Polo Judicial.

La semana pasada, hubo una situación por demás incómoda en el Polo Judicial: una audiencia que estaba programada tuvo que suspenderse por el estado calamitoso en que llegó una defensora oficial.

Según testigos, no podía hablar y apenas balbuceaba. Sin comentarios de cómo cayó vestida. Y prácticamente se arrastraba.

No sabemos si era alcohol y pastillas o las dos cosas juntas“, manifestó un magistrado.

El problema es más grave: a nadie le sorprendió que eso pasara; solo que esta vez afectó directamente el proceso judicial.

El tema es que en la Corte lo saben; en el Ministerio Público de la Defensa lo saben; en el Ministerio Público Fiscal lo saben. Y nadie hace absolutamente nada. Un papelón.