Entró a la vivienda de la mujer de 74 años para cometer un robo que, en principio, parecía menor. Se llevó únicamente un teléfono celular. Sin embargo, el miedo y la conmoción que provocó el asalto desencadenaron un desenlace irreversible: la víctima sufrió una descompensación y murió de un infarto poco después. Por ese hecho, Jon Franco Aksenen fue condenado este lunes a 10 años de prisión por homicidio en ocasión de robo y deberá cumplir la totalidad de la pena, ya que la Justicia también lo declaró reincidente debido a sus antecedentes penales.
La condena fue homologada mediante un juicio abreviado por el juez Claudio Gil, quien convalidó el acuerdo alcanzado entre el fiscal Javier Giaroli y la defensa. La declaración de reincidencia implicó que Aksenen no podrá acceder a beneficios durante el cumplimiento de la pena.
El caso se remonta al 30 de noviembre del año pasado. Ese día, Aksenen ingresó a la casa de Clara Rodríguez, una mujer de 74 años que residía en San Rafael. El delincuente logró apoderarse de un teléfono celular y escapó.
Aunque el botín fue escaso, las consecuencias fueron devastadoras. La mujer sufrió una profunda descompensación tras el episodio y falleció como consecuencia de un infarto. Para la investigación, el impacto emocional provocado por el asalto resultó determinante en el desenlace fatal.
Durante la instrucción que lideró Giaroli, una pieza clave para reconstruir lo ocurrido fue el testimonio de Gabriela Ortiz, una mujer de 42 años que acompañaba a Aksenen. Su declaración confirmó la participación del acusado en el hecho y fortaleció la prueba reunida por la fiscalía, lo que permitió avanzar hacia un acuerdo de juicio abreviado.
La investigación también reconstruyó un aspecto que resultó central para sostener la teoría del caso. Aksenen había realizado changas en la vivienda de la víctima antes del hecho, por lo que conocía la propiedad y sabía que la mujer vivía sola. Además, para la fiscalía estaba al tanto del delicado estado de salud de la jubilada.
Sobre esa base, el fiscal sostuvo que el acusado sabía, o al menos debía saber, que un hecho de esas características podía provocar una descompensación con consecuencias fatales. Ese planteo fue el que sustentó la acusación por homicidio en ocasión de robo y terminó con la condena homologada este lunes.
El fallo también puso de relieve el extenso historial delictivo del condenado. No era la primera vez que Aksenen se enfrentaba a la Justicia.
Hechos y condenas
Uno de los hechos de alto impacto que lo tuvo como protagonista ocurrió en febrero de 2018. Se fugó del Hospital Schestakow, donde permanecía internado mientras cumplía una condena por robo. Aquella evasión terminó horas después, cuando efectivos de Investigaciones lo localizaron oculto en una vivienda del barrio El Molino.
En ese procedimiento, el sujeto intentó escapar nuevamente y atacó a los policías con un cuchillo para evitar ser recapturado.
Finalmente, fue reducido y trasladado nuevamente a dependencias policiales. En ese momento ya registraba antecedentes por robos y también causas vinculadas a hechos de violencia de género.
A ese historial se sumaron condenas a lo largo de los años. El 27 de abril del 2018 fue condenado a tres meses de prisión por la citada evasión. Tres meses después, el 27 de julio de ese mismo año, recibió una pena de tres años y tres meses de prisión por agresión con arma y amenazas, sanción que fue unificada con la anterior.
El 21 de octubre del 2022 volvió a ser condenado, esta vez a un año de prisión efectiva por robo simple. Luego, el 4 de julio de 2023, recibió otros seis meses de prisión por violación de domicilio y amenazas en una causa tramitada por la Unidad Fiscal de Violencia de Género.
Finalmente, el 6 de enero de este año había quedado con prisión preventiva en la causa por el robo seguido de la muerte de la jubilada, expediente que concluyó con una condena de 10 años de prisión y la declaración de reincidencia.
