Gloria Janet González Pozas (36) volvió a quedar detenida por narcotráfico. La mujer, que hace un año había sido allanada por integrar una red de microtráfico junto a su pareja y otros familiares, fue sorprendida nuevamente por personal de la División Lavado de Activos de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) durante un procedimiento ordenado por la Justicia federal. A pesar de estar bajo prisión domiciliaria por razones psiquiátricas, los investigadores comprobaron que continuaba vendiendo drogas desde su casa de Guaymallén.
El nuevo operativo se concretó la noche de este jueves en una vivienda del barrio Nuevo Amanecer, donde residía González Pozas. La medida fue dispuesta por la Justicia a partir de un seguimiento que evidenció reiteradas violaciones al régimen de detención domiciliaria.
En el lugar, los efectivos secuestraron 94 envoltorios de cocaína con un peso total de 40 gramos, diez ravioles listos para la venta, un trozo de marihuana, cuatro paquetes adicionales de cocaína, tres balanzas digitales, quince envoltorios de bicarbonato, utensilios de corte y fraccionamiento, además de cinco teléfonos celulares y 296.300 pesos en efectivo.
El material hallado confirmó las sospechas de que la mujer había retomado la comercialización de estupefacientes aprovechando el beneficio de la detención en su casa.
Tras el allanamiento, ordenaron su inmediata detención y traslado a la Unidad 32. González Pozas perdió el beneficio y quedó nuevamente imputada por infracción a la ley 23.737.
Allanaron una red de microtráfico de drogas vinculada al entorno de un joven asesinado en Mendoza
El crimen de Alexis Daniel Solar, un chico de 18 años asesinado de un disparo en la cabeza a comienzos de este año en Guaymallén, potenció las sospechas sobre una red de microtráfico de drogas presuntamente liderada por la madre de…
La historia de González Pozas está atravesada por un crimen que marcó el punto de inflexión en la causa: el asesinato de su hijo, Alexis Daniel Solar, ocurrido a fines de marzo del año pasado en el barrio Chevenne de Jesús Nazareno.
El joven, de 18 años, murió de un disparo en la cabeza durante una violenta disputa por la ocupación de una vivienda. Según la investigación el autor del disparo fue Miguel Israel Garay Brizuela, alias “Miguelón”, quien se entregó días después y fue imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

El crimen expuso ante la PCN un entramado mucho más amplio. A partir de aquel hecho, los sabuesos intensificaron tareas de inteligencia que ya venían desarrollando sobre el entorno de la víctima y su madre, ambos señalados en varios conflictos barriales, enfrentamientos armados y amenazas.
Con esa información, en octubre de 2024 se desplegó una operación masiva en Guaymallén y Godoy Cruz, con 15 allanamientos simultáneos que apuntaron a desarticular una red dedicada a la venta de drogas al menudeo.
Durante aquellos procedimientos, la PCN detuvo a varios sospechosos y secuestró cocaína, marihuana, vehículos y bienes de alto valor. Las principales acusadas fueron González Pozas y su madre, Nelly Pozas, mientras que su pareja, Franco David Reyes -conocido en la zona como “Kuini”- logró escapar.
Los investigadores establecieron que la organización utilizaba viviendas de personas vulnerables para fraccionar y vender las sustancias a cambio de pequeñas sumas de dinero, un esquema clásico del microtráfico barrial.
La causa también reveló el contraste entre el supuesto nivel de vida de los implicados y sus ingresos declarados. Fuentes judiciales y policiales señalaron que González Pozas y Reyes exhibían un estilo ostentoso en redes sociales, con vehículos valuados en millones, cenas en restoranes y paseos por centros comerciales, pese a no tener empleos registrados. Esa diferencia fue clave para avanzar en el rastreo patrimonial y vincularlos con el lavado de activos producto del narcotráfico.
En ese contexto, González Pozas había sido detenida pero logró obtener la prisión domiciliaria al presentar informes médicos que acreditaban un cuadro psiquiátrico severo derivado del asesinato de su hijo.
Los especialistas confirmaron su tratamiento y la Justicia federal aceptó el pedido de la defensa, imponiendo condiciones estrictas de control. Sin embargo, con el correr de los meses, la mujer mantenía contacto con viejos compradores y continuaba las maniobras de venta desde su domicilio.
Los trabajos investigativos confirmaron que la actividad no se había detenido. Bajo la apariencia de una rutina doméstica, González Pozas habría coordinado entregas y cobros con otros personajes. Ese material fue decisivo para que solicitaran una nueva orden de allanamiento, ejecutada el jueves pasado en horas de la noche con resultados concluyentes: cocaína fraccionada, dinero en efectivo y los elementos necesarios para el armado de las dosis.
Previamente, su pareja, “Kuini” Reyes, fue detenida a comienzos de abril de este año en el barrio Favaro, tras meses prófugo. Los investigadores sospechan que, aun en la clandestinidad, mantenía comunicación con González Pozas y que ambos continuaron controlando el circuito de distribución de drogas en Guaymallén y zonas aledañas.
Fuentes del caso indicaron que la reincidencia de González Pozas en la venta de estupefacientes complicó su situación judicial con una nueva causa y la posibilidad de obtener beneficios futuros.

