A poco más de una semana del crimen de Facundo Fernández (19) en el barrio Fuerza y Progreso de El Bermejo, Guaymallén, se conocieron más detalles sobre el hecho de sangre que tiene como principal sospechoso al Tonga, un chico de 15 años que confesó ser el autor pero quedó libre por ser inimputable.
Aparentemente, a la víctima la mataron en grupo, de forma brutal y rogó por su vida durante varios minutos. Además, trascendió que el adolescente marcado como el matador era su amigo y fue quien lo llevó a la juntada que se realizó en la casa donde terminó asesinado.
De todos modos, hay varios misterios alrededor del caso debido a que, tanto los involucrados como los testigos, ocultaron información y dejaron preguntas sin responder.
La causa, que al cierre de esta edición no tenía detenidos, permanece bajo la órbita de la Fiscalía de Homicidios pese a que un menor se atribuyó la autoría. Esto es porque la fiscal Claudia Ríos tiene sospechas de que el Tonga pudo haber participado con mayores de edad.
En un primer momento, tras la muerte de Fernández, se aprehendió a cinco sospechosos. El grupo estaba en la casa donde todo sucedió cuando llegaron los primeros efectivos, tras un llamado al 911. Se trataba de la madre del Tonga, un efectivo policial –que tenía una relación con la mujer– y otros dos sujetos mayores de edad. En ese momento, el chico no se encontraba en el lugar.
A última hora de ese día, el Tonga se presento en la Oficina Fiscal Nº 9 y asumió la responsabilidad del crimen. Asimismo, confesó que otras personas estaban con él pero no aclaró si habían participado en las agresiones. También desligó a quienes se encontraban, en ese momento, aprehendidos, por lo que fueron liberados.

Sin embargo, la Justicia los sigue de cerca ya que aún no está claro si tuvieron algo que ver con el fatal desenlace. En cuanto al uniformado, se le tomó una declaración informativa.
En tanto, fuentes señalaron que se espera la declaración de un testigo que puede resultar clave para la investigación y, aparentemente, puede complicar la situación de quienes estuvieron implicados desde un principio. Además, aportaría identidades de otros menores y mayores de edad que participaron en el hecho.
Por otro lado, residentes del barrio Fuerza y Progreso contaron a El Sol que a la víctima la golpearon durante casi 40 minutos, en los que rogó por su vida, antes de darle una serie de puntazos que lo mataron. Al parecer, las agresiones contra Fernández comenzaron cuando el joven, que estaba en compañía de su hermano, “saltó” a defender a uno de los presentes.
En ese momento, gran parte del numeroso grupo que estaba en el lugar comenzó a golpearlo. “Lo molieron a palos”, confió un sabueso a este diario. Instantes antes de morir, el joven le dijo a su amigo –el Tonga–: “Por favor, no me mates”.
El hecho
El episodio se inició pasadas las 3 en el patio de una vivienda del barrio Fuerza y Progreso, cerca del límite con Pedro Molina. Un llamado al 911 dio aviso al 911. Desde el Centro de Operaciones Estratégicas (CEO) desplazaron un móvil de la Comisaría 25ª para constatar la situación. Cuando los uniformados escucharon la dirección a la que debían dirigirse sabían que allí reside una familia problemática.
Se trata de dos domicilios que comparten el patio en la manzana 3. La casa 7 ha sido visitada en reiteradas ocasiones por los uniformados, por lo que sospechaban que todo se había originado en ese lugar, explicaron fuentes allegadas al caso.
Cuando los policías tocaron la puerta nadie salió; sin embargo, escucharon a personas murmurando en el interior, por lo que siguieron llamando.
Instantes después, la dueña de casa atendió. Con ella había dos sujetos y un uniformado que presta servicio en la Comisaría 9ª. Rápidamente, los policías en servicio lo apartaron del resto y le pidieron explicaciones, pero se abstuvo de dar detalles, igual que el resto. Todos quedaron aprehendidos.
En paralelo, se había confirmado la muerte del joven –el cadáver estaba en el patio de la casa contigua– y se dio intervención a personal de Científica.
La víctima fue identificada como Adrián Facundo Fernández. El muchacho, con domicilio en un departamento ubicado en Tomás Godoy Cruz al 5600, Villa Nueva, era cuidacoches y había retomado hace un tiempo sus estudios secundarios.
Además, contaba con antecedentes por robo simple, agresión con arma, lesiones dolosas y una tentativa de robo. Todos, registrados este año, confiaron pesquisas de la zona.
