La Justicia le dictó la mañana de este miércoles la prisión preventiva a Fernando Ariel Figueroa (43), único acusado por doble crimen de Cristian Fernando Ivars (45) y su novia Adela Raquel Rodríguez (46), ocurrido a mediados de abril en Uspallata.
Tal como lo solicitó la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, la jueza Patricia Alonso, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, le impuso la medida de coerción por la que continuará en la cárcel y también ratificó la imputación por dos hechos de homicidio agravado por la alevosía.

Con esa calificación, Figueroa arriesga como única pena la prisión perpetua, en caso de que llegue a juicio.
La magistrada tuvo en cuenta las múltiples pruebas que complican a Figueroa y presentó la representante del Ministerio Público, entre las que se encuentran los peritajes al automóvil del acusado, con el que atropelló a las víctimas, de acuerdo con la investigación, así como también la declaración de la esposa del sospechoso, entre otras.
Doble asesinato
El hecho de sangre ocurrió el viernes 16 de abril cuando un camionero halló a Ivars y Rodríguez tendidos a la vera del corredor internacional, cerca del túnel 3, ubicado a la altura del kilómetro 1.125.
Ambos lucían con heridas y aparentemente sin signos vitales, por lo que el chofer dio aviso a personal de la Gendarmería Nacional que se encontraba trabajando en esa zona montañosa.
Cuando los gendarmes llegaron a la escena, constataron que el hombre estaba golpeado, pero se mantenía con vida. Mientras que la mujer había fallecido, tal como lo confirmó el personal médico que llegó minutos después al lugar.
Los policías que iniciaron las labores alcanzaron a entrevistar a Ivars, quien se encontraba en un aparente estado de ebriedad y en breves palabras les dijo que habían estado en una fiesta y que no sabía cómo había llegado hasta allí.

La situación era confusa y hasta se activó el protocolo ante un posible femicidio. Pero todo comenzó a esclarecerse cuando Figueroa y su esposa fueron localizados momentos más tarde en la ruta 52, frente al barrio Las Bóvedas.
Ambos estaban a bordo de su Renault Scenic que llamó la atención de los policías porque tenía el capot y el parabrisas dañado. La pareja había pedido ayuda porque el vehículo dejó de funcionar, pero eso hizo que terminaran detenidos.
A partir de allí, los detectives del caso reconstruyeron los hechos y establecieron que las dos parejas habían viajado la noche del jueves hacia alta montaña para comer un asado.
Allí estuvieron varias horas, hasta la madrugada del viernes, y consumieron bebidas alcohólicas. Todo transcurría con normalidad hasta que, al emprender el regreso, Figueroa casi chocó dos veces, debido a su estado de embriaguez.

Esa situación molestó a Ivars, quien le habría pedido que dejara de conducir porque podían accidentarse. El reclamo inició una fuerte discusión entre ambos y Figueroa frenó el auto.
Acto seguido, Ivars y Rodríguez quedaron a la vera de la ruta, mientras que el acusado y su pareja continuaron su camino. Pero luego volvió para atropellarlos y se dio a la fuga, surge del expediente.
No obstante, Figueroa pensó que las víctimas continuaban con vida, por lo que nuevamente volvió hasta el lugar y atacó a ambos con un hacha, para luego huir de allí otra vez.
Tras la detención, la mujer del acusado declaró en el expediente y se despegó del hecho, por lo que recuperó la libertad.
Mientras que Ivars falleció tras permanecer cuatro días internado en el Hospital Central.
