Una mujer boliviana nacida el 20 de abril de 1971 en la ciudad de La Paz. Peluquera de profesión y domiciliada en calle José León Suárez de Buenos Aires. Otro boliviano de 38 años oriundo del barrio 25 de mayo de Maipú que dijo ser finquero. Y un joven estudiante mendocino de 22 años viviendo en la manzana E del complejo Ramonof de Palmira, un sector marcado por el comercio de sustancias prohibidas desde hace años en el Este provincial.
Marcelina Loza, Juan Carlos Carmona y Noel Herman Vargas –conocido con el alias de Noah–, fueron detenidos en la noche del jueves 13 en el departamento de San Martín. Para los investigadores, se organizaron para traer ocultos en un micro a Mendoza casi 18 kilos de cocaína que previamente habían sido adquiridos en Bolivia y “enfriados”–estimaron, por las pruebas analizadas– en Salta y en un salón de belleza de Capital Federal. Se marcaron inicialmente domicilios de calle Granaderos del barrio de Flores y otros tres en Liniers, en CABA, donde funcionaba el local, y el viernes por la mañana se desplegaron los allanamientos.
El caso revelado por El Sol está en pleno proceso de incorporación de pruebas y tendría más gente involucrada. Once panes de la droga venían en el micro y el resto fue hallado en propiedades que luego fueron allanadas, aclararon fuentes policiales.
Los efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Investigaciones, que realizaron las medidas luego de seis meses de trabajos tecnológicos y rastrillajes en las calles, podrían sumar nuevos sospechosos con el paso de los días.
Incautaron 17 teléfonos celulares que permitirían conocer cómo eran los movimientos del bautizado “power trío”, que tenía como objetivo distribuir la mercadería en el Gran Mendoza con la ayuda de otros sujetos. El polvo blanco está valuado en más de 250.000 dólares. La droga era fraccionada y estirada en dosis de medio gramo. Los detectives estimaron que la cantidad secuestrada representaba 36.000 dosis.
Justamente, los detectives policiales que hablaron con este diario y trabajaron el caso con total reserva durante medio año detallaron que cada uno de los detenidos tenía un rol determinado dentro de la estructura delictiva.
Concluyeron que había un encargado de tener los nexos en el vecino país de Bolivia y la provincia de Salta para adquirir el estupefaciente (Carmona), quien debía ocultarlo un tiempo en su negocio (Loza) y el que se contactaba con otros personajes para la distribución final en Mendoza (Vargas). Además, entienden que cumplían otras funciones porque el contacto entre ellos era constante.
Justamente, tanto Carmona como Loza simulaban ser familiares cuando fueron frenados por los policías de la PCN. Ambos viajaban en un colectivo de línea de larga distancia cuando terminaron detenidos. Transportaban dos bolsos conteniendo 11 ladrillos de clorhidrato de cocaína.
La pareja era esperada por otro sujeto que se movilizaba en una moderna camioneta Chevrolet S10 en las cercanías de la terminal de San Martín. El objetivo era llegar hasta el domicilio de Vargas en el barrio Ramonof para ocultar el estupefaciente.
Al analizar la droga advirtieron que se encontraba dividida en cantidades casi iguales por un sello de elaboración propia y utilizada para identificar a un tipo de proveedor. Identificaron un jinete montando su caballo y un delfín, ambos en bajo relieve (marca de los carteles narco que buscan posicionar un determinado producto por su calidad), lo que llevó a los pesquisas a estudiar la posibilidad de establecer el posible país de origen del proveedor.
La investigación que permitió la captura del trío nació luego de otra que permitió el 11 de setiembre del año pasado la detención de tres hombres, de 22, 26 y 49 años, con más de 600 gramos de cocaína destinados al narcomenudeo en Guaymallén. Con estas detenciones, la PNC inició algunos trabajos para conocer de dónde venía la sustancia ilegal.




Carmona, Loza y Vargas quedaron a disposición del juez federal Marcelo Garnica. Fueron alojados preventivamente en la U-32 en calidad de incomunicados. Luego se iba a ordenar que pasaran a la penitenciaría. Además, hubo otras dos detenciones: la de una mujer y un hombre de 42 años, por otros delitos.
Durante los allanamientos que se ordenaron en domicilios de la zona Este y también en Maipú, el jueves por la noche, el personal interviniente incautó, entre otros objetos importantes para la causa, armas de fuego y cartuchos. Ambos quedaron a disposición de la Justicia provincial por tenencia ilegal de arma de fuego y averiguación de hurto agravado de automotor y adulteración del mismo, respectivamente.
Todo este procedimiento se realizó en un contexto particular: cinco días antes, la Gendarmería secuestró 15 kilos de cocaína en la ruta 142 de Lavalle, que también venían del norte del país ocultas en hojas de coca, en un bus de compras. Una mujer oriunda de Rodeo de la Cruz quedó en la mira por el transporte de la droga y se sospechó que podrían estar vinculados con los tres detenidos con 18 kilos del polvo blanco.
Con el paso de las horas, otros sospechosos fueron detenidos: los dos conductores, el coordinador del viaje y el presunto responsable de la sustancia. Este caso, de acuerdo con fuentes de esa fuerza de seguridad, continuaba investigándose y los pesquisas agregaron que ambos cargamentos no serían de los mismos proveedores.
El resultado de los allanamientos, en detalle
700 dólares
410 pesos bolivianos
1.000 pesos chilenos
1 Chevrolet S10
1 Fia Strada
1 revólver de 6 alvéolos
1 revólver 7 alvéolos
1 rifle calibre 22
51 cartuchos CAL 22mm
6 cartuchos CAL 9mm
