Las víctimas aseguraron que la estafa es millonaria. Denunciaron que se trató de un engaño típico “piramidal” en Mendoza. Apuntaron contra dos hombres cómo “líderes de la organización” y su falsa promesa de inversión con la siembra de productos agrícolas y las ganancias que producirían. Sin embargo, detallaron, los resultados no fueron los esperados y el dinero nunca retornó a sus cuentas.
Las presentaciones recayeron en la fiscalía de Delitos Económicos que tiene como fiscal a Santiago Garay. No tienen imputados pero sí a dos personas identificadas, aunque todos accionaron penalmente contra uno de ellos.
En las próximas horas habrá encuentros con abogados y se espera que haya imputaciones en el expediente, debido a que nunca se les devolvió el dinero a las personas que apostaron por la iniciativa. Podría haber más de 100 damnificados y algunos podrían sumarse en la Justicia ante la falta de respuestas.
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La información a la que accedió El Sol sostiene que el principal apuntado en las denuncias, motorizadas por el abogado querellante Federico Ábalos, es un hombre identificado como Fernando Gabriel Delini.
Las víctimas que hablaron con este diario, del mundo de los Tribunales Federales y otros organismos descentralizados del Estado, hasta oriundos de Capital Federal y Buenos Aires, contaron que entregaron importantes sumas de dinero en dólares –entre 5.000 y 10.000, y podrían ser más– a estos dos hombres que buscaban inversores para la plantación de ajo y zanahoria en Mendoza, operando con una firma llamada “Ajos del Sur”.
A cambio otorgaban pagarés a los acreedores, pero los mismos estaban vencidos y el dinero ni las plantaciones aparecieron.
Por ejemplo, uno de los casos testigo es el de un mendocino de 45 años que otorgó casi 7.000 dólares.
Explicó que el 31 de marzo del año pasado efectuó con Delini un contrato de reconocimiento de deuda en el cual “él mismo reconoce la imposibilidad de realizar en tiempo y forma la cancelación del monto en dólares recibido con préstamo de mi parte y sus intereses…”.
Agregó que se había llegado a la celebración de ese acuerdo debido a que Delini “debía haber realizado supuestamente siembras agrícolas con el momento del préstamo de mi parte”.
El denunciante dijo que Delini nunca cumplió el acuerdo de la devolución de la moneda estadounidense y que se mostró esquivo para mantener encuentros. Y hasta aportó que “ni siquiera pareciera haber iniciado las siembras agrícolas mencionadas con los dólares otorgados como préstamo”.
Por todo esto, radicó la denuncia porque entendió que se trató de una estafa y abusó de su confianza para inducirlo en el error. Ofreció prueba instrumental (copias del pagaré y el contrato de reconocimiento de deuda, entre otros) y testimonial.
El caso generó un fuerte ruido en los Tribunales locales por quiénes son los protagonistas de la historia y la cantidad de personas que se plegaron a las denuncias, ya que también aseguraron que cayeron en la trampa de una “estafa piramidal” con promesas de inversión y ganancias superlativas.
