La publicación que hizo la familia de Villalba.

El crimen de Claudio Jesús Villalba, ocurrido a principios de enero el departamento de Maipú, profundizó la investigación en el Ministerio Público luego de que su familia denunciara públicamente que murió “asesinado” minutos después de ser ingresado a una dependencia policial.

Sin embargo, las primeras medidas ordenadas por la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Rios, y la reconstrucción del procedimiento, sostuvieron que el hombre ya había sido brutalmente golpeado por vecinos que lo habían sorprendido cometiendo robos domiciliarios cuando personal policial de la jurisdicción intervino y lo trasladó para evitar un linchamiento, según declararon los testigos.

El hecho de sangre se inició después de las 4.30 del lunes 5 de enero en el barrio San Antonio, en la zona de calles Ituzaingó y Malvinas Argentinas de la triple frontera, cuando un llamado al 911 alertó que un hombre había ingresado a robar a una casa.

Según comentaron fuentes del caso, el propietario de la inmueble -de 46 años y con linterna en mano- pidió auxilio tras advertir la presencia del intruso mientras intentaba sustraerle un aire acondicionado.

En su intento de fuga, Villalba pasó por los techos de varias casas, cayó en uno de los patios y provocó daños en otra propiedad mientras varias familias dormían. Testigos declararon que tomó una parrilla y comenzó a romper vidrios, y que incluso habría golpeado a un perro contra una pared. “Estaba fuera de sí, descontrolado, gritaba”, señalaron vecinos ante los investigadores.

Cuando el personal de la Subcomisaría Lorenz arribó al lugar, unos 20 minutos después del llamado al CEO, se encontró con una aprehensión ciudadana en curso. Al menos cuatro hombres tenían reducido a Villalba y lo estaban golpeando. Presentaba visibles heridas en el rostro y le habían atado las manos con un cable tipo coaxial.

De acuerdo con los análisis de las pruebas, el sujeto estaba descalzo, presentaba múltiples lesiones y heridas cortantes -algunas en los talones producto de los vidrios rotos- y pedía auxilio mientras era agredido por vecinos de la zona, quienes decían estar cansados de los robos.

Los informes basados en testimonios y otras pruebas sostienen que los policías intervinieron para separar a las partes y evitar que continuara la golpiza. En ese contexto, Villalba se habría abalanzado contra uno de los efectivos, intentó quitarle el arma reglamentaria, lo tiró al suelo y lo mordió. También mordisqueó a otro uniformado durante el forcejeo.

Mientras tanto, algunos vecinos buscaban seguir golpeándolo. Frente a ese escenario, los efectivos lo subieron a la movilidad y lo trasladaron rápidamente a la dependencia para resguardar su integridad física.

Ya en la subcomisaría de calle Terrada, siempre según lo aportado por los testigos, se dio aviso inmediato al Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) al advertir que el hombre había perdido abundante sangre y presentaba escasos signos vitales.

Desde el servicio médico indicaron que no lo movieran. Minutos después, el cuadro se agravó y a las 6 se constató el fallecimiento. Villalba permaneció varias horas sin ser identificado y se dispuso la aplicación del sistema biométrico para establecer sus datos filiatorios.

La fiscal Ríos ordenó de inmediato la intervención de Policía Científica tanto en el lugar del hecho como en la subcomisaría y en la movilidad policial utilizada para el traslado.

También dispuso el levantamiento del cadáver, la necropsia, el secuestro y preservación de eventuales cámaras de seguridad -incluidas las del móvil- y el desgravado de las comunicaciones del CEO.

Además, requirió el posicionamiento satelital del patrullero y copia del libro de novedades de la dependencia, siempre con el objetivo de hacer un cotejo con la versión de los uniformados. La Unidad Investigativa Departamental de Maipú quedó a cargo de las medidas complementarias inicialmente y luego pasó a trabajar Homicidios.

A los pocos días (el 9 de ese mes, dos días después de que fueran notificados del deceso), la familia de Villalba publicó un mensaje en redes sociales en el que afirmó que había sido “asaltado y asesinado” y que existió un “mal accionar de la policía” por no haberlo trasladado de urgencia a un hospital. Sostuvieron que ingresó a la subcomisaría y “salió horas más tarde sin vida”, y reclamaron que el hecho no quede impune.

No obstante, los elementos reunidos en la investigación judicial ubican el foco inicial en la violenta aprehensión ciudadana y en el estado en que se encontraba Villalba cuando arribó el personal de la subcomisaría.

Por lo que detallaron las fuentes, la autopsia y los estudios forenses serán determinantes para establecer la causa precisa de muerte y descartar o confirmar cualquier exceso.

Por lo que entienden los investigadores, la instrucción avanza sobre la base de pericias técnicas y testimonios que describieron una escena previa de extrema violencia ejercida por los vecinos que atraparon al presunto ladrón, antes de la intervención de los uniformados.