Sebastián Solé (35), el señalado propietario del night club Pyme Vip de calle 25 de Mayo en Ciudad que está en el banquillo por trata de personas con fines de explotación sexual, lavado de dinero y aborto, quedó en evidencia ayer cuando se reprodujeron en el juicio oral que se sigue contra él y otros once imputados las escuchas telefónicas que inició la Gendarmería por pedido del juez de Instrucción Walter Bento y permitieron desbaratar a la organización el 1 de mayo del 2013.

Solé como protagonista de malos tratos hacia trabajadoras sexuales, contacto directo con un inspector municipal de Ciudad, pago de sobornos a policías federales y estrecha relación con los hoteles 5 estrellas más importantes de la provincia formó parte del escenario de pruebas que se ventilaron durante la mañana y la tarde en el Tribunal Oral Federal Nº1, donde se desarrolló la segunda jornada de proceso.

También trascendieron detalles del registro de dinero que ingresaba mensualmente a las arcas de Solé y las chicas que trabajaban para él. De acuerdo con las planillas que confeccionaba él mismo en su computadora personal, solamente en febrero del 2013 ingresaron 1.009.000 pesos.

Además, la mujer que más dinero “facturó” ese período alcanzó 45 mil pesos. De este total, según la investigación, el dueño del local se quedaba con casi la mitad. La instrucción señala, además, que con gran parte del dinero que adquiría producto del negocio ilícito, Solé adquirió propiedades y vehículos. Así nació la acusación por lavado de capitales.

Además de las escuchas telefónicas y de las pericias en su computadora, declaró como testigo un suboficial de la Gendarmería con estrecha vinculación con la pesquisa, quien detalló a cada a uno de los protagonistas de los diálogos y se escucharon las versiones ante las partes de tres imputados: dos policías federales acusados por cohecho y el médico de ginecología y obstetricia que está sospechado de practicar, al menos, dos abortos a las trabajadoras sexuales.

 

TRASCENDENTE. El relato más importante de día fue el del suboficial de la Gendarmería Feliciano Soto, quien describió las escuchas telefónicas que fueron reproducidas en la sala de los Tribunales federales por pedido de la fiscalía. Soto aportó las características de los protagonistas e hizo mención sobre los peritajes en la computadora marca Apple de Solé, la que fue incautada de su coqueta casa del country de Chacras donde vivía.

Soto confirmó con sus apreciaciones y experiencia de más de 14 años en inteligencia criminal que existía una organización que se dedicaba a la explotación sexual de mujeres que presentaba un jefe y logística. Para llegar a esa conclusión analizó los diálogos y las trascripciones de las escuchas de los teléfonos. “Todo tenía que pasar por Solé. Él era el que llevaba el dinero y el que tomaba las decisiones”, afirmó el testigo en una parte de su extenso relato, que llegó a las cinco horas.

En las más de 25 reproducciones de grabaciones de audios a los teléfonos celulares de Solé, del local Pyme Vip, de algunas trabajadoras –el local tenía un promedio de 30 jóvenes por jornada– y hasta del médico sospechado de realizar abortos se buscó confirmar en el juicio quiénes eran los interlocutores y los motivos de las conversaciones.

Solé es el protagonista principal de las mismas. Llama a su local y pide que envíen mujeres a los hoteles más coquetos del Gran Mendoza y también conserjes se comunican al prostíbulo para solicitar el servicio de trabajadoras sexuales para sus clientes, en algunos casos políticos.El precio que pactan, ya sea con Solé o con la encargada que estuviese en ese momento al frente de Pyme Vip, en la mayoría de las veces es el mismo: 800 pesos por hora.

En otra de las conversaciones se acreditó que el presunto jefe de la organización maltrató a una de las trabajadoras. La insultó reiteradas veces y le acusó de robarle. “Vos, cada vez que salís con otro fuera de horario, me estás robando. No sabés con quién te estás metiendo. Vos sos una puta de mierda y yo un millonario, vamos a ver a quién le creen”, se desprende de una de las escuchas.

El tema del aborto también fue central en los registros de audios. En la primera parte del proceso de ayer, el médico Osvaldo Pastorino negó practicar algún aborto y conocer a Solé (ver aparte). Sin embargo, en las grabaciones, una de las jóvenes lo llama porque tiene un atraso de tres semanas y le pide al dueño de Pyme Vip si tiene un remedio llamado oxaprost, que es recetado para el reuma pero es abortivo. Solé, en vez de aportarle una pastilla, le recomienda a la trabajadora sexual que tome el teléfono de Pastorino, “que está en la heladera”, y lo llame de parte suya para que le practique un aborto. “Yo trabajo con él hace muchos años”, se le escucha decir a Solé.

Según lo informado por fuentes judiciales, el proceso continuará el jueves con la declaración de más testigos que tiene la causa.

¿El nexo?

Los policías federales imputados señalaron que conocieron a Solé a través el dueño de un hotel de la zona, Marcelo Rosental. Este hombre, conocido de la cúpula de la Policía Federal –iba a las fiestas de fin de año de la fuerza, declararon– los puso en contacto con Solé, quien “denunció que un taxista estaba ingresando droga a Pyme Vip”. Sin embargo, para los detectives los efectivos recibían coimas para que no allanaran el lugar.

Negaron conocerlo

Dos policías federales que están sospechados de cobrar coimas de Pyme Vip para liberar la zona –Ángel Arias y Alfredo Bravo– y el médico ginecólogo Osvaldo Pastorino declararon ayer y negaron conocer a Sebastián Solé. Si bien los efectivos señalaron que tuvieron un encuentro frente a la sede de la Policía Federal porque denunció que un taxista intentaba ingresar droga a Pyme Vip, negaron mantener contacto. 

Es más, uno de ellos, Arias, sentenció: “Solé me llamó una vez, cuando lo allanaron y me cortó. Ese llamado me costó que esté hoy acá. Siento vergüenza por mi familia y mi papá, que también es policía. No tengo nada que ver”.

Por su parte, Pastorino también dijo que no conocía a Solé, que nunca le habló y negó practicar abortos. Entre otros puntos, admitió que atendió a dos chicas que trabajaban en Pyme Vip pero sostuvo que desconocía que eran trabajadoras sexuales.

A pesar de esto, las escuchas telefónicas lo complicaron.