Evitó el debate por jurado popular, pero no esquivó la prisión perpetua. Esteban Fernando Rodríguez Salva tiene 32 años y supo vivir muchos años en barrio Santa Teresita de Las Heras. Sin embargo, el martes 5 de diciembre del año pasado, en Guaymallén, perpetró uno de los femicidios más salvajes de los últimos tiempos: mató a su ex pareja, la madre de su pequeño hijo de cuatro años, la licenciada en Psicología Vanina Gabriela Videla Cinquemani, después de protagonizar una discusión cuando viajaban en colectivo.
Este miércoles por la mañana, Rodríguez Salva fue a juicio abreviado. Reconoció el hecho que le imputaban y su defensa pactó la pena con la fiscal de la causa, Andrea Lazo. Después de homologar el acuerdo entre las partes, la jueza Mariana Romero lo condenó a prisión perpetua.
Este hombre nacido un 20 de marzo de 1992 cometió el quinto femicidio del 2023. Después del ataque, quiso escapar pero los vecinos y un trabajador del volante le dieron alcance a pocos metros en el barrio Cooperativa Bermejo. Intentaron lincharlo frente a la escuela Escultor Rosas. Tenían bronca y buscaban justicia por mano propia, debido a que lo habían visto matar a la mujer con un cuchillo sin cabo.
Femicidio en Mendoza: un hombre mató a cuchillazos a su ex mujer
Una mujer de 33 años fue asesinada a puñaladas la noche de este martes cuando llegaba a su casa del barrio El Carmen de Guaymallén y por el hecho fue detenida su ex pareja, quien intentó escapar pero vecinos lograron darle…
La reconstrucción señala que Videla Cinquemani había festejado sus 33 años tres días antes de ser asesinada. Los testigos que hablaron en el expediente detallaron que la vieron discutir con su ex pareja mientras circulaban en un micro después de las 21 del citado 5 de diciembre.
Algunos pasajeros le habían advertido al hombre que cambiara de asiento porque se mostraba molesto, pero evitaba todo tipo de contacto. La víctima buscaba llegar a su casa luego de una jornada de trabajo, pero Rodríguez tenía otro objetivo.
Fuentes consultadas por este diario contaron en su momento que había planeado el femicidio: ocultaba debajo de una medida un arma blanca. Bajaron de la unidad y comenzó a atacarla: le dio dos puntazos: uno fatal en la mama derecha y otro a dos centímetros de esa zona del tórax.
El cuchillo “quedó incrustado” en el pecho de la víctima mientras agonizaba cerca de una casa del barrio El Carmen. Sufrió un shock hipovolémico y murió en el lugar.
Perseguido por un colectivero y casi linchado: así fue la captura del femicida de Guaymallén
Esposado y sin remera. Sin posibilidad de reacción. Frente a una escuela; tirado boca arriba sobre una calle. Balbuceando, con el rostro lleno de sangre: eran los signos del malestar de los vecinos que le dieron alcance corriendo en el barrio…
Tras el hecho de sangre, Rodríguez Salva intentó abandonar la escena corriendo. Sin embargo, el colectivero Nahuel Agustín Rojas, del interno 128 de la línea 500, frenó la unidad y comenzó a correr al femicida. Le dio alcance y otros vecinos se sumaron para evitar que se fugara. Le dieron una paliza: quedó tendido sobre la calle, con el rostro lleno de sangre y sin remera.
A los pocos minutos, cuando el 911 ya había sido advertido del homicidio, la movilidad 3671 de la Comisaría 57ª llegó la zona del colegio y le colocó las esposas a Rodríguez Salva. Al otro día, fue notificado de la imputación en su contra y enviado a la cárcel. No declaró y así se mantuvo hasta que llevó al juicio abreviado.
