Cristian Farias Toledo fue capturado este domingo.

La historia narco de la familia Farías Toledo volvió a quedar bajo la lupa de la Justicia federal y la Policía contra el Narcotráfico (PCN) este domingo después de la captura de Cristian Daniel Farías Toledo, hermano de Luciana Ivana alias “Chano” (40), una de las principales integrantes del clan liderado por Luis Nievas Quesada (44), conocido como “Lucho“, el jefe narco condenado a 17 años de prisión por tráfico de cocaína y lavado de dinero.

El hombre fue detenido este domingo durante la siesta en Las Heras cuando transportaba una caja fuerte que ocultaba más de medio kilo de cocaína y su teléfono celular ahora se transformó en una de las piezas centrales de la investigación.

Farías Toledo, de 48 años, fue interceptado cerca de las 15.20 por efectivos de Motorizada en la intersección de calles Remedios de Escalada y Paso de los Libres. Los policías realizaban patrullajes preventivos cuando observaron un auto estacionado con dos ocupantes.

Durante la identificación, los uniformados advirtieron que el conductor se mostraba visiblemente nervioso, situación que motivó una requisa sobre el rodado.

Al revisar el interior del vehículo, encontraron una caja fuerte blanca marca Arnik, de aproximadamente 30 por 40 centímetros, envuelta en un camperón azul. Consultado sobre ese elemento, Farías Toledo intentó despegarse del contenido. “Me dedico a hacer fletes y la caja debía entregársela a otro sujeto”, manifestó a los policías, palabras más, palabras menos, agregando que desconocía qué había en el interior.

Esa explicación no alcanzó para despejar las sospechas y el procedimiento continuó bajo directivas judiciales.

El hombre nacido el 16 de setiembre de 1977 fue trasladado inicialmente a la Comisaría 36ª. Allí ocurrió el hallazgo que terminó cambiando el rumbo de la actuación. Los policías detectaron que la caja fuerte tenía pequeños orificios y observaron que desde el interior caía una sustancia blanquecina.

Utilizando la cámara de un teléfono celular lograron registrar imágenes a través de esas perforaciones y comprobaron que había varios envoltorios sospechosos en el interior. Ante esa situación, se convocó a personal de la PCN y se dio intervención a la Justicia federal.

Con autorización correspondiente, los investigadores avanzaron con la apertura de la caja de seguridad. El resultado confirmó las sospechas: encontraron 615 gramos de cocaína distribuidos en distintos envoltorios y un par de trozos más grandes, listos para su eventual comercialización.

Además, secuestraron un teléfono celular iPhone 14 Pro Max que concentrará gran parte de las expectativas investigativas.

Los pesquisas que hablaron con este diario consideraron que la información almacenada en ese aparato podría permitir reconstruir contactos, movimientos y eventuales conexiones con otras personas vinculadas al negocio de las drogas; “si es que podemos acceder a su información”, confesaron.

Luciana Farías Toledo, hermana del detenido, y su pareja, “Lucho” Nievas, ambos condenados.

Una familia vinculada a la venta y el lavado

La captura de Farías Toledo no pasó inadvertida en los despachos judiciales y al personal de la debido a su entorno familiar.

Se trata del hermano de Luciana Ivana Farías Toledo, conocida como “Chano“, quien en junio de 2021 fue condenada a 15 años de cárcel por comercio y almacenamiento de estupefacientes agravado por la participación de tres o más personas y lavado de activos.

La mujer integraba la estructura encabezada por su pareja, Luis Nievas Quesada, alias “Lucho”, considerado durante años uno de los principales distribuidores de cocaína en barriadas de Ciudad y Las Heras.

El juicio federal determinó que Nievas y Farías Toledo organizaron una compleja estructura dedicada al tráfico de drogas y al blanqueo de las ganancias obtenidas.

La investigación estableció que comercializaban cocaína en distintos puntos del Gran Mendoza y que reinvertían el dinero en casas y vehículos para ocultar el origen ilícito de los fondos.

En ese expediente también fueron condenados familiares directos y allegados que cumplían distintos roles dentro de la organización, incluyendo venta de estupefacientes, custodia de bienes y maniobras de lavado.

En las últimas horas, ocho años después de los allanamientos que desarticularon aquella banda y cinco años después de las condenas, el apellido Farías Toledo volvió a aparecer en una causa por narcotráfico.

La cocaína escondida dentro de una caja fuerte, la explicación brindada por el detenido y, especialmente, el contenido del teléfono secuestrado serán algunos de los elementos que analizarán los investigadores para determinar si se trató de un simple transporte de drogas o si existe una nueva trama vinculada al negocio narco.