimientos y allanamientos en tres departamentos del Gran Mendoza. El resultado fue contundente: hubo detenciones y secuestros de estupefacientes en importantes cantidades, mayormente marihuana. Si bien esta droga era la principal fuente de ingreso, también dieron con cocaína y plantas para burundanga, la llamada droga zombie.

En total, fueron 8 detenidos los que terminaron a disposición de la Justicia federal desde principios de noviembre del 2021 y hasta abril del año pasado. Entre ellos, se encontraba el señalado líder de la organización, Jonathan el Tuerto Moyano, de 37 años y oriundo del barrio Aluminé de Luján. Se movilizaba armado y era “muy agresivo” a la hora de cumplir con sus objetivos en el mundo delictivo, tal como reveló este diario en una serie de informes que evidenciaban el alcance de la banda narco. Tenía que responder en cuatro causas por drogas.

Este lunes, todos los procesados reconocieron en un juicio abreviado los delitos que les endilgaban. La fiscalía, a cargo de María Gloria André, pactó las penas con las defensas y el Tribunal Oral Federal Nº2 homologó el acuerdo entre las partes.

De esta forma, el Tuerto Moyano recibió cuatro condenas por distintos expedientes que le iniciaron, siempre con los delitos de tenencia, transporte y comercialización de estupefacientes: una de 5 años, dos de 6 años y una de 4 años de encierro, sumando declaración de reincidencia. Ante tantas causas, el Ministerio Público solicitó una pena unificada de 9 años de cárcel y próximamente se conocerá la resolución del TOF.

Por su parte, los otros miembros de la banda también admitieron los hechos en el proceso. Hugo Fermín Andrada (54) fue sentenciado a 5 años; su hermano Adrián Daniel Andrada (49) recibió 6 años; Andrés “Yeyé” Javier Salas (39), 6 años, y su pareja, Daniela Beatriz Carrasco, 3 años de prisión en suspenso por participación secundaria en tenencia de drogas con fines de comercialización.

La esposa del Tuerto, María Belén Cornejo, fue condenada a 3 años de prisión de ejecución condicional; mientras que una hermana y su madre, Carina Daniel Cornejo y Nancy Gladis Aballay, recibieron 4 años y medio y 3 años de prisión efectiva, respectivamente.

Seguidos por todas las fuerzas

La investigación de la Policía Federal, que terminó ejecutando las medidas más importantes del caso, nació el 1 de julio del 2021, cuando un llamado advirtió sobre una organización dedicada al narcotráfico que tenía base en el barrio San Martín de Ciudad y la integraban dos hermanas.

Gracias a una serie de trabajos de inteligencia en las calles, los efectivos consiguieron los teléfonos celulares de las mujeres. De inmediato, los pesquisas solicitaron autorización judicial para comenzar a “espiar” sus llamadas en busca de pruebas que confirmaran la teoría de la tenencia con fines de comercialización de estupefacientes.

A los pocos días, los labores policiales atravesaron un camino sinuoso debido a que los integrantes de la banda iban cambiando de teléfono celular. A pesar de esto, los detectives lograron a identificar a un hombre que se comunicaba con las hermanas, llamado Jonathan Moyano. En ese momento, lo conocían sólo por su primer nombre o por el alias de Joni.

Ocho meses después, se desarrollaron los allanamientos que provocaron su caída. Tenían confirmado que a Moyano le decían “Tuerto”, a raíz de que le falta el ojo izquierdo, y quien daba las órdenes en la estructura criminal.

Dirigía y financiaba todos los movimientos de la organización y además controlaba el almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de la droga en distintos departamentos del Gran Mendoza. Para los policías y también la Justicia, Moyano adquiría la droga con sus propios capitales y coordinaba la llegada a los domicilios de los personajes que respondían a él para su correspondiente acopio.

Una vez “enfriada” en esas propiedades –algunas de la zona de la llamada triple frontera, entre Godoy Cruz, Luján y Maipú–, las sustancias eran comercializadas y el Tuerto se encargaba del cobro para llevar un control de la mercadería. Además, también hacía trabajos de calle “haciendo de punta” en vehículos que transportaban la droga de un domicilio a otro.

