Hay incertidumbre alrededor de un hecho en el que mataron a un joven la noche del martes en un domicilio de Los Corralitos, en Guaymallén. Investigadores policiales y judiciales trabajan sobre dos hipótesis: un enfrentamiento o un caso de justicia por mano propia en un intento de asalto al quiosco que allí funciona.

La víctima fatal, que tenía antecedentes por robo, fue ultimada a golpes por los residentes del lugar, quienes aseguran que “fue un asalto”. 

El confuso episodio ocurrió a las 21.30 sobre calle Infanta Isabel al 1700, entre Tabanera y Milagros  del citado distrito.  

Según informaron fuentes policiales, todo comenzó cuando un grupo de sujetos llegó a la propiedad y se produjo una riña con tres hombres que estaban en el interior de la casa.  Producto del enfrentamiento murió uno de los individuos que increpó a los residentes del lugar, que debieron ser asistidos en el Hospital Lagomaggiore.

En tanto, los compañeros del fallecido, identificado como Gabriel Acre, se dieron a la fuga.  Cuando personal policial requisó la propiedad halló una pistola calibre 32 y un revolver 38 milímetros en la escena del hecho. También diversas vainas 9mm.

La Policía custodiaba la casa por temor a un nuevo enfrentamiento.

La versión de un protagonista

Mario Bustos (59) es el propietario de la vivienda y uno de los que enfrentó a los presuntos delincuentes.  “Fue un asalto”, respondió con firmeza ante la consulta de El Sol.

“Estaba con mi familia, y mi nieta (de 13 años) salió a colgar un cartel que había hecho con mi esposa para el quiosco cuando aparecieron cuatro tipos armados”, comenzó su relato Mario.  

La adolescente corrió, gritando “desesperada” y el hombre fue a ver de qué se trataba. “Apenas salió me empujaron y me dieron una patada”, continuó. 
 

Leonardo (26), su hijo y Jorge (39), su yerno, salieron rápidamente y los enfrentaron. 

Bustos contó que en medio de la riña los individuos dispararon varias veces: “Hemos tenido suerte, sólo a mi yerno le dieron en la pierna”.

Luego trató de explicar cómo uno de los señalados delincuentes terminó tendido en el suelo, sin vida: “Yo creo que se mataron entre ellos, porque me parece que querían dispararle a mi hijo que estaba forcejeando con el que murió y balazo le habrá dado a él”, explicó.

También dijo que en su casa no manejan armas de fuego: “Allanaron toda la casa y no encontraron nada”.

A Mario le dieron un culatazo en la cabeza que le provocó un corte. Mientras relataba su historia a este diario, sus vecinos llegaba a visitarlo. “Estoy bien, gracias a Dios estoy vivo”, le decía a una mujer entre lágrimas mientras lo abrazaba. 

Las dudas de los pesquisas

El hecho de sangre quedó a cargo de Gustavo Pirrello, fiscal de Homicidios, quien investigaba si hubo un robo y la muerte. Sin embargo, existe un factor que provocó que investigadores policiales cuestionen la versión de la entradera. 

Esto se debe a que el joven Leonardo Bustos contaba con pedido de captura por una denuncia de violencia de género: lesiones leves  dolosas a su ex pareja.  Investigan si el chico tenía problemas de vieja data con la víctima fatal o alguno de sus compañeros.