Lourdes Raquel Coca Cruz, Doña Coca, fue detenida en abril del año pasado por comercialización de cocaína en el barrio Lihué, de Guaymallén.
Se trata de una mujer conocida para los detectives que trabajan casos de narcocriminalidad en la provincia, ya que le hallaron drogas en el 2013 y el 2014 y en una oportunidad fue detenida con su hija.
Doña Coca, como la conocen en esa y otras barriadas de la zona, tiene 49 años y dos hijos menores de edad, un varón de 12 y una chica de 15. Después de la captura de su madre, los adolescentes quedaron solos en su casa.
Debido a esto, ante la falta de un padre y solamente contando con la ayuda de una hermana mayor que no reside con ellos, Doña Coca decidió solicitar la detención domiciliaria.
El juez de primera instancia se la había negado, pero, a fines de enero, el Tribunal Oral Federal Nº1, con la firma de la jueza de Cámara María Paula Marisi, hizo lugar al pedido para que la mujer continúe siendo sometida a proceso pero en su casa.
El caso de Coca fue analizado con profundidad en los Tribunales federales. Fue la defensa la que expuso que los hijos se encontraban en “situación de desamparo y abandono” por la privación de la libertad de su madre.
El representante legal de la mujer señaló que la abuela materna de los menores tiene 70 años y no podía trasladarse en transporte público por ser persona de riego ante la pandemia del coronavirus y porque tiene dificultades para caminar.
Además, dos hermanas de los adolescentes ya no viven en el barrio Lihué, al formalizar con sus parejas, y se encontraban imposibilitadas de cuidarlos.
Otro de los puntos que tuvo en cuenta la magistrada para hacer lugar al pedido de detención domiciliaria es que los hermanos no estaban escolarizados.
Por esto, el letrado argumentó que, ante la detención de Doña Coca, la medida de coerción resultó negativa en ellos, “quienes son ajenos al conflicto con la ley penal” que atraviesa su madre.
Ver también: Las causas de drogas contra “Doña Coca”, la narco del barrio Lihué
Luego de la presentación, como ocurre en este tipo de casos, la Justicia ordenó a los organismos especializados un abordaje integral en la zona donde viven para conocer cómo se encontraban los menores.
Y, la conclusión del Área de Desarrollo Social de la Municipalidad de Guaymallén fue contundente: advirtió, durante una visita en el domicilio, que los hermanos se encontraban solos y que una hermana les llevaba comida una vez por semana.
“No se encuentran bajo la supervisión de ningún adulto”, advirtieron los especialistas.
Por su parte, respecto de la situación escolar de los hijos de Doña Coca, desde el colegio al que asistían informaron que “se realizó una visita a la casa porque, el 10 de noviembre, el menor de los hermanos se había desconectado y no respondía el teléfono ni realizaba devoluciones”.
Así fue como detectaron que se encontraban solos en el domicilio. El 1 de diciembre, personal de la institución educativa volvió a la vivienda y una hermana mayor de los adolescentes explicó que no habían podido realizar las tareas. La mujer fue citada a la escuela y se le entregó el material de estudio para que trabajaran en la casa.
La directora del establecimiento contó, por su parte, que, desde setiembre, el más chico figuraban con asistencia “no computable” porque no había entregado las tareas.
“De todo lo observado y los datos recolectados podemos inferir que la detención de la señora Lourdes Coca Cruz repercutió de manera negativa en la organización familiar. Esto se debe a que ella era la persona encargada de las tareas domésticas y del cuidado de sus hijos. Asimismo, durante la entrevista informaron que los hijos de la imputada no tienen vínculos con su padre ni con la familia paterna. Por todo lo anteriormente comentado, se sugiere tomar las medidas urgentes y necesarias tendientes a lograr la reunificación familiar”, señaló la jueza Marisi en su fallo.
Y agregó: “No puede negarse que los menores hijos de Coca Cruz necesitan y requieren el cuidado y la contención de su progenitora, y que en la actualidad se encuentran desamparados, sin contar con un referente que los contenga y les brinde las atenciones que requieren, propias de su edad”.
Por todo esto, la magistrada hizo lugar al pedido de la mujer, le otorgó la detención domiciliaria y le impuso una serie de reglas, entre ellas, presentar semestralmente las constancias de escolarización de sus hijos.
Vida delictiva y condena
El 30 de abril del año pasado, efectivos de la Policía contra el Narcotráfico allanaron la casa de Doña Coca porque tenían la información de que vendía cocaína, y el resultado de allanamiento fue positivo. Hallaron en el domicilio medio kilo de cocaína y elementos de corte y fraccionamiento.
Pero, esta no fue la única captura de la mujer nacida el 3 de setiembre 1971. El martes 22 de octubre del 2013 a las 16.35 también fue detenida por venta de drogas.

Le hallaron aquellos días más de 2,5 kilogramos de marihuana, 213 gramos de cocaína y dinero en efectivo, tal como publicó El Sol el año pasado. La mujer quedó en libertad con el paso de los días pero continuó vinculada al mundo del narcomenudeo: el 22 de julio del 2014 a las 15 volvió a caer en las redes policiales.
En su vivienda le encontraron más de 3 kilos de marihuana y cocaína fraccionada. Una de las hijas, mayor de edad, también fue acusada de comercializar los estupefacientes.
Ambas terminaron condenadas a cinco años y diez meses y tres años de prisión en suspenso, respectivamente.
Tras el inicio de una nueva investigación en su contra, por la que tiene que ir a juicio, los detectives señalaron que se trata de una mujer que no tiene otro estilo de vida y “no para de vender drogas”.
