El sospechoso y algunas de las lesiones que presentaba la víctima.

La Justicia rechazó nuevamente el pedido de detención domiciliaria para Roberto Carlos Vercelle, el camionero que está imputado por un brutal caso de violencia de género ocurrido en abril en Luján de Cuyo. La decisión fue tomada por la jueza Natalia Florencia Didier, del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, luego de analizar lo argumentado por las partes (Ministerio Público y defensa) y escuchar a la propia víctima, quien manifestó en la audiencia abiertamente que temía por su vida y la de su familia si el acusado salía de la cárcel.

Durante el encuentro, la defensa de Vercelle insistió en que el hombre debía continuar el proceso judicial desde su domicilio, con monitoreo electrónico. Como alternativa, ofrecieron que la víctima contara con un botón antipánico, detallaron fuentes judiciales.

Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal se opuso señalando que el imputado no cumplía las condiciones mínimas para acceder a ese beneficio.

La mujer, de 47 años, habló frente a la jueza y rechazó la posibilidad de que el acusado saliera del penal. Dijo, entre otras palabras, que temía por su vida y que ya había amenazado tanto a ella como a su familia. También sostuvo que no se sentía protegida, aun con las medidas alternativas propuestas durante el control jurisdiccional.

Según trascendió, Vercelle no superó los estudios psiquiátricos requeridos por la Justicia, uno de los puntos evaluados para habilitar una modalidad de detención menos gravosa. Esa circunstancia, sumada a la gravedad de los hechos atribuidos y al riesgo procesal, terminó de cerrar la puerta a su salida.

El camionero está imputado por privación ilegítima de la libertad agravada, amenazas coactivas agravadas, lesiones dolosas calificadas y amenazas simples, en un contexto de violencia de género.

De acuerdo con el expediente, la mujer permaneció cuatro días encerrada en su casa del barrio Víctor Hugo II, en Mayor Drummond, donde habría sido golpeada, quemada con agua hirviendo, cortada con cuchillo y tijera, y asfixiada en repetidas oportunidades hasta perder el conocimiento.

La instrucción continuará sumando pruebas para robustecer la acusación antes del requerimiento de elevación a juicio.