A pocos minutos de conocerse que la policía Noelia Montenegro había fallecido, sus familiares comenzaron a llegar al Hospital Italiano donde estuvo internada y expresaron su dolor.
Apenas arribaron, los allegados eligieron salir del interior del nosocomio y se ubicaron en el patio junto a los padres de la efectivo. Allí, los abrazos y las palabras de consuelo no alcanzaban para superar, aunque sea por un momento, el sufrimiento de la familia Montenegro. Varias personas miraban con tristeza la escena a través de las ventanas de las habitaciones, como entendiendo el momento que estaban pasando.
En una corta charla con El Sol, el padre de la joven relató: “Tenían que hacerle esta operación para que mejorara de una vez por todas, era muy arriesgada y su corazón no aguantó”, y rápidamente volvió al lado de sus familiares que intentaban darle fuerzas.
La joven permaneció hospitalizada desde el 2 de agosto cuando una compañera accidentalmente la baleó en el abdomen mientras descansaba en el predio de la UEP de Guaymallén. En la tarde de este martes, mientras era intervenida sufrió un paro cardíaco y murió.
Un tío de la efectivo habló con este diario, expresó su dolor por lo ocurrido y dijo: “Se bancó 18 operaciones, es lamentable que haya terminado así”. En tanto, su cuñada Eli contó que “están todos destrozados, pero cuando pase todo esto se va a saber lo que la familia del marido le hizo padecer a Noelia, ellos la querían muerta desde un principio”.
Más de 20 personas acompañaron a los padres y hermano de Noelia y también comenzó a llegar personal de la Policía.
