A mediados de febrero de este año, el ex policía Jorge Diego Finnemore Moreno se transformó en uno de los prófugos más buscados de Mendoza, después de fugarse de una comisaría de Guaymallén, donde se encontraba detenido por una causa de violencia de género.
El caso generó preocupación porque había amenazado de muerte a la mujer. Pero los detectives actuaron con celeridad y lograron capturarlo en menos de 24 horas. Al mes siguiente, el entonces funcionario público fue condenado y quedó en libertad. Sin embargo, volvió a ser denunciado por su ex, volvió a prisión y podría sumar una nueva sentencia en su contra.
Finnemore, de 43 años, se desempeñaba como oficial inspector de la Policía de Mendoza hasta que comenzó a tener roces con la ley a comienzos de este año. Primero, la Justicia de Familia le fijó una restricción de acercamiento luego de mantener algunos conflictos con la mujer, con quien tiene cuatro hijos producto de una relación que duró un largo tiempo.
El sábado 11 de febrero, el ex miembro de la fuerza desobedeció esa medida judicial, se dirigió hasta la casa de su ex, subió al techo y amenazó con matarla, situación que motivó su captura y lo dejó tras las rejas. Pero, a los pocos días, el miércoles 15 de ese mes, mientras estaba alojado en la Comisaría 45ª de Dorrego, pidió ir al baño y aprovechó la distracción de un colega para escapar.
Ante la gravedad del caso, las autoridades judiciales decidieron colocar una custodia fija en el domicilio de la víctima, ya que temían que Finnemore atentara contra su vida. Al mismo tiempo, se inició una intensa búsqueda y el sospechoso fue captado por las cámaras de un comercio donde realizaba servicios extraordinarios, imágenes que fueron reveladas por El Sol.
Fue momentos después de huir de la dependencia que el ex policía fue visto en el negocio de calle Adolfo Calle con la misma ropa que tenía puesta con la que fue detenido: una remera blanca, pantalón corto fucsia y tenía un yeso en la mano, motivo por el que no le habían podido colocar las esposas.
De acuerdo con las averiguaciones practicadas por los detectives que trabajaron la evasión de Finnermore, llegó hasta ese local para pedir 15.000 pesos, los cuales tenía pensado utilizar para mantenerse en la clandestinidad.
No obstante, personal de la Unidad Investigativa Departamental Guaymallén (UID) lo capturaron en un domicilio del barrio El Carmen, en el distrito de El Bermejo, y luego fue trasladado a prisión.
Poco más de un mes después, el 21 de marzo, Finnemore reconoció los delitos que se le endilgaban -desobediencia, violación de domicilio y amenazas en contexto de violencia de género- durante un juicio abreviado inicial y, a través de su defensa, acordó con la fiscal Belén Sanz una pena de 2 años y 8 meses de cumplimiento condicional.
Por eso, el ex efectivo recuperó de la libertad y se le fijaron una serie de reglas a cumplir. Pero la estadía de Finnemore en las calles iba a durar poco y el 20 de junio regresó a la cárcel, luego de ser denunciado de violar en dos ocasiones la restricción de acercamiento a su ex pareja y agredirla físicamente.
El fiscal Daniel Carniello, quien tomó intervención en la causa, lo imputó por dos hechos de desobediencia en concurso real con lesiones, todo en contexto de violencia de género, indicaron fuentes judiciales consultadas.
La semana pasada, Finnemore enfrentó una audiencia de acusación, la cual está destinada a darle una posibilidad a la defensa de llegar a un acuerdo con la Fiscalía para realizar un juicio abreviado o un criterio de oportunidad, es decir, suspender la acción penal.
Debido a que no hubo concordancia entre las partes, la jueza María Cristina Pietrasanta, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, ordenó que la causa pase a debate, por lo que Finnemore podría recibir una nueva sentencia en su contra y, en ese caso, se unificaría la pena de la condena anterior y debería cumplirla de manera efectiva.
