En la mañana del jueves 9 de marzo, efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Investigaciones irrumpieron en un domicilio de calle Rioja de Ciudad después de meses de trabajos con seguimientos en la calle y escuchas telefónicas. Allí tenía domicilio uno de los señalados cabecillas de una organización dedicada a la fabricación y comercialización de cocaína que seguían y el objetivo era detener a todos los presentes y secuestrarlas sustancias ilegales que aseguraban tener.
Carlos Gabriel De Felippe, su pareja, Celia del Carmen Romero, y su hijo Marcos, quedaron inmediatamente a disposición de la Justicia federal luego de la medida porque las sospechas los ubicaban con relación directa con los hechos. También se encontraba en el lugar un sujeto identificado como César Antonio Reta, considerado socio y pieza fundamental de la estructura delictiva a la hora de conseguir los precursores químicos.
El otro día siguieron los trabajos investigativos y quedaron tras las rejas Claudio David De Felippe; el bioquímico y hombre clave de la estructura delictiva, Luis Alfredo Brizuela Salinas, y el comerciante, dueño de la farmacia Salta, Mario Francisco Mónaco, también de los más destacados por estar sospechado de conseguir los precursores a través de su local y acopiarlos en el domicilio donde vivía, en calle Ceretti de Godoy Cruz.
El caso revelado por este diario generó fuerte repercusión en todo el país, debido a que se trató de la primera organización narco desarticulada en su totalidad en Mendoza que desviaba precursores químicos para la elaboración de cocaína en cocinas de la zona metropolitana.
En los 18 allanamientos que se realizaron en el Gran Mendoza, la PCN terminó secuestrando 19 kilos de cocaína, elementos de corte, sustancias químicas y cientos de remedios de dudosa procedencia, entre otros objetos de interés para la causa.
En los últimos días, la situación de todos los imputados se complicó en el Juzgado Federal Nº1 de la provincia: el juez Walter Bento procesó con prisión preventiva a todos los detenidos. Seis quedaron en la cárcel, menos uno, Marcos De Felippe, de 19 años, quien se encuentra con el régimen de detención domiciliaria. En la resolución a la que accedió El Sol, se destaca, además, que el magistrado trabó un embargo de 1.700.000 pesos a cada uno de los sospechosos.
Los señalados jefes de la banda, Carlos De Felippe (46) y Luis Brizuela (39) fueron procesados por el artículo séptimo de la ley 23.737, en función de lo establecido por el quinto, incisos a, b y c. Básicamente, están sospechados de financiar y organizar las citadas actividades ilícitas relacionadas con los precursores químicos o cualquier otra materia prima utilizada para producir o fabricar estupefacientes y su posterior comercialización y distribución.
Por su parte, Celia del Carmen Romero (45), su hijo Marcos (19), Claudio David De Felippe (42), César Antonio Reta (37) y Mario Francisco Mónaco (60) fueron procesados por guardar precursores químicos, fabricar y comercializar estupefacientes. El más joven de los detenidos fue el único que continuará alojado en un domicilio vigilado con pulsera electrónica. El resto seguirá en la cárcel federal de Cacheuta.
Uno por uno: complicados
La investigación que terminó con esta banda tras las rejas fue un desprendimiento de otra que tenía a Carlos De Felippe como proveedor de sustancia ilegales. De esos trabajos se conoció que este hombre, nacido el 6 de agosto de 1976 y domiciliado en calle Rioja de Ciudad, desarrollaba tareas de coordinación con el objetivo de obtener elementos químicos para la fabricación de cocaína en Mendoza.
Se iniciaron nuevos trabajos –con otro número de expediente– y comenzaron a seguir a esta persona, debido a que otros personajes comenzaron a entrar en escena con diferentes roles. Uno de ellos fue Luis Alfredo Brizuela, el bioquímico con experiencia laboral en farmacias.
Brizuela se dedicaba a la fabricación de algunos medicamentos y conocía todos los elementos necesarios para la elaboración de cocaína o su estiramiento. Se contactaba telefónicamente con Carlos De Felippe, lo asesoraba y le proveía las sustancias químicas que se requerían para la producción de la mercadería, se desprende de la pesquisa de la PCN.
Con el paso de los días, se supo en la instrucción que De Felippe le daba indicaciones a su hijo para la recepción del dinero que provenía de la comercialización de la droga. De las escuchas surgió que el joven conocía los movimientos de su padre y se conocieron cómo eran las maniobras que utilizaba para consumar el delito, detallaron fuentes del caso. No sólo eso, el joven tenía el objetivo, solicitado por su progenitor, de contactar a terceros para conseguir precursores químicos.
También entró escena la madre del joven y pareja de Carlos De Felippe, Celia del Carmen Romero. Los pesquisas policiales descubrieron que la mujer presentaba registros de compra de sustancias controladas por el Renpre (Registro Nacional de Precursores Químicos) y que también le recomendaba que se juntara con Luis Brizuela para conseguir los elementos necesarios para la elaboración o estiramiento de la cocaína en la cocina que tenían.




Luego comenzaron a ser seguidos de cerca Claudio De Felippe (hermano de Carlos) y César Antonio Reta. El primero de ellos fue marcado como quien buscaba los compradores de la droga y tenía un rol destacado en la producción de la mercadería ilegal. También era el hombre “indicado” para el acopio en su domicilio del barrio 1 de Setiembre de Las Heras. Justamente, cuando la PCN ingresó a su hogar le encontraron 17 kilos de cocaína distribuidos en 18 ladrillos.
Reta, por su parte, fue señalado como un socio directo de Carlos De Felippe. De acuerdo con la declaración de uno de los policías que trabajó en la causa, también contribuía en la compra de elementos químicos y tenía nexos con ciudadanos chilenos para la comercialización en ese país. Durante el transcurso de la investigación, se detectaron varios viajes del vecino país.
Por último y, gracias a las comunicaciones que realizaba Brizuela, identificaron a Mario Francisco Mónaco. Este hombre, dueño de la farmacia Salta (ubicado en la esquina con calle Buenos Aires), está sospechado de conseguir y acopiar los precursores y comercializarlos darle un destino ilegal, detallaron los informantes a este diario.
Este hombre de 60 años guardaba todos los elementos en su casa de calle Ceretti para evitar que se los detectaran en algún posible control en su farmacia del centro mendocino. “Utilizaba a familiares para el fraccionamiento de las sustancias, entre ellas, lidocaína”, contaron las fuentes. Y agregaron que tenía pleno conocimiento del destino que les daba a estos elementos químicos, ya que terminaban en manos de Brizuela y Carlos De Felippe.
Luego de los procesamientos de Bento, la mayoría de los imputados solicitaron beneficios para dejar la cárcel pero todos fueron rechazados en primera y segunda instancia.
Lo que sí trascendió es que apelaron los procesamientos con prisión preventiva y el expediente llegará hasta la Cámara Federal de Apelaciones, que tendrá la última palabra antes de que el fiscal del caso, Fernando Alcaraz, requiera la elevación a juicio.
