La fuga de dos internos este jueves de la Alcaidía de Alojamiento Transitorio de Tunuyán no solo activó un amplio operativo cerrojo en el Valle de Uco. El episodio dejó una profunda conmoción en el Servicio Penitenciario tras la muerte de Pablo Rivero, el jefe del establecimiento, quien se descompensó en plena persecución y falleció horas después.
Rivero tenía 43 años y llevaba 21 años de servicio en el sistema penitenciario provincial. Era el responsable de la alcaidía y estaba al frente del turno cuando, a las 11.15, se produjo la evasión, tal como reveló El Sol. Era padre de 4 hijos y estaba casado con una uniformada.
Escaparon dos detenidos de la Alcaidía de Tunuyán y murió un penitenciario
Dos detenidos por hechos recientes y extenso prontuario se fugaron este jueves por la mañana de una alcaída penitenciaria del Valle de Uco y la evasión derivó en un amplio operativo policial que terminó con la muerte de un efectivo guardiacárcel,…
De acuerdo con la información del caso, los dos internos aguardaban ser trasladados nuevamente al Complejo Penitenciario San Felipe luego de asistir a audiencias judiciales. En esas circunstancias, aparentemente aprovecharon un descuido y escaparon.
El propio Rivero, acompañado por personal a su cargo, dio la voz de alerta y salió tras los fugitivos. En medio de las maniobras de persecución sufrió una descompensación.
Fue asistido por otros agentes y trasladado de urgencia al Hospital Regional Antonio Scaravelli, donde los médicos practicaron tareas de reanimación. Sin embargo, poco después se confirmó su fallecimiento. La muerte quedó sujeta a actuaciones judiciales para determinar con precisión las causas del deceso.
Por lo que detallaron fuentes del caso con respecto a esto, el fiscal Pablo Fosarolli estaba a la espera del informe de la necropsia del Cuerpo Médico Forense pero, prima facie, habría fallecido producto de un paro cardiorrespiratorio y no sería motivo de imputación para los malvivientes.
La noticia generó impacto puertas adentro del Servicio Penitenciario, donde Rivero era un funcionario con más de dos décadas de trayectoria. Compañeros y autoridades debieron continuar con el operativo mientras se conocía el desenlace fatal, en un clima de tensión y consternación en el Valle de Uco.
Los fugados fueron identificados como Enrique Antonio Acosta Vega, de 33 años, y Víctor Adrián Bravo Morón, de 40. Ambos estaban procesados y habían sido trasladados a Tunuyán por causas en trámite.
Acosta Vega ingresó al sistema carcelario el 15 de enero de este año y estaba imputado por homicidio simple en grado de tentativa, en hecho ocurrido donde atacaron a golpes con un arma blanca a un hombre. Además, registraba antecedentes por homicidio simple, lesiones en riña, amenazas, daños, episodios de violencia de género, robo simple y otros hechos, detallaron las fuentes. Se encontraba alojado en la celda 15 del Módulo 5 de San Felipe, ala 1, antes de su traslado.
En tanto, Bravo Morón está acusado de robo agravado por el uso de arma de fuego y fue investigado por homicidio y hechos vinculados a violencia de género. Fuentes judiciales y policiales lo consideran un interno de extrema peligrosidad. Estaba alojado en la celda 17 del módulo 8 de San Felipe, ala 1 y también había llegado al Valle de Uco por audiencias en su contra.

Tras la fuga, los internos fueron vistos por última vez en inmediaciones de calle 25 de Noviembre y Melchor Villanueva, en Tunuyán.
Se desplegaron patrullajes dinámicos, controles en accesos, cobertura de puntos estratégicos y rastrillajes en descampados y sectores rurales, en coordinación permanente con el Centro Estratégico de Operaciones.
Hasta pasadas las 15.50, no había resultados positivos y la investigación policial y judicial continuaba para establecer cómo se produjo la evasión, si existieron responsabilidades internas y para dar con los malvivientes.
