“El conductor es un sujeto de unos 42 años de edad, de 1,65 mts de estatura, tez blanca, gordo, cabello corto, lacio de color negro, no le vi los ojos, no le vi cicatrices ni marcas visibles, llevaba puesto un pantalón azul y remera de mangas cortas de color blanco”, describió la víctima del robo y abuso sexual ocurrido el 19 de octubre del 2019 en Lavalle.
La joven, de 23 años, caminaba por calle Eugenio Moreno, del distrito El Vergel, cuando un automóvil gris se le paró a la par. Del habitáculo descendieron tres sujetos. El trío la violó reiteradas veces. Se turnaban para cometer los abusos. La subieron al vehículo casi desvanecida y la dejaron abandonada cerca del lugar.
La víctima se pudo recuperar luego de dar aviso en un hospital y confeccionó un identikit con los investigadores que tomaron contacto con la causa. El perito trazó las líneas adecuadas.
El parecido de la imagen sirvió para identificar y detener al conductor del rodado, Rodrigo Raúl Cruz López, hijo de un jefe policial retirado. Fueron policías de la División Delitos contra la Integridad Sexual los que lideraron las actuaciones hasta llegar a la captura.
El sujeto, de 41 años, comenzó a ser juzgado la semana pasada y este jueves lo hallaron culpable de ese hecho.
El juez Ariel Spektor lo sentenció a 18 años de cárcel por robo agravado por ser en poblado y en banda en concurso real con robo agravado por el uso de arma no apta para el disparo en concurso real con abuso sexual agravado por la participación de dos o más personas.
No para
Cruz López es un violador serial. Así lo tienen marcado los detectives que llevan años siguiendo sus pasos en Mendoza. No es la primera vez que está en la cárcel por delitos sexuales.
Siempre actuaba con el mismo modus operandi y en el 2004 fue capturado por una serie de asaltos en los que las víctimas eran abusadas.
Un año después de su primera detención, Cruz López fue sentenciado a 12 años de cárcel por el juez Waldo Piña (hoy camarista federal). Entendió que era culpable de cinco robos y que dos mujeres fueron vejadas en un par de esos hechos.
En junio del 2016, el violador salió de la cárcel. Pero su estadía en la calle no duró demasiado: su mujer lo denunció por violencia de género y otra vez volvió a la celda de una penitenciaría. Fue sentenciado a 8 meses de encierro y le declararon la reincidencia.
Cumplida la pena, retornó al hogar familiar en el distrito Pedro Molina de Guaymallén. Pero el 19 de octubre del 2019 el asalto y la violación de una chica en El Vergel, Lavalle, volvieron a ponerlo como principal sospechoso.
Ver también: La historia del peligroso violador serial que se vuelve a sentar en el banquillo de los acusados
La joven de 23 años que fue abordada mientras caminaba por calle Eugenio Moreno contó a los policías de Investigaciones una vez que pudo recuperarse de la agresión en el Hospital Sícoli, algunos detalles de importancia que sirvieron para esclarecer el hecho.
Además de aportar características físicas, habló sobre el vehículo en el que se movilizaban los agresores. “Es un automóvil de color blanco, redondo, chiquito, con cuatro puertas, vidrios polarizados y en la luneta trasera tiene unas calcomanías como si fueran orificios de balazos”.
Los detalles direccionaron las sospechas hasta Cruz López. Los sabuesos hablaron con colegas que conocían a algunos abusadores mendocinos y sus formas de actuar y lo pusieron al frente de las sospechas.
Los pesquisas fueron hasta la casa de Guaymallén, donde vivía el sospechoso, y tomaron imágenes de su vehículo que se encontraba en la puerta: justamente, se trataba de un VW Fox gris con diversos calcos que simulaban disparos de fuego, tal como describió la víctima del robo y abuso.
No sólo eso, las cotejaron con imágenes de cámaras de seguridad de un autoservicio ubicado en calle Costa de Araujo, a un kilómetro de donde sucedió el ataque sexual, y el resultado fue positivo.

Durante el juicio, los pesquisas contaron que el Fox fue captado a las 11.16 minutos del 19 de octubre, justo el día y la hora aproximada a la que se produjo el hecho. Cruz López no pudo justificar durante el debate oral su “visita” a Lavalle para esa fecha.
Por último, para terminar de cerrar las pruebas en instrucción, analizaron el teléfono celular del violador. Las antenas también lo captaron en la zona donde la víctima denunció que fue abordada con fines de robo y sometimiento sexual.
Así las cosas, durante los alegatos de las partes, la fiscal María de las Mercedes Moya solicitó 25 años de cárcel para Cruz López. Se basó en todas las pruebas expuestas y también que la víctima lo reconoció en rueda de personas.
