La causa por el crimen durante un asalto del empresario Emilio César Giménez (49) tiene este martes tres detenidos imputados. Primero cayeron Cristian Willy Rivero y Ángel Leandro Fredes, y el jueves atraparon en Chubut a Walter Sebastián Corcho Sáez, un joven de 31 años que quedó con pedido de captura a las pocas horas de perpetrado el asesinato, durante la siesta del 15 de setiembre en Villa Nueva, Guaymallén.
Este lunes, efectivos de Investigaciones trajeron al Corcho Sáez a la provincia. Quedó alojado preventivamente en la Comisaría Tercera y luego lo imputaron por homicidio criminis causa, además del robo agravado por el uso de arma de fuego en poblado y en banda en grado de tentativa.
De acuerdo con fuentes judiciales y policiales, Sáez primero quedó complicado por información que manejaban efectivos de la División Homicidios, quienes obtuvieron de fuentes “anónimas” que había participado en el golpe comando fatal, y luego por peritajes que realizaron en uno de los objetos que secuestró Policía Científica cuando trabajó sobre las dos camionetas de alta gama en las que se movilizaba la organización, una Jeep Renegade y una Toyota Rav4.

Los investigadores dieron con un teléfono celular marca Huawei cuya SIM estaba a nombre de Ángel Fredes. Ante esta prueba, se ordenó y se produjo la detención de este joven de 29 años en el barrio Paraguay.
Si bien, en un primer momento, los pesquisas entendieron que era parte de la banda, esa hipótesis se fue cayendo con el paso de los días.
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En las últimas horas, Fredes accedió a la detención domiciliaria y un grupo de testigos declaró a su favor: aseguró que se encontraba trabajando como albañil el día y a la hora que se produjo el asesinato de Giménez.
No sólo eso, cuando peritaron el teléfono Huawei que olvidaron en la camioneta Rav4, encontraron conversaciones que habría realizado el Corcho Sáez.
Llegaron a la conclusión, por los contactos que tenía y las personas con quienes hablaba. La mayoría eran familiares suyos.
Para terminar de cerrar el círculo de sospechas, el Corcho Sáez era parte de una de las facciones de la barra brava de Independiente Rivadavia, la conocida como Los Encapuchados.
Esta línea estaba liderada por Leandro Rivero –conocido como Chori–, hijo del primer detenido que tuvo el caso y preso por el asesinato de Gabriel Gabito Videla en enero del año pasado durante los festejos de un nuevo aniversario del club en los Portones del Parque General San Martín.
El análisis del teléfono celular, las relaciones entre los barras de la Lepra y que haya dejado la provincia a las pocas horas del hecho fueron motivos suficientes para que el fiscal de la causa, Carlos Torres, sostenga la imputación contra el nuevo detenido.
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El último tramo
Nueve días después del homicidio de Giménez, efectivos de Investigaciones desarrollaron allanamientos en tres viviendas relacionadas con el Corcho Sáez.
Una fue en la casa 14 de la manzana H del barrio Paraguay, donde se encontraba viviendo, y otra, en la de su hermana, que es colindante. No lo encontraron pero secuestraron elementos con material genético para realizar cotejos de ADN.
Por esos días, los policías supieron que Sáez tenía una familia dedicada al trabajo. Y hasta confirmaron que su padre trabajaba en Sur del país para una petrolera. Con todos esos datos, ubicaron al sospechoso en la localidad de Trelew, provincia de Chubut.
Los seguimientos permitieron saber que se encontraba con relación laboral “en negro” en una empresa de construcción y que utilizaba un documento trucho con otra identidad. Cuando decidieron allanarlo en un domicilio del barrio UPCN Cooperativa de Trelew, el jueves de la semana pasada, incautaron cuatro teléfonos celulares y el DNI apócrifo que le “permitió moverse por varias provincias”, destacaron los detectives que hablaron con El Sol.
Así las cosas, el hecho de inseguridad tiene tres imputados, y el fiscal Carlos Torres ya solicitó la prisión preventiva para dos de ellos, Rivero y Fredes.
De todas formas, es más que probable que Fredes termine fuera de la instrucción en los próximos días, debido a que tomó fuerza su versión de que se encontraba trabajando en una obra en construcción cuando se produjo el crimen de Giménez y que la tarjeta que tenía el celular incautado en la Rav4 ya no le pertenecía.
La jueza Carolina Soledad Colucci era quien iba a definir si dictaba o no la medida cautelar que afecta la libertad.
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Mientras todo esto sucede en el ámbito judicial, continúa la búsqueda de los otros sospechosos identificados: se trata de Gustavo Rivero (hijo de Cristian y captado por cámaras de seguridad en la Feria de Guaymallén, cuando comenzó el seguimiento contra la víctima), los hermanos Ricardo y Juan Andrada, y Maximiliano Martínez Llaneza, todos con ADN positivo.
Científica levantó rastros en el volante, la palanca de cambios y también la puerta de una de las camionetas, y como el trío pasó por la cárcel hace no mucho tiempo y se le extrajo material genético para incorporar al banco de muestras de la provincia, se realizó un barrido y resultó positivo, por lo que sus integrantes se encuentran con pedido de captura nacional e internacional.

Últimos minutos
El asalto que terminó con la vida del empresario frutihortícola Emilio Giménez ocurrió después de las 16 del jueves 15 de setiembre, en la esquina de Padre Manzano y Jorge Newbery, de Guaymallén.
La víctima dejó la Feria de Guaymallén, donde tenía dos puestos, y se movilizó en su camioneta VW Amarok blanca con casi 6 millones de pesos, 800 dólares y 46 cheques. Una banda integrada por nueve malvivientes –dos no están identificados– primero lo marcó y luego lo siguió.
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Se sospecha que Cristian Rivero, un penitenciario con licencia por enfermedad, manejaba un Fiat Tipo que primero llegó al mercado cooperativo para iniciar el seguimiento. En ese vehículo también se cree que circulaban su hijo y un hombre no identificado.
Lo cierto es que, en la intersección citada, dos camionetas de alta gama, una Jeep Renegade blanca y una Toyota Rav4 gris, le cortaron el paso. Los malvivientes querían el dinero.
La emboscada salió mal: la víctima intentó escapar haciendo marcha atrás y chocó la Toyota. La Amarok terminó incrustada en una vivienda y, allí, Giménez recibió un balazo que ingresó por el brazo izquierdo y se incrustó en el tórax.
