El caso de un chico cordobés que no puede acreditar lo cursado hasta el momento de su secundario, por ir a un instituto de enseñanza Montessori no validado, alertó a la comunidad educativa. Sin embargo, en Mendoza, la Dirección General de Escuelas (DGE) confirmó que cualquier institución que acredite sus programas y esté integrada a la red de colegios puede intercambiar sus alumnos sin dificultad.
Para hacerlo, una escuela con esa metodología debe adaptar su oferta a los requisitos que se exigen para la habilitación, que incluye diseños curriculares coherentes con el sistema, lo que le permitirá expedir títulos homologados a nivel nacional. Una certificación que es de jurisdicción provincial y está a cargo de la DGE. Esto implica en sí mismo una limitación a la implementación real del método.
El método Montessori y los casos de Mendoza
El enfoque pedagógico Montessori fue creado por la médica italiana María Montessori (1870-1952). Está centrado en la concepción de cada persona de manera individual y pretende respetar el aprendizaje autónomo, es decir, el ritmo natural de cada estudiante. Los alumnos eligen libremente sus actividades dentro de un ambiente adaptado, con materiales. Los docentes solo actúan como guías observadores.
En su concepción más pura no se emiten calificaciones, aunque se puede aplicar el enfoque a las técnicas de enseñanza aún al ser evaluados.
El Gobierno provincial no ha oficializado este método, por lo que no hay institución pública que lo utilice. Todas las iniciativas son de gestión privada y para acreditarse en el sistema deben sujetarse a los lineamientos de la Dirección de Educación Privada de Mendoza.
En la provincia hay una escuela con este enfoque que está inserta en el sistema educativo: el Instituto P-PS 015 María Montessori, ubicado en Villa Nueva, Guaymallén.
Es de nivel inicial, primario y secundario. Hay iniciativas privadas que implementan técnicas y enfoques pedagógicos inspirados en este modelo aunque en un contexto de educación tradicional.
Según reconocieron desde la DGE, todos los institutos que no cuenten con habilitación y no estén en el sistema público no son oficiales. Por ende, su educación no puede ser validada. Los que adaptan el método al sistema de calificaciones vigentes en Mendoza y tienen habilitación sí pueden intercambiar alumnos con el resto de los colegios.
Además de los colegios, hay instituciones educativas no obligatorias (como los jardines, considerando que el sistema obliga a la enseñanza a partir de la sala de 4) que pueden utilizar este sistema sin la necesidad de emitir calificaciones.
Hay dos jardines públicos municipales adheridos a la Fundación Argentina María Montessori. Ambos están en Godoy Cruz: uno es Ternuritas en calle Renato Della Santa y el otro es Multicolores en calle Salvador Civit.

Aunque no sea oficial el método en Mendoza, la DGE trabaja en el abordaje de este tipo de educación, al menos de sus prácticas. Por ejemplo, la Dirección de Educación Superior lanzó recientemente un curso para docentes que ya se dicta desde junio, con el objetivo de enseñar cómo se pueden aplicar técnicas de esta metodología para la adaptación de un entorno que facilite el aprendizaje. Sobre todo para su implementación en el Nivel Inicial.
El caso
La polémica surgió a partir del caso de Simón, un chico de 17 años al que le exigen rendir exámenes para acreditar los saberes de toda la secundaria cursada hasta el momento, porque la institución a la que iba no estaba validada.
Según contó la familia, eligieron educar a su hijo bajo la metodología Montessori y eligieron el Centro Integral Educativo Córdoba Montessori de Villa Allende. Los directivos en su momento solo les comunicaron que el menor iba a tener que rendir un integrador en el final del cursado para acreditar las materias.
Pero nunca cuestionaron su participación en el sistema educativo público. El menor quiso cambiar de colegio para el último año, pero cuando fue a hacerlo, seis instituciones le rechazaron la documentación.
Una escuela aceptó su banco, pero dejó su cursado sujeto a que las autoridades acepten los documentos, pero a los tres meses lo expulsaron. La familia decidió reclamar en el Ministerio de Educación de Córdoba, donde le explicaron que la institución donde cursó no está validada. Ahora, le permiten seguir cursando sexto, pero debe rendir exámenes globales para acreditar los otros seis años. Rinde tres materias por día en época de mesas.
