Soledad (arriba) vive en Neuquén y vendrá a la provincia buscando justicia por su hijo Elías.

Soledad Guardia se fue de Mendoza a fines del año pasado. Decidió instalarse en Neuquén con sus pequeños cuatro hijos, de 4, 6, 7 y 10 años, para iniciar una nueva vida e intentar reponerse del fuerte shock emocional que sufrió a principios de año, cuando investigadores judiciales la llamaron para darle una dura noticia.

Es la mamá de Elías Aquino (9), fallecido en el 2019, una de las presuntas víctimas de la llamada “envenenadora de Guaymallén”.

El lunes 28 estará presente en el nuevo Polo Judicial, de Ciudad, buscando justicia. Su madre, que tenía un fuerte vínculo con Elías porque era su primer nieto, la acompañará en cada una de las jornadas.

Ese día está previsto que comience el juicio por jurados contra Karen Leylen Oviedo Esquivel, de 31 años, quien, además de estar acusada de asesinar a Elías utilizando anticongelante para vehículos automotores, debe responder en el banquillo por el homicidio de quien era su pareja hasta el 9 de febrero de este año, Rolando Ángel Aquino (35), cuyo caso destapó el accionar “de una psicópata” de acuerdo con los pesquisas que hablaron con este diario.

Para quitarle la vida a padre e hijo, la imputada habría actuado con el mismo modus operandi: suministrar un producto que previamente había comprado a través de Mercado Libre y que contiene etilenglicol, un químico algo dulce, incoloro, inodoro y que fácilmente se podía camuflarse con jugo de naranja para que no sea detectada.

Guardia, quien era pareja de Rolando Aquino y tuvo dos hijos con él, habló con El Sol antes de llegar a la provincia para ser parte del proceso oral.

Contó que no será algo simple para ella. Debe repasar cómo vivió el proceso del fallecimiento de su hijo y declararlo ante las partes “rememorando todo otra vez”, es decir, el jurado de 12 ciudadanos (seis varones y seis mujeres); la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos; la defensa, que buscará desligar a la sospechosa, y el juez técnico Diego Lusverti, quien fue confirmado luego de una licencia de su par David Mangiafico.

Todavía consternada por lo vivido, aseguró que quedó destruida cuando le confirmaron en marzo que su hijo mayor había muerto envenenado dos años antes, cuando creía que se había debido a una trombosis cerebral. Y explicó que tiene un solo objetivo de cara a lo que viene, saber por qué Oviedo Esquivel decidió matarlo el 12 de julio del 2019, cuando el niño pasaba unos días con su padre durante las vacaciones de invierno.

Las dudas, con el paso de los años, provocaron ansiedad en la joven madre. “Me sentía culpable. Cuando él (por Elías) tenía 7 años, sufrimos un accidente. Yo manejaba una moto y nos chocó un taxi. Yo creía que le habían quedado secuelas y que por eso había fallecido de un problema cerebral. Los médicos, en su momento, nunca le encontraron nada raro”, explicó durante la charla.

“Yo estoy bien por el amor que me dan mis hijos todos los días. Algunas veces me levanto bien, otras no. Lamentablemente, por la muerte de Rolando se destapó que a mi hijo también le había pasado lo mismo”, agregó.

La mujer brindará uno de los testimonios más importante del proceso en lo que respecta a la causa por la muerte de Elías.

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La fiscal Ríos, entre otros argumentos para sostener la acusación en la etapa de instrucción, analizó el aporte de testigos de esa causa. Y Guardia dijo algo destacado con relación a cómo se mostraba Oviedo las horas posteriores a la muerte del chico.

En el expediente quedó acreditado por los testigos que la imputada buscaba que el cuerpo de la criatura fuera cremado rápidamente.

Para los detectives, la intención de Oviedo era borrar todo tipo de pruebas que podría complicarla en un futuro, por ejemplo, si exhumaban el cadáver ante algún pedido judicial por aquellos días. “Decía que era mejor cremarlo, así podíamos tener sus restos una semana cada uno en la casa. Pero, en su momento, yo entendí que no era lo correcto. Yo quería enterrarlo, llevarle flores y llorarlo”, aseguró.

La madre de Elías explicó que busca Justicia por la muerte de su hijo y adelantó que no sabe cómo reaccionará con respecto a una posible sentencia que pueda recibir Oviedo. “No encuentro sentido a lo que hizo. No la odio ni la perdono. Está correcto que pague. No encuentro explicación sobre por qué lo hizo. Por qué a mi hijo. Era un niño tan dulce, te causaba paz. Me siento tan destruida. Si le molestaba mi hijo, ¿por qué no me lo dijo? Me hubiese dicho: ‘No me lo traigan a mi casa’”.

Arriesga la pena máxima

Desde hace semanas, la Justicia prepara el próximo debate por jurados con Karen Oviedo como protagonista principal. Hasta se hablaba de que iba a reconocer los hechos en un debate abreviado (la defensa pacta la pena con la fiscalía y un juez homologa el acuerdo) con una condena de prisión perpetua.

Pero la imputada cambió de opinión y comenzó a cuestionar algunas de las pruebas de la causa al afirmar que nada tiene que ver con la muerte de Elías y que Rolando Aquino tenía la intención de suicidarse y que él compró el producto a través de internet.

Más allá de esto, de acuerdo con fuentes judiciales, será muy difícil que un jurado no la declare culpable.

