Diego Stuto.

Pasan las horas y los días, y la remoción del fiscal Daniel Carniello de la Fiscalía de Delitos Especiales por orden de la Procuración sigue generando especulaciones de todo tipo mientras se desarrolla una investigación penal en su contra por presuntas irregularidades en las causas por estafas que llevaba en su despacho.

Están los funcionarios que consideran que se está frente a un golpe institucional orquestado por un entramado político-judicial y los que aseguran, como la mujer policía que lideró las escuchas que iniciaron el escándalo, que podría existir algo más complejo entre el fiscal y el amigo y hombre de su confianza que le brindaba información.

Lo cierto es que, Carniello, abogado con varios años en los tribunales como juez de Instrucción y como fiscal especial (desde el 2005, cuando se creó la fiscalía), hoy está liderando un despacho lejano al suyo, el Nº12 de Guaymallén, tal como ordenó el procurador, Rodolfo González. Su lugar lo ocupó Juan Manuel Bancalari, un representante del Ministerio Público de bajo perfil y con pocas causas mediáticas. Existen expedientes por estafas que instruía Carniello que tienen como imputado a su informante, motivo por el cual, el procurador decidió desplazarlo.

Ayer por la tarde, el abogado Martín Ríos quiso presentar ante el fiscal de Instrucción Gustavo Pirrello, que lidera la causa promovida por el jefe de los fiscales provinciales en la Unidad Fiscal de Capital, al hombre que todos buscan: el datero del fiscal Carniello. Se trata de quien aparece en las escuchas telefónicas, que se iniciaron en noviembre del año pasado en la Justicia federal por una instrucción de narcocriminalidad, hablando con el hoy fiscal departamental. 

Después de que el caso estallara  a fines de la semana pasada, este vendedor de autos de 43 años intentó ponerse a disposición de la Justicia durante la tarde de ayer, porque el caso se desparramó y alcanzó niveles inesperados de repercusión –por ahora, Pirrello no lo citó porque se encuentra estudiando el expediente, y luego accedió a hablar con El Sol en su vivienda de Guaymallén. 

Protegiendo su identidad, debido a que ha colaborado en muchas instrucciones en los últimos meses que han terminado hasta con policías tras las rejas, salió a defender a Daniel Carniello, a quien considera su amigo desde hace cinco años. “Esto que voy a decir es real, (Carniello) es un hombre que representa la ley en Mendoza, es incorruptible y excelente persona, por eso me molesta lo que le está pasando, que es culpa mía”.

A las 21 de anoche, el informante recibió a este diario en su hogar. Una hora después, la conversación se dio por terminada. Un custodio controlaba todo desde un sillón. La puerta de la casa siempre estuvo abierta y su mujer y sus hijos caminaron por el hogar como si recibiera la visita de un familiar. Tiene tres hijos y el cuarto en camino. “Uno se llama Daniel, por la amistad que nos une”, confió. 

En la vereda del domicilio están estacionados sus autos. Algunos de alta gama. “Desde los 16 años vendo vehículos; si no puedo tener uno, es porque no se hice bien las cosas”, dijo riéndose.

Mientras conversaba, lo llamaron por teléfono y le preguntaron el precio de algunos vehículos. “Le he vendido autos a todo el mundo. Conozco a mucha gente, hasta a comisarios de la cúpula les he vendido autos. Porque conozco a mucha gente le paso información a Daniel sobre las personas. En el negocio de los autos conocés muchos personajes”, indicó. 

¿Seguís hablando por teléfono como si nada?
No me importa. Siempre he tenido el mismo número teléfono. No lo pienso cambiar porque no tengo nada que esconder. Acá hay una cuestión por arriba. No hay nada detrás entre él y yo.

¿Por la Justicia, principalmente la Procuración, o la política?
Creo que viene de bien arriba. Daniel era pareja de la hija del procurador y no se llevaban bien entre ellos. Para mí, puede tener algo que ver. Yo estoy preocupado por él, porque es una persona de bien, intachable.

El datero sostuvo que no ha podido dormir desde que se conoció que el procurador González ordenó el traslado “momentáneo” de Carniello, tal como sostiene la resolución 788 del 19 de este mes. “Que esté cuestionado por mi culpa es un dolor grande, me siento responsable. No hizo nada y lo están señalando. No pego un ojo, no por mí, sino por él. Es un hombre de bien”, expresó. 

Por qué lo “pincharon”

A fines del año pasado, la Justicia federal terminó una investigación contra una banda de narcotraficantes que traía la droga desde el norte del país. El caso de Los Correntinos. Algunos fueron detenidos. El informante conocía a dos acusados y por esto le pincharon el teléfono. En poco más de un mes, la mujer policía que lideró las escuchas, Marcela Arbona, no detectó que cometiera ningún delito con estupefacientes. 

Pero, informó al juez Walter Bento que el sospechoso hablaba con un fiscal y que necesitaba seguir espiando las líneas telefónicas. El juez notificó de la situación al jefe de los fiscales locales, y, luego, González solicitó la desgrabación de las escuchas. Lo hizo en tres ocasiones. Una vez que llegaron a su despacho, ordenó el traslado de Carniello. 

Las especulaciones no tardaron en llegar, porque, horas antes, Carniello había imputado al intendente de Guaymallén, Luis Lobos, por fraude a la administración pública y al hoy ex ministro de Hacienda (ayer asumió como senador), Juan Gantus, por negociaciones incompatibles con la función pública. Gran parte de la remoción del fiscal especial radica en estas dos acusaciones. 

El traslado de Carniello fue por las causas por estafa en la compra-venta de autos (con cheques) que investigaba contra su amigo. De acuerdo con el abogado del informante, “esos expedientes ya fueron elevados a juicio. El fiscal imputó y estamos por pedir la suspensión de juicio a prueba”. 

Por su parte, el datero señaló: “Daniel es mi amigo pero igual me imputó. Siempre hizo lo correcto. Me lo aclaró: ‘No te mandés ninguna porque te mando en cana’. Somos amigos pero respeto su trabajo, que es excelente”.

La pesquisa que pidió el procurador

El procurador Rodolfo González pidió investigar al fiscal especial Daniel Carniello, y la causa recayó en manos de Gustavo Pirrello, de Capital. Este fiscal no tenía pensado citar al informante en esta etapa porque se encuentra analizando el expediente. De todas formas, la intención del datero es declarar en el sumario. Como ayer por la tarde sólo se encontraba el secretario de la fiscalía, no pudo hablar con el fiscal. De todas formas, se presentará en un par de días.