Raquel Salinas, la mujer capturada luego de ser acusada de intentar matar a la víctima tras un robo.

Angélica Raquel Salinas sabía lo que hacía. Llegó sin avisar, almorzó con él, lo sedujo, lo apuñaló, lo despojó de miles de dólares, prendió fuego la casa y escapó en taxi. Todo en menos de una hora. La mujer, de 51 años y señalada como una “viuda negra”, había conocido meses atrás al jubilado alemán de 71 años que se dedicaba a la venta de terrenos en San Rafael y tenía un plan: llevarse el dinero que guardaba.

El vínculo se había iniciado luego de un contacto a través de una app de citas, según declaró el propio hombre antes de quedar internado. Ella se había instalado en su domicilio con él durante 20 días en enero, pero luego desapareció. Hasta este martes, cuando nació una nueva historia de seducción, robo, incendio y escape.

Durante la mañana de esa jornada, tal como reveló El Sol, Salinas volvió a aparecer en la vivienda de Ameghino 60, frente al Parque de los Niños. Lo hizo sin anunciarse. Se sentó a almorzar con el jubilado y después mantuvieron relaciones sexuales. Minutos más tarde, cuando él menos lo esperaba, lo atacó con una picana, una tijera, un cuchillo y –según una vecina que llegó apenas todo ocurrió– le provocó graves lesiones.

La agresión fue brutal, debido a que el picanazo lo desvaneció. La víctima, con sangre en la cara y múltiples heridas con arma blanca, logró salir por sus propios medios del inmueble, ya envuelto en llamas cuando la propiedad había sido prendida fuego. “Estaba shockeado, no podía hablar bien. Solo pidió que le rescataran su bolso”, contó una conocida de la víctima a metros de la escena. Fue un vecino que trabaja en los Tribunales sureños el que dio el primer aviso al 911.

Bomberos y profesionales de la salud que llegaron al domicilio actuaron con celeridad. El septuagenario fue asistido por un médico, quien le diagnosticó lesiones cortopunzantes en todo el cuerpo y quemaduras tipo A en la mano izquierda. Quedó internado en el Hospital Schestakow.

Mientras tanto, Salinas, nacida el 12 de marzo de 1974, ya estaba en plena fuga. Había pedido un taxi y emprendía viaje hacia el norte, por la ruta 143. La alerta policial no tardó en emitirse, y gracias a la rápida coordinación entre la Unidad Especial de Patrullaje de San Carlos y la Policía Rural del Valle de Uco, el trabajador del volante fue interceptado en Paso de las Carretas, a más de 100 kilómetros de la escena del ataque.

Allí fue detenida, con una mochila que guardaba el botín: ropa, artículos personales, pastillas psicotrópicas y dólares en efectivo. El vehículo en el que viajaba también tenía manchas de sangre y quedó a disposición de la Justicia para peritajes. Una malformación en su mano derecha permitió identificarla rápidamente.

El objetivo era levantar todos los rastros genéticos para ir cerrando el caso con pruebas: iban a realizar cotejos de ADN entre la sangre hallada en el rodado y la víctima y también con los pelos que tenía el hombre en su mano. Si los resultados eran positivos, terminará por confirmarse a la autoría.

Además de los dólares (creen que sustrajo más de 100 mil) en el interior del rodado y entre las pertenencias de la mujer encontraron una picana, un rollo de papel higiénico, un perfume, varios blisters de clonazepam y cremas, entre otros objetos.

Angélica Salinas iba a ser acusada por robo agravado, lesiones con arma blanca (no descartaban un intento de homicidio) e incendio. Pero más allá del expediente, la escena que dejó atrás reveló algo más que una emboscada: fue un hecho planificado, ejecutado con sangre fría y terminado con una huida digna de película. Más porque la fémina conocía a la víctima luego de haberse contactado a principios de año a través de Tinder. Aunque el final no fue el que ella imaginaba.

El caso tuvo una particularidad: la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, se encontraba a 100 metros de la escena, debido a que presentó junto al gobernador Alfredo Cornejo el sistema de “anillos de seguridad” en un encuentro desarrollado en el CEO de San Rafael.

Se encontraba acompañada por el jefe departamental de San Rafael y el distrital. Luego del llamado al 911, la ministra siguió de cerca el despliegue que permitió identificar, localizar y detener a la sospechosa, tras un intenso operativo cuando intentaba escapar en el taxi. Llegó hasta la ruta 143, donde se encontraba el vehículo de trabajo, y felicitó al personal por haber capturado a la mujer en pocos minutos.