De las labores policiales se desprendió que los hermanos Hugo y Damián Andrada y Andrés Javier Salas, conocido como Yeyé, eran los responsables de acopiar la droga en distintos domicilios. La transportaban en vehículos que eran aportados por Moyano y la escondían en viviendas del barrio Tres Estrellas de Godoy Cruz. Daniela Carrasco, pareja del Yeyé, fue marcada como colaboradora en estas maniobras y por eso quedó involucrada en la causa.

Carina Cornejo (esposa de Moyano), también conocía todas las acciones que realizaba la organización. Además de transportar sustancias ilegales al sur de Mendoza, preparaba a un grupo de mujeres que actuaba de “mulas” para ese fin. La madre y su hermana, Nancy Aballay y Carina Cornejo, también acumulaban panes de marihuana en su hogar de la manzana Ñ del barrio Tres Estrellas y comercializaban al menudeo en un “quiosquito”, reportando todas las ganancias al Tuerto Moyano.

El secuestro de los estupefacientes

La droga que movía la banda empezó a quedar en manos de los investigadores el 8 de noviembre del 2021, cuando se produjo la primera detención del clan. Ese día fue capturado Hugo Andrada con 21 ladrillos de marihuana recubiertos con cinta de empaque (pesaron 20,460 kilogramos) mientras circulaba al mando de un VW Bora cerca del pasaje Cornelio Moyano.

Policías de la UEP de Las Heras, que ejecutaban controles en la vía pública, vieron salir a Andrada luego de entrevistarse con otro hombre y decidieron identificarlo. Se movía con actitud sospechosa y lo confirmaron cuando se dio a la fuga al notar la presencia de los uniformados.

Finalmente, le dieron alcance en la intersección de calles Moyano y Pringles. Andrada intentó escapar corriendo pero le cortaron el paso unos metros antes de llegar a Independencia. Cuando revisaron el baúl del Bora encontraron los 21 panes de marihuana fraccionada. De la investigación surgió que Jonathan Moyano se encontraba marcando “punta” a Andrada en otro vehículo, un Peugeot 308 que logró abandonar la escena, para direccionarlo a la base de la organización: el barrio Tres Estrellas.

Gracias a las escuchas telefónicas de la Policía Federal de ese mismo día entre el jefe de la banda y Adrián Andrada, el hermano de Hugo, se confirmaron las sospechas: el Tuerto reconoció en el diálogo que se encontraba en el lugar. Además, de una llamada realizada al otro día con su esposa, admitió que le estaba pagando el abogado a Hugo Andrada.

Un mes antes, la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Mendoza inició una investigación para intentar confirmar si Carina Cornejo y su madre, Nancy Aballay, vendían dosis de drogas, desconociendo que la Federal ya estaban tras sus pasos.

Durante cuatro días de ese mes se montaron vigilancias y confirmaron el comercio en pequeñas cantidades. Todo este trabajo de la PCN se acumuló a la llamada causa madre que desarrollaban los efectivos federales, que tenían al Tuerto Moyano en la mira desde el 1 de julio.

Lo cierto es que el 26 de enero del 2022, cuando los trabajos estaban avanzados, la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos de Mendoza lideró un allanamiento en la vivienda de la manzana O casa 4 del barrio Tres Estrellas con policías de esa división de Investigaciones, donde residían el Yeyé Salas y su pareja, Daniela Carrasco.

El “Yeyé” Salas tenía un cuaderno con anotaciones de los movimientos de dinero y drogas.

Los efectivos locales desconocían la presencia de estupefacientes en el lugar, debido a que trabajaban en un hecho de inseguridad, y terminaron secuestrando 23,855 kilogramos de marihuana y 334,85 gramos de cocaína distribuidos en 33 ladrillos y una bolsa de nailon transparente, respectivamente. También hallaron plantas de cannabis, balanzas digitales, paquetes para el armado de cigarrillos (porros), lo que demostró que había fraccionamiento para su venta en pequeñas cantidades.

Una de las pruebas que complicó al Yeyé, quien venían siendo escuchado, fue un cuaderno que hallaron durante el allanamiento con anotaciones que hacían referencia a las ventas y el stock de estupefacientes que tenía la banda.

Así las cosas, el 3 de marzo del año pasado, el jefe narco y su mujer fueron allanados en su casa del barrio Aluminé de El Carrizal, en Luján. Les encontraron drogas en bolsas, cigarrillos y trozos.

Ese día se terminó de cerrar la primera parte de la causa “madre”, debido a que unos días después fueron atrapados Adrián Andrada y el resto de los sospechosos.