El delincuente juvenil detenido. (Se pixela el rostro por ser menor de edad)

“Ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón”, dice un famoso refrán. Un caso al que podría aplicarse este tradicional dicho popular ocurrió la tarde del martes en Guaymallén. En el hecho, una policía de civil salvó a un chico de 14 años que era salvajemente golpeado por un grupo de asaltantes. Y también atrapó a uno de los autores, también menor de edad, quien previamente fue agredido por vecinos y hasta le robaron las zapatillas.

Fuentes judiciales relataron que todo comenzó minutos antes de las 18, cuando la oficial inspector, que tiene destino en la Unidad Especial de Patrullaje Maipú (UEP), circulaba por calle Roca junto a una cuñada a bordo de su auto, mientras se encontraba en franco de servicio.

Cuando pasaban por la intersección con calle Higuerita, la mujer policía detectó sobre la vereda este a un adolescente tendido el piso con tres sujetos que lo golpeaban. La víctima intentaba cubrirse de las patadas y puñetazos mientras sostenía con fuerza una riñonera. Ante eso, la efectivo se acercó y, desde el interior del vehículo, gritó: “Dejenló, soy policía”, provocando que los malvivientes se dieran a la fuga corriendo, contaron testigos del caso a El Sol.

Sin embargo, antes de escapar, uno de los agresores le sacó la campera y otro la riñonera a la víctima. Este último comenzó a correr con dirección al carril Godoy Cruz, motivo por el que la oficial lo siguió en su auto.

Al mismo tiempo, transeúntes se unieron a la persecución y le frenaron el paso sobre la vereda sur de Godoy Cruz, donde llegaron varios lugareños para golpear al sindicado malviviente.

En paralelo, la mujer policía estacionó, descendió del rodado y le pidió la muchedumbre que se apartara para concretar la aprehensión del sospechoso.

No obstante, en medio del tumulto apareció un sujeto que le quitó las zapatillas al ladrón y escapó a pie por Higuerita, perdiéndose de vista, de acuerdo con la información.

Una vez controlada la situación, la integrante de la UEP Maipú redujo al malviviente con ayuda de su cuñada y recuperó la riñonera que le robó a la víctima del hecho inicial.

En principio, el detenido aseguró que tenía 15 años, dando a entender que era inimputable. Sin embargo, luego se constató que, en realidad, tenía 17 años, por lo que fue puesto a disposición de la Justicia Penal de Menores.

Incluso, las fuentes consultadas por El Sol revelaron que, desde la Unidad de Procedimientos y Abordaje de la Niñez (antes llamada Comisaría del Menor) informaron que el delincuente juvenil ya contaba con un antecedente por otro robo reciente.

A raíz de las lesiones que sufrió durante la golpiza, el adolescente arrestado fue trasladado con custodia policial hasta el microhospital Puente de Hierro.

Del mismo modo, la víctima del asalto también recibió asistencia médica por los golpes recibidos y luego fue trasladada a una Oficina Fiscal guaymallina junto a su madre, para radicar la denuncia correspondiente.