La fiscal de Homicidios, Claudia Alejandra Ríos, tomó protagonismo nacional este miércoles tras sufrir un intento de asesinato durante un debate oral en la Sala 15 del Polo Judicial. El agresor, Hugo Eduardo Arredondo Suárez, es un peligroso reo de 34 años que cumple la pena de prisión perpetua en un pabellón de máxima seguridad del complejo penitenciario Almafuerte.
Un día después del ataque que sacudió a la provincia, Ríos continuó con sus tareas habituales. “Encabezó un allanamiento en el Gran Mendoza y siguió incorporando pruebas en otras causas que lidera. Trabajó con normalidad”, informaron fuentes judiciales.
Ríos logró evitar la agresión y se defendió lanzando gas pimienta en el rostro de Arrendondo Suárez. “Me quiso matar. Vino con un cuchillo y me lo colocó en el cuello”, le contó a las primeras personas que fueron a socorrerla.
“Fue un hecho muy grave, pero aislado”, agregaron desde el Polo Judicial, donde este jueves por la mañana un grupo de empleados se reunió en asamblea para exigir más seguridad y respuestas por parte de las autoridades. Pese a una amenaza de paro, las audiencias programadas se realizaron sin inconvenientes.
En tal sentido, el ministro de la Suprema Corte, José Valerio, admitió que existe preocupación por parte de los trabajadores y se comprometió a encontrar respuestas en una serie de reuniones de la que también participarían representantes gremiales.
En esos encuentros se analizará cómo se encararán las audiencias. En los casos de presos de alto riesgo o complejidad, como Arrendondo Suárez, no se descarta la posibilidad de realizarlas de manera virtual.
“El servicio de seguridad no es de la Corte. es del servicio penitenciario para las personas privadas en las cárceles o de la Policía, que también depende del Poder Ejecutivo”, destacó el juez, quien explicó porqué los presos no pueden estar esposados durante los debates: “Hay reglas internacionales y de código de procedimiento, los jueces no pueden escapar a eso”.
