Antes de que el Ministerio Público Fiscal Federal reactivara la causa por el secuestro de casi 3,7 kilos de marihuana ocultos en el gallinero del módulo 4.1 del Complejo Penitenciario Almafuerte, el expediente permanecía sin imputados desde diciembre del 2024.
La situación cambió la semana pasada, cuando el líder de ese sector carcelario, Pedro Esteban Morales Anisco, el Piter, y otro interno identificado como Mario Alberto Subia Bejarano, conocido entre los presos como el “Paisano”, fueron imputados de integrar el engranaje que permitía ocultar y comercializar estupefacientes dentro del penal.
La imputación de Subia no solo volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento de la organización que, según la fiscalía, comandaba Morales Anisco desde prisión. También permitió conocer el rol que cumplía uno de los hombres de confianza del denominado “pluma” del pabellón 4.1 antes de su traslado al penal federal: custodiar el lugar donde permanecía escondida la droga antes de ser fraccionada y distribuida entre los internos, lo que se transformó con el paso de los meses en una de las causas más grandes por lavado en lo que respecta a la venta de drogas intramuros.
Importante secuestro de marihuana en un gallinero de la cárcel de Almafuerte
Otra vez el módulo 4.1 del Complejo Penitenciario III, Almafuerte, de Cacheuta. Nuevamente, el mismo referente del sector en la mira por ingreso de estupefacientes para comercialización y consumo interno. Un dato que llegó a las autoridades del Servicio Penitenciario (SP)…
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y el Ministerio Público Fiscal, con el auxiliar fiscal Lucas Parisi Garnica a la cabeza, el Paisano Subia desempeñaba la función de “monitor”, es decir, era el interno encargado de la chacra del módulo.
En ese predio funcionaban pequeñas plantaciones y el gallinero donde, el 4 de diciembre del 2024, personal penitenciario encontró cinco panes de marihuana con un peso total de 3.649 gramos y dos envoltorios con cocaína ocultos en un desagüe cloacal.
Los investigadores sostienen que Subia era quien controlaba ese sector y respondía directamente a las órdenes de Morales Anisco, por entonces el principal referente del módulo 4.1.
Para la acusación, el sitio no había sido elegido al azar. La droga permanecía oculta allí hasta que comenzaba el proceso de fraccionamiento para su posterior comercialización dentro del establecimiento penitenciario. Se cree que la sustancia ingresaba gracias a la corrupción penitenciaria.
Fueron por toda la estructura del “Piter”: 17 acusados por lavado, droga y una trama millonaria desde la cárcel
Pedro Esteban Morales Anisco, el interno que para el Gobierno se convirtió en el “enemigo público número 1” de Mendoza, volvió este miércoles a quedar frente a la Justicia federal. El líder del módulo 4.1 del Complejo Penitenciario Almafuerte sumó nuevos…
La causa había quedado estancada durante más de un año y medio. Sin embargo, el avance de la pesquisa por lavado de activos permitió reconstruir el funcionamiento interno de la organización y terminó reactivando también el expediente por la droga secuestrada en el gallinero. En el futuro no se descarta que todo decante en una asociación ilícita.
En la audiencia realizada la semana pasada, Parisi Garnica imputó, además de lavado de capitales agravado, a Morales Anisco por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por ser adentro del penal y alcanzó con la misma acusación a Subia Bejarano, a quien ubicó como uno de los custodios del cargamento.
Las sospechas sobre el Paisano no terminan allí. El análisis de teléfonos celulares, billeteras virtuales y cuentas bancarias reveló que recibía transferencias de dinero de Daiana Ayelén Giménez, pareja de Morales Anisco y considerada por la fiscalía como el principal nexo financiero entre el interior de la cárcel y quienes operaban en libertad.
Esos movimientos económicos fueron incorporados a la causa por lavado de activos, en la que el Piter y otras personas quedaron imputadas por integrar una estructura con funciones divididas para obtener dinero mediante estafas virtuales, vender droga intramuros y luego introducir esas ganancias en el circuito económico formal. También dos penitenciarios fueron acusados por cohecho, es decir, de cobrar coimas para hacerles favores los integrantes del grupo delictivo.
“Los penitenciarios del Piter”: las millonarias transferencias que destaparon el cobro de coimas en Almafuerte
Antes de que los investigadores de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y de la Justicia federal terminaran de reconstruir el circuito de lavado de activos que, sospechan, comandaba el reo Pedro Esteban Morales Anisco desde el interior de la cárcel…
Por lo que detallaron fuentes consultadas por El Sol, la organización tenía una estructura jerárquica perfectamente definida. Morales Anisco ocupaba la conducción del módulo, impartía órdenes, administraba la venta de estupefacientes y controlaba el flujo del dinero.
Debajo de él aparecían otros internos con tareas específicas. Entre ellos, Subia Bejarano, señalado como el responsable de custodiar el lugar de ocultamiento de la droga, mientras otros presos administraban cuentas virtuales o participaban en la distribución de las sustancias dentro del penal.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de quienes trabajaban el caso fue lo que ocurrió después del procedimiento de diciembre del citado año. Pese a que era el encargado de la chacra donde apareció el cargamento, Subia fue trasladado a otro establecimiento penitenciario con menores medidas de seguridad.
Ese movimiento despertó interrogantes entre los investigadores judiciales, quienes consideraron que, por el rol que ocupaba dentro de la estructura del módulo 4.1, debía permanecer bajo mayores controles mientras avanzaba la pesquisa.
El perfil del Paisano también explica por qué su nombre ya figuraba entre los internos de mayor peligrosidad. Se encuentra purgando una condena de 14 años y seis meses de prisión por corrupción de menores agravada por el vínculo y la convivencia, abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y abuso sexual gravemente ultrajante, todos cometidos contra una víctima menor de edad.

Según los registros penitenciarios a los que accedió este diario, permanecerá privado de la libertad hasta el 8 de julio del 2034; siempre y cuando no sume más años de cárcel. Con esta nueva causa en su contra, su estadía en prisión podría prolongarse.
Mientras tanto, Morales Anisco continúa sumando frentes judiciales. Actualmente está alojado en una cárcel federal, luego de haber sido considerado por el Gobierno provincial como uno de los principales referentes del crimen organizado que operaba desde el sistema penitenciario mendocino. Tiene una pena unificada de 28 años de cárcel: homicidio, estafas y drogas.
Además de la investigación por lavado de activos y la nueva imputación por la droga hallada en el gallinero, también afronta un proceso en la Justicia ordinaria como presunto autor intelectual del ataque a balazos contra una niña de 11 años ocurrido en el oeste de Godoy Cruz. A fines de este mes, deberá afrontar una audiencia de prisión preventiva por esa causa, que es liderada por el fiscal de Homicidios Oscar Malla.
