El Rengo Aguilera con el Loco Julio. Las armas secuestradas antes del inicio del partido frente a Instituto.

El del domingo antes del encuentro frente a Instituto de Córdoba no fue un encontronazo más cerca de la popular Sur del Malvinas Argentinas: los hinchas con años en la popular del club deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba saben que, desde hace meses, existe una fuerte interna entre algunos personajes para quedarse con la barra y todos los negocios que genera. Hubo tiros y un herido cerca de la cancha durante una emboscada. Secuestraron armas de fuego y blancas en un colectivo y todas estaban listas para ser disparadas.

El alerta provocó que personal policial iniciara tareas de inteligencia en las últimas horas con el objetivo de identificar a los personajes que participaron en la balacera, que se inició pasadas las 19. El escenario es gigante: apuntan a ir marcando a los integrantes de la barra y a realizar pesquisas para terminar de armar el organigrama con identificaciones, debido a que podrían volver a ocurrir enfrentamientos cuando el Bodeguero juegue nuevamente en Mendoza.

Más porque, cinco horas antes de los cruces, en las adyacencias al estadio provincial, a las 14, un joven fue baleado en el barrio La Estanzuela y buscan determinar si todos los hechos están relacionados. “No hubo un herido, fueron dos y podrían estar relacionados”, reveló una fuente policial consultada por El Sol.

El objetivo es ganar poder y tener el control total de la parcialidad mientras los hermanos Daniel, el Rengo, y Diego, el Asesino Aguilera, están en la cárcel por causas de drogas. Juan Carlos Moncho Aguilera, el más grande de la familia y en libertad hace algunos años luego de ser condenado a 17 años de cárcel en el 2004 por un asesinato, todavía es visto como uno de los referentes de la barra.

También hay otros parientes, pero esa fuerte unión que los mantenía y posicionó como máximos exponentes de la hinchada se quebró luego de la muerte en prisión del más chico de los hermanos, Walter, en julio del año pasado.

Fuentes policiales y también hinchas aseguraron a este diario que un hombre que está identificado como el “Gordo Eze o Ezequiel”, vinculado con la familia Aguilera, es quien llevaría las riendas de la barra y ahora buscaría quedarse con todo el poder, traicionando a quienes lo colocaron en esa posición, principalmente, a Diego el Asesino. Otros soldaditos de los barrios Soberanía y Huarpes, todos de la llamada triple frontera, también se encuentran marcados con relación directa al “Gordo”.

A raíz de los cruces, El Sol habló este lunes con el líder histórico de la barra del Tomba después del asesinato de Sandalio Arabel en el estadio Feliciano Gambarte en abril del 2002, Daniel Rengo Aguilera, quien estaba al tanto del enfrentamiento del domingo por la tarde y reconoció que existe una interna entre algunos grupos conocidos y algunos familiares.

“Es lamentable lo que está pasando hoy en la banda del Expreso. Realmente yo hace tiempo que no tomo decisiones en la hinchada”, sentenció para despegarse de cualquier sospecha. Y agregó: “En los momentos que yo estuve, por decisión de la gente, liderando la banda del Expreso, estos acontecimientos no sucedían. Debo reconocer que hubo hechos aislados, inconvenientes en la tribuna, pero nunca enfrentamientos entre sí”.

El Rengo, quien está en la cárcel federal de Cacheuta desde hace un año, después de pasar algún tiempo en Rawson por la condena de 12 años de cárcel que recibió en el 2020 por violar la ley 23.737, envió un mensaje a los hinchas que actualmente forman parte de la hinchada. “En mi caso, siempre tuve en prioridad a la gente; cuando estaba ahí, llevé a Godoy Cruz a un prestigio a nivel nacional e internacional inolvidable”.

Lo cierto es que la raíz del conflicto nacería por inconvenientes entre Diego Aguilera y el Gordo Eze. Es más, se viralizó una serie de audios del servicio de mensajería WhatsApp donde ambos personajes evidencian sus broncas por el manejo de la hinchada. Todo se encuentra en proceso investigativo policial y judicial.

En detalle

En concreto, el primero de los hechos ocurrió en el barrio La Estanzuela durante la siesta del domingo. Un joven fue baleado mientras un grupo de hinchas se preparaba para el encuentro frente a Instituto, el último del torneo para el Expreso.

A las 19, en la zona de calle Ruiz Leal, en el ingreso al estadio Malvinas Argentinas, un joven oriundo del barrio Solares e identificado como Alex Nicolás Tello, recibió un disparo en la pierna izquierda con orificio de entrada sin salida.

El hecho se produjo en medio de cruces armados entre barras. Personal policial tuvo que intervenir y hubo disparos con postas de goma para repeler cualquier tipo de agresión. El herido fue llevado en un vehículo particular hasta el centro de salud del barrio La Estanzuela y un médico ordenó que fuera derivado al Hospital Central, donde quedó internado.

Una hora después, cuando el partido del Tomba frente a Instituto ya se disputaba, personal de la Unidad Policial Parque le frenó el paso a un colectivo del Grupo 200, interno 6. Allí se trasladaba parte de la barra brava.

El resultado de la requisa fue sorprendente: llevaban un arma de fuego de fabricación casera (las conocidas tumberas), una pistola Bersa Thunder calibre 22 con número de serie limado con 9 municiones colocadas en el cargador y una bala en la recámara; un revólver marca Taurus calibre 22 con tambor de seis municiones completo y 15 armas blancas de diferentes tamaños.