El transporte de cargas atraviesa una de sus crisis más profundas de los últimos años. La combinación de factores internos y externos, con el conflicto en Medio Oriente como detonante reciente, está empujando al sector a una situación “límite”, donde cada vez más empresas aseguraron que operan con pérdidas.
El impacto principal se da en el precio del combustible, que representó cerca de un tercio de los costos operativos. La volatilidad internacional del petróleo se trasladó directamente al diésel y golpeó de lleno la estructura económica de las empresas.
El empleo formal volvió a caer en marzo y acumula dos años de retroceso
El mercado laboral formal volvió a mostrar señales de debilidad durante marzo y confirmó una tendencia de deterioro que se arrastra desde fines de 2023. Al mismo tiempo, el salario mínimo profundizó su pérdida de poder adquisitivo y acumula una caída…
“El rubro está roto”
Desde la empresa Transporte Internacional Peregrina describieron un panorama crítico.
“El rubro está roto, con costos impagables y tarifas cada vez peores”. Según explicaron a El Sol, la situación actual tiene raíces en la pospandemia, cuando el sector parecía rentable y generó una fuerte incorporación de nuevos actores.
Esa sobreoferta de camiones, en un contexto donde la demanda no creció al mismo ritmo, generó una presión a la baja sobre las tarifas.
“En la actualidad hay más camiones, pero los clientes son los mismos. Las tarifas bajan y los costos suben todos los días”, señalaron.
A esto se sumó el impacto regional: “En Chile el combustible subió un 63% y eso terminó de arruinar todo”. La consecuencia es directa: los transportes internacionales “estamos casi todos trabajando a pérdida”.

Los costos en alza
Según datos de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, el sector experimentó una suba del 10,15% en el mes de marzo, el nivel más alto de los últimos dos años.
El relevamiento surge del Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la entidad, reflejó el impacto acumulado de distintas variables sobre la actividad. En ese sentido, el primer trimestre de 2026 cerró con un aumento del 15%, mientras que la variación interanual ya alcanzó el 48%.
El principal motor de esta escalada fue, nuevamente, el combustible. El gasoil, que explicó cerca del 35% de los costos totales del sector, tuvo en marzo una suba promedio del 24,7%, con picos que superaron el 27% en algunas regiones del interior del país. Este componente continúa siendo el factor más determinante en la estructura de gastos del transporte.
Sin embargo, no fue el único rubro en alza. Los peajes registraron un incremento del 8,26%, mientras que el costo laboral, medido en el ítem Personal (Conducción), avanzó un 4,57% a partir de la actualización salarial correspondiente al convenio colectivo vigente.
A su vez, otros insumos clave también mostraron variaciones al alza. Los lubricantes subieron 3,67%, los neumáticos 2,13% y los costos financieros 6,46%. En menor medida, también se verificaron aumentos en reparaciones (1,69%) y gastos generales (1,58%).
Tarifas atrasadas y márgenes mínimos
En la misma línea, Agustina Rodríguez, de Transporte Los Vascos S.A., explicó que el combustible tiene un peso determinante en la ecuación: “Representa un porcentaje muy alto del costo y trasladarlo al precio del flete es muy complicado, lo que nos deja con márgenes muy chicos”.
La dificultad para actualizar tarifas en función de los costos reales es uno de los principales cuellos de botella.
“Una solución sería acordar entre todos los transportes un aumento de tarifas para no absorber el impacto del combustible”, ejemplificó.
Por su parte, el empresario Carlos Messina fue contundente al reconocer que el sector sigue en una situación crítica y la salida dependerá de “ajustar tarifas y que haya mayor actividad económica”.
Presión impositiva y reclamos al Gobierno
Desde Aprocam reclamaron medidas urgentes para aliviar la carga fiscal. Entre las propuestas, plantearon que el Impuesto a los Combustibles Líquidos pueda computarse a cuenta de IVA y Ganancias.
La iniciativa apuntó a generar un alivio inmediato frente a la escalada de costos, aunque por ahora no hubo definiciones concretas.
Protestas y advertencias
A fines de marzo, transportistas autoconvocados realizaron cortes en rutas clave como la 7 y la 40, reflejando el nivel de malestar en el sector. Desde el sindicato de Camioneros dejaron en claro que no participaron de esas medidas, remarcando que se trató de propietarios independientes.
Aunque no se anunciaron nuevas protestas, el clima sigue siendo tenso. Las empresas reconocieron que, de no haber cambios en el corto plazo, podrían producirse quiebras y pérdida de empleos.
