La "Puchero" Sosa Rodríguez.

El viernes, El Sol publicó un informe especial sobre una banda de asaltantes conocida como Los Cataldo, que está señalada de perpetrar, al menos, 20 robos domiciliarios en el último año y medio en la localidad de Los Corralitos, en Guaymallén. En la cabeza de la organización se encuentra un joven de 22 años identificado como Mateo Cataldo, pero este individuo no actúa solo porque responde a una mujer conocida en el distrito de Puente de Hierro como la Puchero. 

La mujer, de 43 años, está acusada de perpetrar atracos, comercializar estupefacientes y hasta ser quien les facilita las armas de fuego a los malvivientes para que luego cometan los golpes. A pesar de que policías han allanado su casa en varias oportunidades y la tienen sindicada en diversos ilícitos, ella continúa en libertad. 

Todos la conocen en el barrio Evelin por ser bastante conflictiva y hasta la tildaron de “maleducada” y confiaron: “Es imposible hablar con ella porque insulta todo el tiempo”. De joven, la Puchero, María Alejandra Sosa, supo ganarse la vida como trabajadora sexual en el centro mendocino, pero después su madre cayó presa por una causa ligada a la venta de drogas y se tuvo que hacer cargo de los “negocios” de la familia. 

Ver también: Los Cataldo, la banda armada que atemoriza a vecinos de Los Corralitos

Fue entonces cuando tomó el mando de los supuestos quiosquitos de droga en la manzana 1 del mismo Evelin, que tiene tan sólo dos cuadras de extensión. En ese mismo lugar viven sus familiares, allegados y otros miembros de la banda. Con el paso del tiempo, explicaron que la sospechosa se adueñó de tres o cuatro casas en el barrio San Vicente VI. 

El Evelin, a su vez, es colindante al loteo Grilli, lugar donde viven otras familias relacionadas al hampa con las que la Puchero y Los Cataldo están enfrentados desde hace tiempo. Debido a esto, de vez en cuando, “solucionan” los conflictos a los tiros. 

Esta mujer, también conocida como Pato, en un momento estuvo vinculada a un malviviente apodado el Morcillón. Este individuo, identificado como Carlos Daniel Quiroga (39), fue detenido en agosto del año pasado en el barrio Praderas del Sol, de Guaymallén, porque estuvo prófugo ocho años luego de escaparse del penal de San Rafael. En ese momento, personal de Búsqueda de Prófugos realizó el procedimiento y le secuestraron una pistola calibre 22. 

Al Morcillón lo señalaron por ser un antiguo integrante de las bandas que operaban en Los Corralitos y Puente de Hierro y en la actualidad se encuentra en el penal.

La Puchero tiene tres hijos: una mujer conocida como Sheni y dos varones, Carlos y Pablo Sosa, uno de los cuales está en el penal por robo. A su vez, está en pareja con un hombre al cual apodan Choco Peludo –o lanudo– y trabaja en el ex COSE.

Con su novio. El hombre trabaja en el ex COSE. 

Fuentes judiciales y los propios habitantes de la zona señalaron que estas personas también integran la organización criminal. Es más, sostuvieron que los hijos también planifican golpes armados que sufren los habitantes de la zona. Mientras, con su actual novio, les alquilarían armas a los delincuentes de zonas cercanas. “Las armas las traen de afuera, de Godoy Cruz y más si se tiene en cuenta el lugar donde trabaja el novio de la Puchero”, indicaron, dejando entrever la posibilidad de que su pareja tenga facilidad para conseguirlas. 

Resultados negativos

Investigadores judiciales contaron que se han recibido varios informes con el accionar de la organización y hasta solicitaron allanamientos en la casa de la mujer pero no le encontraron elementos para vincularla con la venta de drogas. 

Sin embargo, sostuvieron que esto puede suceder porque la mujer se enteraría previamente de una posible requisa domiciliaria. “En esos barrios (por el Evelin y el Grilli) viven varias personas que son policías o preventores y que pueden llegar a escuchar la frecuencia policial del Tetra”. 

Además, dijeron que la mujer tiene jóvenes nombrados en la zona como “arbolitos” y que están parados en las esquinas. Su función, indicaron, es llamar por celular cada vez que ven una patrulla policial cerca.

“Apenas pasan, agarran el celular y empiezan a llamar y de repente no pasa nada más en el barrio”, señalaron. 

Cargo de conciencia

En un recorrido por la zona, los propios vecinos de la Puchero Sosa se sienten “mal” por los robos domiciliarios que ocurren en Los Corralitos y alrededores. Sostienen que saben de esos hechos pero no los pueden denunciar por temor a represalias. 

Incluso, porque algunos de ellos, por no tener poder adquisitivo para comprar electrodomésticos nuevos, optan por comprarles a la banda los televisores u otros artefactos a menor precio porque son robados. Y ese dinero, la organización lo utilizaría para comprar más droga.

Lo cierto es que la presencia de la mujer en ese sector de Guaymallén genera preocupación en los vecinos y también en algunos detectives, debido a que –aseguran– trabajan en las causas para detenerla pero no lo consiguen.

El Choco Peludo

La Puchero, María Alejandra Sosa, está en pareja con un hombre conocido como Choco Peludo (o Lanudo) y que trabaja como operador en el ex COSE. La mujer contaría con el apoyo de este sujeto para liderar la banda que ataca en Puente de Hierro y Los Corralitos. El alias lo recibió en su lugar de trabajo porque les “pegaba a los pibes”. Y también está sindicado en atracos, alquiler de armas y también en robos de autos para luego vender sus partes. 

El grupo que atemoriza a Los Corralitos

Los Cataldo son una banda armada conformada por seis hermanos –entre ellos mujeres– que está señalada de perpetrar más de 20 atracos, robos domiciliarios bajo la modalidad de entraderas en Los Corralitos. Con armas largas y cortas irrumpen en las casas y reducen y amenazan a las víctimas. 

Las escopetas con las que actúan los miembros de Los Cataldo. 

Lo hacen en viviendas donde hay vehículos porque luego los utilizan para escapar con los electrodomésticos y dinero. Estos autos, en su mayoría, son hallados quemados o directamente no los encuentran. Esta banda está comandada por Mateo Cataldo y la Puchero. Todos son investigados por el fiscal especial Juan Manuel Bancalari.