Trabajaban a sólo 15 metros del lugar donde un grupo de al menos tres sujetos golpeó y luego asfixió al Kote pero aseguraron no haber visto ni escuchado nada. Seis testigos dieron su versión de los hechos ayer y ninguno situó a los procesados, Abdo Girala y Carlos Metralleta Pérez en la escena del crimen. La frase que se repitió en todos los relatos benefició a los sospechosos: “No lo vi a Girala esa noche”. Al ex boxeador ni siquiera lo mencionaron, salvo uno de ellos, que aseguró conocerlo por el deporte.

José Luis Bolognezi fue asesinado en la madrugada del 14 de setiembre del 2002 y, después de siete años, quienes rodearon el lugar del suceso por diversos motivos no recuerdan nada, y esto preocupa a la fiscalía y a la querella.
La sexta jornada de debate oral y público se colmó de situaciones conflictivas entre las partes. Por segunda vez, el presidente del tribunal terminó dando cátedra de derecho penal a los abogados (ya lo había hecho en una de las audiencias anteriores por la gran cantidad de preguntas subjetivas que realizaban los juristas).

También se presentó en el proceso oral Danilo Grangeto, un joven de 25 años que se había negado a hacerlo dos veces y fue citado para ayer. De no haberlo hecho, los jueces ordenarían que lo llevaran con el auxilio de la fuerza pública. Su declaración fue también débil y la prueba está en que la querella ni siquiera quiso preguntarle algo sobre el caso y sólo solicitó una compulsa en su contra por falso testimonio.

lLAS DECLARACIONES. Los testigos que se acercaron hasta el salón Manuel Belgrano del Consejo de Profesionales de Ciencias Económicas de San Martín fueron: José Pedro Galeti, Omar Víctor Gallardo, Daniel Omar Paredes, Alberto Darío Riggio, Miguel Ángel Terraza y Danilo Gabriel Grangeto.

Durante la noche del suceso, Galeti se encontraba trabajando como personal de limpieza en La Jirafa. “Conozco a Girala por haber ido a la estación antes, porque salía con una de las chicas de ahí (por María Paredes, quien trabajaba en el minimarket), pero esa noche no lo vi”, indicó.

El hombre manifestó que hace 15 años que trabaja en el lugar y que a Girala lo vio varias veces manejar una camioneta y otras tantas en un auto.

Respecto del cadáver de Bolognezi, sostuvo: “A mí me avisó que habían encontrado a un chico muerto mi compañero Víctor Riggio. Yo lo vi (al cadáver) acostadito debajo del olivo, con un calzoncillito color uva”.

Esto es todo lo que Galeti relató sobre esa noche, y la declaración de quien le siguió, Gallardo, no varió demasiado. Este hombre es un canillita de la zona (vende diarios en la esquina de Boulogne Sur Mer y Moyano), y señaló que ese día llegó a las 7.30, como siempre, para comenzar con su jornada habitual, y que hasta las 8.30 no había notado “nada anormal”.

Por su parte, Paredes era el concesionario del minimarket de la estación de servicio y hermano de Marita, con quien Girala estaba de novio. “Estuve hasta las cuatro, más o menos, y no vi nada extraño, tampoco al otro día”, explicó, y agregó que a Girala tampoco lo había visto en las inmediaciones.

Cuando Paredes declaraba, el presidente del tribunal interrumpió la audiencia para exigirles a los abogados que no hicieran “preguntas inútiles”: “Hasta a mí me da vergüenza tener que repetir las cosas tantas veces”, dijo.

Luego, el representante de la querella, Alfredo Guevara, pidió que se extrajera compulsa por falso testimonio para Paredes, y así concluyó la versión del testigo.

Alberto Riggio también expresó que no vio nada y que se enteró a las 11, cuando la policía fue hasta su casa para preguntarle si sabía algo, “porque habían encontrado a un chico muerto en el baldío”.

“Esa noche no vi ni escuché nada.?Normalmente, trabajamos de espaldas al lubricentro” (ubicado frente a la estación y al lado del descampado donde estaba el cadáver).

Miguel Ángel Terraza fue uno de los últimos en dar su versión. Manifestó que el día del asesinato llegó a las 6 a trabajar y que nada le pareció extraño. “Recién cuando llegó la policía me enteré de lo que había pasado durante la madrugada”, señaló.

Con las versiones aportadas ayer, más las que ya fueron incorporadas al proceso, los dos procesados aseguraron después de la jornada estar “tranquilos”, y así lo demuestran sus rostros.

El debate continúa el lunes, cuando se presenten a declarar los amigos de Bolognezi y también algunos del sospechoso Girala.