El hombre que fue baleado por un policía en Luján de Cuyo fue diagnosticado la noche del lunes con muerte cerebral y falleció horas después. Su condición era irreversible, debido a la gravedad de la herida que le produjo un proyectil que impactó en su cabeza.
Fernando Rubén García, de 37 años, es el sujeto que se encontraba internado en Terapia Intensiva y su condición era crítica. Sus familiares comunicaron a la Justicia provincial la decisión de donar los órganos.
Según el relato que ofreció el uniformado sobre los hechos ocurridos este lunes por la mañana en Azcuénaga y Libertad de ese departamento, reconoció a García como el hombre que días atrás le había robado pertenencias de su auto. Entre otras cosas, su arma reglamentaria.
En ese punto de ingreso al centro de Luján, el efectivo que se encontraba comprando y vestía ropas de civil le dio la voz de alto y se identificó como policía cuando observó que el hombre estaba intentando abrir puertas de vehículos estacionados.
Sin embargo, García no acató la orden y decidió escapar a bordo de un auto, según la reconstrucción policial que obra en manos de la Fiscalía de Homicidios. En esa instancia, el policía comenzó a disparar. Uno de los proyectiles dio en la cabeza del presunto malviviente. El auto terminó chocando y volcando sobre Azcuénaga, en medio de la conmoción que desató la violenta situación en la mañana de Luján.
Se sabe por lo pronto que García contaba con antecedentes: por amenazas en contexto de violencia de género, encubrimiento y robo, hechos por los que recibió condenas. Además, había sido investigado por una causa por drogas en el 2009.
El policía quedó en calidad de aprehendido mientras el fiscal Gustavo Pirrello busca esclarecer la situación. Sería imputado en las próximas horas; a más tardar, el miércoles.
