Plumerillo Sur, 20 de Julio, Los Sauces, 12 de Junio, Virgen del Rosario, Alas Argentinas, son los principales los barrios que rodean al estadio General San Martín, la casa del Club Huracán Las Heras. En ellos se encuentran muchos de los más fervientes y leales hinchas del Globo, pero también se transformaron en cuna de integrantes de la barra brava.
Entre esos complejos se encuentra el barrio Amigorena, ubicado hacia el este, marcado por las autoridades policiales de la provincia como uno de los más calientes de la zona.
En las últimas horas, una violenta facción de la hinchada lasherina que tiene base allí, quedó en la mira por los tiroteos que se produjeron durante el partido contra Ferro Carril Oeste de General Pico y que terminó con su director técnico baleado.
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Fuentes investigativas consultadas por El Sol señalaron como responsables de la balacera a una agrupación conocida como los Hijos de Nadie, asiduos asistentes a los partidos del Globo, que cuentan con su propio lugar y banderas en la popular Norte.
Los integrantes de esa facción también conforman una banda delictiva llamada los Perritos, integrada por menores y mayores de edad, que desde hace años viene trayendo al maltraer a los vecinos de la cancha de calle Olascoaga.

Asaltos, amenazas, enfrentamientos y hasta homicidios, son algunos de los hechos por los que han sido sindicados en el último tiempo.
Pesquisas con experiencia en el departamento sostienen que la disputa no tiene que ver con el grueso de la barra brava de Huracán, la famosa “Nº 1”, sino que corresponde a una interna barrial que se inició hace meses en el mismo Amigorena.
Con la vuelta del público a los estadios, estas dos facciones habían alcanzado una tregua, con el objetivo de mantener la paz cuando el Globo disputara sus partidos de local por el Torneo Federal A.
Pero la calma duró poco y las diferencias entre los dos grupos volvieron a surgir en los últimos días. Finalmente, todo estalló cuando faltaban pocos minutos para que finalizara el encuentro con el equipo pampeano, en el que los locales se imponía por tres goles contra uno.

En el interior de la tribuna norte, la situación ya era tensa entre las gavillas del Amigorena. Los insultos, amenazas y provocaciones se trasladaron hacia afuera del estadio, a donde llegaron “en apoyo” un grupo de sujetos que portaban armas de fuego: se trataba de los Hijos de Nadie, indica la información policial.
Los disparos comenzaron hacia el interior de estadio, algunos ganaron la pared este de las instalaciones del club, mientras que otros se situaron en el cruce de calles Tomás Guido y Pringles.
Las detonaciones llegaron a los oídos de la terna arbitral y el juez Pablo Núñez decidió frenar el partido. A los pocos segundos, una serie de proyectiles fueron disparados hacia el interior del General San Martín y se desató el terror.
Cuando jugadores, cuerpo técnico y árbitros empezaron a correr para resguardarse, al igual que el público en las tribunas, Mauricio Romero, técnico de Ferro, se tomó el sector izquierdo de su cuerpo y cayó al césped: había sido alcanzado por una bala.

El ex jugador de Lanús, Cólón y Gimnasia de La Plata, entre otros, resultó con una herida superficial, ya que el proyectil no llegó a impactarlo de lleno y solamente lo rozó. Fue trasladado al Hospital Carrillo, donde le realizaron curaciones y le dieron el alta a las pocas horas.
Posteriormente, nueve sujetos fueron aprehendidos entre la noche del domingo y la mañana de este lunes. Creen que entre ellos se encontraría el responsable del disparo que recibió el DT del conjunto verdolaga, aunque se les realizará una prueba de guantelete para establecer si accionaron un arma de fuego en las últimas horas.
En la causa intervino el fiscal Correccional Mauro Perassi, quien lidera las labores investigativas y deberá definir si en las próximas horas les cabe algún tipo de imputación a los detenidos.
Asaltos y un doble crimen
Desde hace más de cinco años que los Hijos de Nadie o los Perritos comenzaron a tomar relevancia en el barrio Amigorena. Los constantes asaltos en zona puso la lupa de las autoridades policiales del departamento sobre esa organización.
Siempre actuaban con armas de fuego y, con violencia, cometían robos en la vía pública y también entraderas. En muchas ocasiones, eran menores de edad que conforman la gavilla quienes estaban a cargo de esos delitos contra la propiedad.
Pese a que, en su momento, hubo algunos detenidos por una serie de hechos de inseguridad, la banda jamás perdió fuerza en la zona. Incluso, en abril de 2018, fueron marcados por un brutal enfrentamiento armado durante un cumpleaños, que terminó en un doble crimen.

Una de las víctimas fue César Omar Fernández (43) a quien lo ultimaron de un disparo en la cabeza, frente a su hija. En el ataque, otros cuatro jóvenes resultaron heridos de bala, uno de ellos fue Jonathan Marcelo Puebla (24), quien falleció días después del hecho.
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Por el caso terminaron tras las rejas Pablo Emanuel Casella Bauza (34) y Franco Jesús Atencio (24), ambos barrabravas de Huracán Las Heras y sindicados integrantes de “Los Perritos”.

Si bien los investigadores no lograron establecer que el ataque letal haya estado vinculado a internas de la hinchada del Globo, se creía que el móvil del ataque estuvo motivado por interna barrial. Por ese caso, Casella Bauzá fue absuelto y sólo Atencio terminó condenado.
El domingo, nuevamente las disputas y broncas en ese complejo provocaron un feroz enfrentamiento a tiros, que terminó con un herido en medio de un partido de fútbol y que pudo haber terminado en tragedia.
