El sábado 11 de noviembre, un hombre de 30 años fue asesinado de cuatro balazos cuando intentaba subirse a un auto cerca de la plaza del barrio Santa Rita de Guaymallén. La víctima fue Matías Maximiliano Coronel y el presunto autor de los balazos, conocido como Tapita, fue identificado cuando la investigación atravesaba los primeros minutos.
Esa misma jornada los efectivos de Investigaciones, por pedido de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, ordenaron un allanamiento en el domicilio del sospechoso. No lo encontraron, pero quedó en la orden del día porque los testimonios los sindicaban como el tirador. Acorralado por el pedido de captura, este martes por la mañana, David Emanuel Chandía, de 36 años, se entregó ante las autoridades.
Por fuentes judiciales que hablaron con El Sol, trascendió que fue imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y en las próximas horas pasará a la penitenciaría. Al momento de comparecer con un abogado, entregó el arma de fuego que habría utilizado para el ataque: una pistola calibre 380.
Para los detectives, Chandía no actuó solo y un conocido suyo se encuentra en la mira mientras continúa el desarrollo de la instrucción. Lo que sí, trascendieron algunos detalles sobre el móvil el ataque: al parecer, el Tapita venía buscando a Coronel, a quien conocía desde hacía muchos años, cansado de que ingresara a robar a su vivienda -al menos- tres veces junto con otros personajes de su entorno, tal como contaron en la barriada.
El caso tiene otros detalles que llamaron la atención de los pesquisas. Más cuando se supo que quien era pareja del hombre acribillada está procesada en el megajuicio contra el destituido juez federal Walter Bento. Se trata de Jéssica Melisa Miere, de 43 años y ex mujer del fallecido narco Darío Rodríguez Andino, quien se hizo presente en la escena mientras personal policial trabaja en búsqueda de pruebas.
Los últimos momentos con vida de la víctima
La reconstrucción del caso sostiene que efectivos tomaron conocimiento del hecho luego de un llamado al 911. En la comunicación contaban sobre un tiroteo con una víctima herida de gravedad en zona de Los Narcisos y Las Orquídeas. Al llegar los primeros uniformados, encontraron un cadáver en una acequia. En total, presentaba cuatro impactos de bala en diversos sectores del cuerpo.
Un testigo contó que primer hubo una discusión entre un hombre conocido como Takataka y Coronel cuando este último intentaba subirse a un auto y luego Chandía habría disparado a corta distancia con una pistola calibre 380. El conductor del rodado aceleró hacia el barrio Puertas Abiertas y desaparecieron de la escena.
Coronel tenía antecedentes por amenazas, robos y lesiones, entre otros, y era conocido de Chandía. Fuentes que hablaron con este diario detallaron que “se conocían desde chicos” y que los robos que sufrió el imputado serían el motivo que lo llevaron a conseguir un arma para vengarse.
La pareja del hombre asesinado y el Bentogate
Jéssica Miere, pareja de Coronel al momento del asesinato, fue la mujer que declaró espontáneamente en un caso federal en el 2015, mientras la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Mendoza investigaba a una banda delictiva por un cargamento de 244 kilos de marihuana en el Sur provincial, que el narco Walter Bardinella Donoso le había llevado drogas a su casa de Guaymallén, la que por aquellos días compartía con Darío Rodríguez Andino. Miere lo conocía por aquellos días como “Walter Donoso”.
Justamente, Bardinella se transformó en pieza fundamental en la instrucción en la causa contra Bento y su situación en ese expediente por el tráfico y la entrega de parte de la droga fue materia de investigación, debido a que fue tomado como caso testigo –el número 1- para detallar cómo actuaba la asociación ilícita.
Cuando detuvieron a Bardinella el 6 de marzo del 2020, los efectivos de la PCN le secuestraron el teléfono celular y lo peritaron. El resultado sirvió para conocer que existía una presunta red delictiva en la que abogados, un informante policial y ex despachante de aduanas llamado Diego Aliaga (asesinado en julio del 2020) y otros personajes del hampa hablaban de arreglos en el Juzgado Federal Nº1 a cambio de coimas en miles de dólares.
Miere terminó procesada en la megacausa por participación primaria cohecho activo agravado porque los investigadores determinaron que cuando fue citada por Bento y tuvo que hacer una rueda de personas en los Tribunales federales, modificó su versión a cambio de dinero y no reconoció a Bardinella como el hombre que le había entregado el estupefaciente.
Todas estas maniobras en medio de nuevos abogados que habían entrado en escena en el expediente que se tramitaba en el juzgado que lideraba Bento, Luciano Ortego y Matías Aramayo, quienes también se encuentran en el banquillo como procesados por asociación ilícita y cohecho.
Fueron los abogados los que pidieron que Miere fuera citada para la medida y Aliaga, a través de dos hombres llamados Leonardo Cirot y Mauricio Castro (también en la lista de hombres juzgados), le envió dinero para que cambiara su versión y no reconociera a Bardinella como el entregador de la marihuana, algo que terminó pasando para que recibiera algún beneficio en la causa mientras se encontraba con pedido de captura.
“El 7 de mayo (del 2020) Bento utilizó como excusa la pandemia y el ‘aislamiento obligatorio’ dispuesto por el Poder Ejecutivo para descartar la rueda de personas y ordenar en cambio un reconocimiento fotográfico. Al momento de realizar la medida (19 de junio) Jessica Miere, quien ya había cobrado el dinero enviado por Aliaga, no reconoció a ninguna de las personas que figuraban en el complejo. Bento consumó toda esta maniobra con la falta de mérito en favor de Walter Bardinella Donoso en base a ese reconocimiento fotográfico negativo”, sostiene la investigación que se encuentra en pleno proceso oral por estos días.
