La causa que se sigue por el asesinato de Ezequiel Jouven (14), –desapareció los primeros días de setiembre del 2007 y fue hallado muerto el 26 del mismo mes enterrado en una finca de Colonia Segovia–, está frenada desde mediados de diciembre, ya que el fiscal de Guaymallén Jorge Calle tuvo que dejar en libertad al padre del chico, quien era el único acusado, por no hallar pruebas en su contra. El principal elemento con el que ahora cuenta el magistrado para dar curso a la pesquisa, es el testimonio del hermano menor de la víctima, ya que el pequeño fue el último de la familia en verlo con vida.
Por eso, el menor de 8 años será interrogado ni bien culmine la feria judicial en una Cámara Gessell. Es que los investigadores del hecho tienen fundadas sospechas sobre el cuñado de Jouven, Daniel Bazán (20), quien fue visto por última vez junto a la víctima, precisamente por el menor que dará su versión ante profesionales de la Justicia en los próximos días. “Según el chico, el día en que su hermano desapareció, Jouven fue a acompañar a Bazán hasta la parada de colectivo y nunca más volvió”, indicó una fuente de la causa. Por ese motivo, todas las miradas a favor están puestas sobre el pequeño quien, creen, puede resultar la clave de la pesquisa que ya lleva más de cuatro meses instruyéndose en la Unidad Fiscal de Guaymallén.
ENCUBRIMIENTO. El fiscal Jorge Calle tuvo imputado a Bazán por encubrimiento hasta fines de noviembre, pero una Fiscal de Cámara decidió deslindarlo de la causa, ya que consideró que era mejor tenerlo como testigo en el expediente. Sin embargo, “Calle sospecha que el joven tiene mucho que ver con la muerte de Jouven, pero no tiene pruebas que lo incriminen”, deslizó otra fuente del caso.
Por otra parte, el padre de la víctima, Alberto Jouven, estuvo detenido tres meses y acusado de homicidio agravado por el vínculo, pero luego fue dejado en libertad. El mismo día en que se encontró el cadáver del chico, Calle decidió detener e imputar al progenitor, ya que el hombre tenía una denuncia por maltrato en el Sexto Juzgado de Familia. Además, la Policía había hallado en la casa un pantalón manchado con sangre, la que luego se comprobó que correspondía con la de la víctima.
Cuando Jouven fue sometido a la prueba de la prenda, la misma le quedaba chica. Ese era el único elemento que Calle tenía para pedir la prisión preventiva del sospechoso o bien dejarlo en libertad. Al no amoldarse el pantalón a su cuerpo, el hombre volvió a su domicilio. Como Bazán ya no estaba acusado en el expediente, no pudo ser obligado a probarse el pantalón de algodón manchado, el cual, se cree, podría pertenecerle.
LA CAUSA. El miércoles 26 de setiembre a la tarde, el dueño de una finca de Colonia Segovia, en Guaymallén, encontró a su perro jugando con una mano y un antebrazo de una persona, mientras él estaba cortando el pasto de la propiedad. Ante tal hallazgo, el hombre llamó a la Policía y cuando los efectivos llegaron al lugar, un perro del cuerpo de canes encontró el cadáver de un chico enterrado a escasos 20 centímetros de profundidad en la tierra de un sitio cercano a la finca.
Después de unos minutos, los uniformados sospecharon que podía ser el adolescente Jouven, ya que su padre había radicado la denuncia por averiguación de paradero 15 días antes. Las riendas de la investigación las tomó Calle, quien a las pocas horas del cruento descubrimiento constató que el padre del menor tenía una denuncia por maltratos en el Sexto Juzgado de Familia. Así, el magistrado ordenó la inminente aprehensión del hombre, la que se produjo el mismo 26 a la noche y luego lo imputó del delito de homicidio agravado por el vínculo. El chico murió luego de recibir varios golpes y dos puñaladas.
