Hablar de “Doña Coca” en el distrito Belgrano de Guaymallén es sinónimo de comercialización de estupefacientes. Desde hace más de una década que esta mujer identificada como Lourdes Raque Coca, nacida el 3 de setiembre de 1971, viene siendo capturada con cocaína y marihuana fraccionada para su comercialización en el barrio Lihué. También han caído en las redes policiales algunos familiares directos, como una hija llamada Rocío Daniela Coca.
Madre e hija han sido detenidas –al menos- cuatro veces en los últimos años. Producto de esos operativos, iniciados y trabajados por la Policía contra el Narcotráfico de Mendoza (PCN), han sido condenadas en la Justicia federal. Por diferentes motivos, ya sea cuidado de hijos menores de edad o sentencias de cumplimiento condicional, han regresado a sus hogares y no encuentran otro modo de vida fuera de todo lo relacionado con las sustancias ilegales.
Esta semana, Rocío Daniela Coca, de 28 años, fue condenada nuevamente en los Tribunales federales de calle España y Pedro Molina de Ciudad. El juez Alejandro Waldo Piña, del Tribunal Oral Federal Nº1, homologó un acuerdo entre la fiscalía y la defensa luego de que la joven reconociera en un juicio abreviado el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y la condenó a cuatro años de prisión más multa de 427.500 pesos.
Además, declaró la reincidencia de la mujer, por lo que deberá cumplir toda la pena sin la posibilidad de acceder a cualquier tipo de beneficio. Relacionado con esto, el 2 de mayo el Tribunal Oral Federal Nº2 había unificado dos condenas contra la joven Coca a 6 años de cárcel por delitos cometidos el 24 de junio del 2021 y el 5 de enero del 2022. Debido a esto, se ordenó que vuelva a practicar un nuevo cómputo de pena.
La última detención de Rocío Daniela Coca se produjo pasadas las 20.15 del 21 de abril del año pasado. Personal policial que se encontraba una hora antes realizando trabajos de vigilancia cerca de su domicilio de la manzana 13 luego de una reciente denuncia por venta de drogas al menudeo confirmó las sospechas: detectó la presencia de un sujeto que vestía campera gris, pantalón negro, gorra blanca y mochila llegando hasta el lugar.
Allí fue atendido por la joven Coca, quien vestía remera de colores. Los efectivos detectaron el clásico pase de manos en las transacciones de venta de drogas y luego decidieron frenarle el paso al comprador minutos después en la intersección de calles Catamarca y Colón. Encontraron que transportaba 1,8 gramos de marihuana en uno de los bolsillos de la campera; procedimiento que los habilitó a solicitar una orden de allanamiento judicial para irrumpir en el “quiosquito”.
Con el documento en su poder, entraron en la casa 13 de la citada manzana y observaron a través de una ventana cómo Coca tomaba una bolsa azul que se encontraba arriba de una mesa para salir corriendo hacia el patio de la propiedad. Los efectivos tuvieron que hacer uso de la fuerza para lograr reducirla.
Una vez controlada la situación, realizaron una requisa personal. Entre las prendas de vestir le encontraron dinero en efectivo (1.210 pesos) en un billete de mil, otro de 200 y otro de 10 que sería de la transacción que acababa de hacer.
Cuando iniciaron la requisa de la morada, principalmente al costado este del fondo de la vivienda. En ese sector, en una precaria medianera parada con chapa, hallaron esparcidos un cigarrillo de marihuana y varios envoltorios de esa droga que pesaron 12, 19 y 17 gramos. Además, encontraron otra bolsa de color azul con un trozo de la sustancia amarronada con un peso total de 48 gramos.
Durante la incursión también encontraron cuatro plantas de cannabis sativa con altura de entre 60 y 90 centímetros. Del interior de un ropero sacaron un monedero con dinero que sería producto de las ventas.
Sin freno
El miércoles 29 de abril del 2020, personal de la PCN allanó la casa de Doña Coca (51). Tenían el dato que la mujer, quien ya había sido allanada en el 2013 y 2014 y capturada con su hija, además de otras féminas, se encontraba comercializando cocaína. Cuando irrumpieron en la propiedad, encontraron medio kilo del polvo blanco y elementos de corte y fraccionamiento.
Por ese procedimiento, fue condenada. El caso fue publicado por El Sol, que reveló una situación de abandono en la que se encontraban sus hijos menores de edad porque Coca se encontraba en la cárcel. La defensa expuso que los chicos se encontraban en “situación de desamparo y abandono” y logró la detención domiciliaria.

El 22 de octubre del 2013, también había sido detenida por venta de drogas. Ese día tenía más de 2,5 kilogramos de marihuana, 213 gramos de cocaína y dinero en efectivo en billetes de baja denominación. Doña Coca logró la excarcelación pero siguió en el mundo del narcomenudeo: el 22 de julio del 2014 volvió a ser detenida.
Esta vez la sorprendieron con 3 kilos de marihuana y cocaína fraccionada lista para su venta en pequeñas cantidades. Su hija también fue detenida. Ambas recibieron cinco años y diez meses y tres años de prisión en suspenso, respectivamente.
Los investigadores consultados por este diario señalaron que, pese a las causas y las condenas en su contra, ambas mujeres no salen de estilo de vida. Es más, en los procedimientos y denuncias que ingresan al Fonodrogas los vecinos, cansados de esta situación, señalan que en el citado domicilio la venta de drogas es “a toda hora”.
