Las autoridades de la Inspección General de Seguridad (IGS) tuvieron un comienzo de año agitado luego de la denuncia que fue presentada en la Justicia penal contra uno de los policías más importantes dentro del Departamento de Asuntos Internos.
Se trata del principal Nicolás Zamora, quien fue fotografiado y filmado en vísperas de las fiestas de fin de año mientras hacía un reparto de bebidas alcohólicas utilizando un vehículo oficial en Luján de Cuyo.
La información sostiene que el funcionario se dedicaba a revender Fernet Beney, una marca cordobesa que elabora el popular aperitivo que se consume acompañado de gaseosa sabor cola.
Pese a tratarse de una actividad privada y que nada tenía que ver con su cargo dentro del citado órgano de control policial, fue visto haciendo uso de una camioneta Toyota Hilux del Ministerio de Seguridad para realizar una entrega de productos.
Lo cierto es que las pruebas vertidas en el expediente que lidera el fiscal de Delitos Económicos Hernán Ríos son “contundentes”, de acuerdo con fuentes allegadas al caso. Por eso, el titular de la IGS, Marcelo Puertas, separó del cargo a Zamora y solicitó su traslado.

Consultado por El Sol, Puertas explicó que se abrió un expediente administrativo y el efectivo fue citado para que tenga la posibilidad de hacer el descargo correspondiente. Y agregó que el jueves se le iniciará el sumario.
La denuncia contra Zamora fue radicada el miércoles pasado en la UFI de Delitos Económicos. La misma sostiene que el 27 de diciembre, cerca de las 16, el principal se dirigió hasta un local de decoraciones de calle Quintana, para entregar un encargo de tres botellas de fernet de 1,5 litros.
Hasta ese lugar arribó a bordo de la Toyota Hilux blanca, dominio IHI838, que está registrada bajo el CUIT 30-99927998-4, perteneciente al Ministerio de Seguridad.

Las fuentes consultadas detallaron que el pedido tenía un costo de 4.500 pesos y el cliente le abonó con $5 mil en efectivo. Por eso, Zamora le dio el vuelto de $500 a través de una transferencia de Mercado Pago.
El comprobante de ese movimiento de dinero también forma parte del material probatorio acumulado en la causa penal. El día y horario de esa transferencia, coincide con lo denunciado.

Asimismo, también fueron aportados dos videos. En uno se observa la camioneta oficial llegando al comercio indicado y la otra filmación muestra a Zamora conversando con una mujer dentro del local.
Desde la IGS confirmaron que para ese día no existía ningún tipo de actividad autorizada para que el principal y el vehículo provisto estuvieran en el lugar donde fue captado por la cámara de un celular, por lo que está claro que se cometió una falta.
Pero eso no es todo. En las últimas horas, trascendió una fotografía de la camioneta que conducía Zamora, estacionada en la feria de Guaymallén, con un cajón de madera de grandes dimensiones cargado en la caja. Esa imagen se está verificando para determinar si corresponde a otra uso irregular del rodado oficial.
Por su parte, la situación generó malestar dentro de la fuerza, debido a que se trata de un policía que se dedicaba a investigar las irregularidades que cometían otros colegas.
Incluso, solía encabezar operativos para efectuar controles sorpresa sobre policías en cuanto a alcoholemia y la correcta utilización del arma reglamentaria o la colocación de chalecos.
Debido a eso, hubo una rápida reacción por parte de la IGS y del Ministerio de Seguridad para tomar las medidas pertinentes contra Zamora. Eso, a tal punto de que este martes se ventiló un memorándum de traslado en el que se confirmó que Zamora pasará a ser personal uniformado de la Comisaría 33ª del barrio San Martín de Ciudad.
Otro caso reciente
En octubre del año pasado, el Departamento de Asuntos Internos también quedó en la mira por una denuncia contra el entonces titular, el subcomisario Guillermo Bravo.
Fuentes cercanas al caso relataron que, en esa oportunidad, vecinos del barrio Puertas del Sol, ubicado en El Carrizal, Luján, apuntaron contra el jefe policial por ruidos molestos y amenazarlos mientras estaba en claro estado de ebriedad.
Un acta policial al que accedió este diario señala que Bravo tiene una casa en ese complejo que utiliza generalmente los fines de semana. La situación puntualmente refiere que el domingo 9 y lunes 10, realizó en ese domicilio el festejo por el cumpleaños de su hijo.
La denuncia agrega que los lugareños le pidieron que bajara la música, ya que la celebración se extendió hasta horas de la mañana. Ante eso, Bravo los habría “increpado de forma amenazante” y se “tornó agresivo”.
El documento también refiere que “este hecho no es la primera vez” y que “viene ocurriendo más asiduamente desde hace dos años”.
Al igual que en el caso de Zamora, aseguraron que había sido visto en una camioneta Toyota Hilux blanca que sería de “su trabajo”, pero no hubo pruebas documentales que confirmaran esa situación.
Más allá de eso, desde la IGS se procedió de la misma manera: fue separado de su cargo, trasladado y se le inició un sumario administrativo.
Las fuentes agregaron que en ambos casos las sanciones que arriesgan ambos funcionarios van desde una suspensión hasta la cesantía.
