Mario Mónaco, Luis Brizuela y Carlos De Felippe, tres de los miembros más destacados que tiene la causa.

Desde un principio, los detectives policiales sabían que no estaban frente a un simple caso de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Durante los trabajos tecnológicos y de calle que realizaron los efectivos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) consiguieron información sobre una banda que desviaba precursores químicos para la fabricación y estiramiento de cocaína en el Gran Mendoza y por eso se tomaron su tiempo para identificar a todos sus integrantes. En total, hubo 7 detenidos y dieron con 19 kilos de cocaína. Además, secuestraron cientos de medicamentos de dudosa procedencia, dinero en efectivo, teléfonos y hasta vehículos.

Por todo esto, la causa, considerada inédita en la provincia por el resultado positivo de conseguir todas las pruebas y desbaratar por completo el grupo delictivo, ya tiene una calificación definida en la Justicia federal. El caso está en manos del fiscal Fernando Alcaraz y e interviene el Juzgado Federal Nº1, a cargo de Walter Bento.

De acuerdo con información a la que accedió El Sol, se está investigando el delito de fabricación y comercio de estupefacientes y precursores químicos, previsto en el artículo 5 incisos a, b y c de la ley 23.737. Todo agravado por el apartado 11 inciso c de esa normativa (“si en los hechos intervinientes tres o más personas organizadas para cometerlos”) las penas serán aumentadas en un tercio del máximo a la mitad del mínimo…”.

Si bien luego quedará definida la calificación para cada caso en particular, los detenidos Carlos, Claudio y Marcos De Felippe, Celia del Carmen Romero, César Eduardo Reta, Mario Mónaco Úbeda y Luis Alfredo Brizuela Salinas arriesgan duras penas en caso de que lleguen a juicio y sean encontrados culpables.

El artículo 5 de la ley sostiene: “Será reprimido con prisión de 4 a 15 años y multa de 45 a 900 unidades fijas el que sin autorización o con destino ilegítimo: a) siembre, cultive plantas o guarde semillas, precursores químicos o cualquier otra materia prima para producir o fabricar estupefacientes, elementos destinados a tales fines; b) produzca, fabrique, extraiga o prepare estupefacientes; c) comercie con estupefacientes, precursores químicos o cualquier otra materia prima para su producción o fabricación o los tenga con fines de comercialización, o los distribuya, o dé en pago, o almacene o transporte”.

De esta forma, las imputaciones iniciales contra todos los sospechosos no son excarcelables porque prevén de 6 a 20 años de cárcel. El futuro de todos ellos quedará en manos del juez de primera instancia Walter Bento, quien deberá definir en los próximos días si los procesa con prisión preventiva. Este es considerado uno de los pasos más importantes en una instrucción de este tipo.

Tal como reveló este diario, las pruebas que adjuntaron los efectivos de la PCN apuntan a que parte de la banda desviaba los precursores químicos para la elaboración de cocaína en cocinas de Las Heras y Capital. Allí entraron en escena tres de los detenidos: Carlos De Felippe, de 45 años, (marcado como la pata narco), Mario Mónaco (60) (dueño de una farmacia de calles Buenos Aires y Salta) y el bioquímico Luis Alfredo Brizuela (39), domiciliado en Las Heras y señalado como quien separaba una parte de los precursores químicos que conseguía a través de la farmacia para darle un uso ilícito.

Dinero, elementos de corte y fraccionamiento, medicamentos y ladrillos de cocaína secuestrados.

La reconstrucción del caso agrega que Carlos De Felippe y Mónaco estiraban la cocaína en un domicilio de calle Rioja de Ciudad y también en la farmacia Salta (allí encontraron dos kilos del polvo blanco en pleno proceso de secado) con la participación e instrucción de Brizuela, a quien en su casa le hallaron 1,299 kilogramos de clorhidrato de cocaína, seis plantas de cannabis, 340 semillas de cannabis y un montón de pastillas y polvos de colores.

Luego, la banda entraba en otra etapa, la de distribución en quiosquitos de la zona metropolitana (se cree que la droga también se comercializaba en otras provincias del sur del país). Allí entraban en escena el hermano de Carlos –Claudio David– y su hijo de 20 años, Marcos.

El primero aseguró ser remisero al momento de su detención. Nacido el 25 de marzo de 1981, tenía domicilio en la casa 3 de la manzana B del barrio 1 de Setiembre de Las Heras. Allí, la PCN encontró el viernes a las 10, mientras la allanaba, 17,570 kilogramos de cocaína en 18 ladrillos. También incautó 67.470 pesos. Para los detectives, este hombre acopiaba la mercadería una vez estirada y luego participaba en el entramado de distribución en barrios del Gran Mendoza.

Por su parte, el segundo, Marcos De Felippe, está sospechado de colaborar con su padre. En los primeros meses de la investigación también marcaron a una pareja del joven con la compra de algunos elementos químicos, pero, con el paso de los días, esa hipótesis no pudo terminar de cerrarse.

Por último, Celia del Carmen Romero habría colaborado en la distribución de la droga y César Antonio Reta, prestado un apoyo económico como financista. En el domicilio donde se encontraban durante los allanamientos, ubicado sobre calle Rioja 2163, dieron con más medicamentos de dudosa procedencia y bolsas con cocaína en pequeñas cantidades.

Existe una fuerte sospecha de que, además de todo lo relacionado al estiramiento de la cocaína, parte de la banda también fabricaba medicamentos –principalmente suplementos dietarios– que eran comercializados sin el correspondiente control.