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Para la fiscal Ríos, que estará al frente del debate con el jefe de los fiscales de Homicidios, Fernando Guzzo, Oviedo comenzó a suministrarle el anticongelante a su concubino, Rolando Ángel Aquino, en la casa que compartían en Manuel A. Sáenz 4173 de Guaymallén.

La sospechosa empezó a darle ácido kójico a su pareja por un problema que presentaba en la piel. Una empleada doméstica advirtió que la mujer le hacía tomar un líquido, entre las 17 y las 19 del 7 de febrero de este año, y que la víctima le decía que no quería ingerirlo porque todo lo que ella le daba le hacía mal.

“Oviedo obligaba a Aquino a tomar las gotas”, aseguró la testigo. La empleada le preguntó a Oviedo qué enfermedad presentaba Aquino y la respuesta fue que sufría apneas y que debía tomar pastillas para dormir, agregando que las gotas eran para el cuidado de la piel.

La mujer contó que observó a la “envenenadora de Guaymallén” preparar un vaso con agua y que le agregó “un chorro” de líquido transparente que estaba en el interior de una botella de plástico. Se lo suministró y, a los 10 minutos, Aquino se sentó en la cama y comenzó a vomitar.

Todo esto provocó que la salud del hombre empeorara. Ese mismo día fue llevado a la Clínica Santa María, de Capital, y a las 22 entró en coma. No pudo recuperarse y a las 8.40 del miércoles 9 falleció.

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En ese momento comenzó a trabajar la Justicia. Se inició una investigación para conocer las causas del deceso y la historia clínica fue determinante para que la fiscal Ríos encaminara la instrucción. 

Surgió que el hombre ingresó al centro de atención médica “sin antecedentes patológicos, con alternación de conciencia, obnubilación, desorientación y vómitos”. Y detectaron que presentaba piel hipopigmentada y que la acusada informó que la aparición de los síntomas fue posterior a la ingesta del ácido kójico.

Confirmada la muerte, el personal policial que llegó a la clínica entrevistó a Oviedo y entonces surgieron las dudas. Hubo preguntas sin respuestas y un informe para acelerar la pesquisa. La mujer dijo que ambos habían ingerido un medicamento para la piel que habían adquirido a través de la página Mercado Libre.

La fiscal convocó al especialista Sergio Saracco, jefe del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud y del Centro de Información Toxicológica de la provincia, y aseguró que hubo un análisis de la historia clínica, afirmando que presentaba acidosis metabólica casi persistente y que no era compatible con la ingesta de ácido kójico.

“Aquino presentó un toxindorme compatible con la intoxicación por glicoles, entre ellos, etilenglicol”, expresó Saracco en la causa. El profesional también será uno de los testigos más importantes del juicio por jurado.

Lo que terminó de cerrar la historia del caso fueron los informes del análisis del teléfono celular de Oviedo y la respuesta a un oficio de la empresa Mercado Libre.
Entre el 28 de enero y el 3 de febrero –esta última fecha, cuatro días antes de la muerte–, la sospechosa compró etilenglicol a través de la página.

Además, realizó algunas búsquedas en Google que la comprometieron, como “cuál es el veneno más letal”, “un veneno amargo fácil de encontrar”, “los venenos más utilizados” y “envenenamiento por etilenglicol”.

Por último, de los peritajes surgió que escribió en el buscador: “Gestionar y eliminar el historial de búsqueda”.

Rolando Aquino, Elías y Karen Oviedo.

El caso Elías

Con Oviedo detenida, imputada y en prisión preventiva dictada por la muerte de Rolando Aquino, la fiscal Ríos continúo sumando pruebas y surgió que podría estar involucrada en la muerte de Elías.

Declararon la madre del niño, quien ya se encontraba separada desde hacía varios años de Aquino, y otros testigos y apuntaron sus sospechas contra Oviedo.

Elías murió el 12 de julio del 2019 en el Hospital Notti. No hubo una investigación penal para conocer los motivos del deceso. Se sabía que la criatura había “dormido todo el día” y que no se despertó más.

Precisamente, fue Guardia la que más dudas tenía. Y se las hizo saber a los investigadores cuando Oviedo ya se encontraba presa.

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La madre de la víctima detalló que se había separado de Rolando cuando Elías tenía 8 meses, pero que la relación entre ambos era buena. Dijo que el chico pasaba los fines de semana con su papá y también cuando era tiempo de vacaciones de invierno y verano.

El nene ingresó al Hospital Notti pero no pudo recuperarse. La historia clínica reveló que no presentaba enfermedades preexistentes y que era un chico sano.

Saracco también declaró en este expediente y analizó la historia clínica. Informó que el niño ingresó al Notti con un mal estado en general, hipertenso, con dificultad respiratoria y trastorno de conciencia producto de una convulsión afebril y hemorragia digestiva alta, agregando que presentaba una disfunción renal. Este fallo multiorgánico le provocó la muerte.

Para el profesional, no hubo de dudas de que se estaba en presencia de un cuadro de intoxicación por metanol o etilenglicol.

Como ya era imposible realizar una exhumación del cuerpo por el paso del tiempo, la fiscal Ríos volvió a enviar un oficio a la empresa Mercado Libre.

La respuesta no tardó en llegar y fue contundente: en esta parte de la instrucción tuvo trascendencia el informe de la empresa. Oviedo realizó dos compras de etilenglicol y solicitó el envío del producto a su domicilio diez días antes de la muerte del chico.