Con el correr de los años, el barrio La Gloria de Godoy Cruz se transformó en uno de los núcleos habitacionales más conflictivos de la provincia. Las enemistades entre bandas, la lucha por el poder del sector, la división de dinero en la venta de estupefacientes y hasta el manejo de entradas para ver partidos de fútbol con el ascenso a Primera del Tomba fueron y son el motivo de estas guerras que causan temor en la mayoría de los vecinos del complejo, gente honesta y de trabajo.
Cuándo se iniciaron estas disputas; quiénes murieron como consecuencia de estos enfrentamientos y en qué secciones operan las gavillas que hoy se disputan el liderazgo del barrio, en este informe basado en los testimonios de los habitantes del complejo y altas autoridades policiales y judiciales de la provincia.
La historia delictiva en el barrio comenzó a principios de los 90, cuando el barrio godoicruceño tenía líderes marcados. “Todo lo manejaban los hermanos Arabel. Hugo, Rubén –alias Pailón– y Víctor, más conocido como el Sandalio”, comentan los vecinos del barrio.
De estos tres, el Pailón fue el cabecilla de la banda predominante durante toda la década del 90. “Él tenía a cargo el tráfico de armas, drogas y toda la delincuencia del barrio. Incluso, hasta se comenta que estaba involucrado en la trata de blancas”, soltó un vecino a El Sol, quien no dio su nombre por temor a represalias. “Él era conocido como el ‘viejo delincuente con códigos’. No robaba a los del barrio, y el que lo hacía era expulsado de acá”, agregó otro habitante.
Así pasó toda la década de los 90 hasta que el Pailón falleció en un accidente automovilístico en el Acceso Sur, a la altura del barrio La Gloria, frente al Huarpes y el Tres Estrellas. Según contaron, Rubén Arabel estaba comiendo un asado con amigos cuando salió en busca de más cervezas. Allí fue cuando protagonizó el choque que derivó en su muerte (ver aparte).
A partir de ese momento, todos los negocios clandestinos que manejaba el Pailón fueron tomados por su hermano Hugo, pero este fue detenido a los seis meses y quedó preso en la penitenciaría de Boulogne Sur Mer. Así, el único a cargo de la banda era el Sandalio, quien era jefe de la barra brava del club Godoy Cruz. “Era una persona inteligente pero muy peligrosa”, comentaron fuentes consultadas.
A principios del 2000, tal como explicaron investigadores policiales y judiciales, este individuo se unió con un tal Chapa y varios habitantes de la manzana D participaron. “En ese instante comenzó una guerra declarada con los hermanos Aguilera –Diego, el Asesino, y Daniel, el Rengo– quienes residen en la B y operaban en otro sector”, sentenciaron.
El enfrentamiento tuvo su punto máximo el 4 de abril del 2002, cuando al término de un partido entre Godoy Cruz y Huracán de Tres Arroyos, el Sandalio fue asesinado de cuatro disparos, a la salida del Bautista Gargantini. Fue el principio del fin para su gavilla, que en unos pocos meses “fue expulsada del barrio”.
“Ese fue el inicio de un dominio total y absoluto de los hermanos Aguilera, entre ellos, Daniel, el actual jefe de la barra brava del Tomba”, explicó otra fuente policial. Además, con el avance deportivo que tuvo la institución, los negocios de los Aguilera aumentaron en gran medida, según indicaron los vecinos.
“Durante la gestión de Julio Cobos, al Rengo Aguilera le daban dos micros para viajar a partidos del Tomba de visitante. Cobraba 120 pesos con entrada incluida. Metía 100 personas por micro. En los partidos de local tenía 1.000 entradas. Las revendía casi a todas”, comentó una alta fuente judicial. Esta connivencia con la dirigencia del club, policías y el Gobierno le valió al Rengo una imputación en la denominada causa barras, que instruyó el ex fiscal especial Luis Correa Llano en el 2006, aunque luego fue sobreseído por el mismo magistrado.

la actualidad. Todo este dominio de los Aguilera parecería tener una dura batalla por delante. Es que, según aseguran los vecinos y policías que trabajan operativamente en el barrio, en los últimos meses hay una banda que les está disputando el liderazgo del reconocido complejo habitacional.
Los habitantes afirman que este nuevo clan estaría formado por los hijos del Sandalio más otros habitantes de la manzana D. “Hay varios jóvenes involucrados de los barrios aledaños que están unidos con esta nueva banda”, comentó un vecino.
“Todas las noches hay tiroteos y enfrentamientos”, dijeron los pesquisas, quienes luego afirmaron: “Hace algunas semanas balearon a un joven en la manzana B, que estaría involucrado con los Aguilera”. Además, el 4 de enero asesinaron a un joven que, explicaron los vecinos, estaría ligado a los hermanos tombinos. Por este crimen habrían capturado a una persona vinculada al Sandalio y a un tal Hueso.
“Estamos trabajando. Hacemos lo posible, teniendo en cuenta lo que nos posibilita la ley”, soltaron las autoridades judiciales en cuanto a estos enfrentamientos.
Lo cierto es que la guerra?estaría declarada y las bandas prometen muchos más episodios. En medio, está todo un barrio en el que la mayoría es gente que nada tiene que ver con estos clanes.