La Justicia condenó la mañana de este jueves a prisión perpetua a María Ester Vergara Ávila, quien se encontraba acusada por el crimen de su pareja, José Jerónimo Véliz, ocurrido en junio de este año en Guaymallén.

La mujer reconoció la autoría durante un juicio abreviado inicial pactado entre su defensa y el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien lideró la instrucción.

El acuerdo fue homologado por la jueza Alejandra Mauricio, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, quien dictó la sentencia de pena máxima contra la ciudadana chilena por homicidio simple agravado por el vínculo y cumplirá su pena en la modalidad domiciliaria.

Vergara se encuentra gozando de ese beneficio desde algunas semanas después del hecho de sangre, debido a su edad y algunos problemas de salud que presentaba.

En un principio, la mujer pasó a la cárcel porque ninguno de sus conocidos aceptaba alojarla y no tiene parientes en la provincia, ya que toda su familia vive en el vecino país. Pese a eso, con el tiempo se le pudo fijar un domicilio para cumplir con la detención domiciliaria.

Debido a que las pruebas contra Vergara eran contundentes, su defensa priorizó evitar la exposición de juicio por jurado y no dilatar la resolución de una causa que era difícil dar vuelta. Por ese motivo, terminó acordando definir todo mediante la modalidad del debate abreviado.

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En cuanto a la investigación, los detectives definieron en su momento el crimen como “un caso de violencia de género a la inversa”. De las averiguaciones con el entorno de la pareja, surgió que existía una situación de “dominio” de Vergara hacia Véliz.

Además, en el último tiempo había surgido un conflicto por la casa donde la mujer residía junto a su cónyuge. La misma había pertenecido a los padres de Véliz (fallecidos años atrás) y desde que comenzó a convivir con la ahora condenada, sus familiares no habían podido acceder a la casa, ni siquiera para visitar al hombre.

Letal

Era el mediodía del viernes 4 de junio cuando una mujer Vergara salió de su casa de calle Moreno al 582, en Pedro Molina, y desesperada pidió ayuda a los vecinos, asegurando que su pareja se había descompensado.

Los lugareños le dieron aviso a la línea de emergencias 911 y hasta el lugar se desplazaron policías y una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC). 

Los efectivos y los médicos ingresaron al domicilio y encontraron a Véliz tendido boca abajo en el piso de una habitación. Al darlo vuelta para asistirlo, observaron que tenía sangre en su ropa, por lo que le levantaron la rema y constataron que presentaba un puntazo en el pecho.

El personal médico verificó sus signos vitales y establecieron que el hombre ya había quedado sin vida, motivo por el que tomaron intervención los pesquisas de Homicidios.

Automáticamente, las sospechas se dirigieron hacia la mujer, que instantes antes había tratado de justificar el “malestar” de su cónyuge asegurando que fumaba mucho y sufría de EPOC.

Debido a las contradicciones que presentó en su relato, fue aprehendida y trasladada a una comisaría de la zona. Con los primeros avances en la investigación, las pruebas apuntaron en su contra y terminó imputada.