La víctima, Eduardo Bertón Vidal, tenía 82 años.

La causa por el asesinato del jubilado Eduardo Bertón Vidal (82) en su casa de calle Videla Aranda de la localidad de Cruz de Piedra, en Maipú, comenzó a dar sus primeros pasados durante la tarde del domingo, un día después del hallazgo del cadáver.

Se creía que este hombre nacido el 22 de octubre de 1941 y reconocido en el citado departamento por actividades de docencia deportiva, empresariales y políticas, había fallecido por inhalación de monóxido de carbono cuando se reportó un incendio en su propiedad, pero esa teoría inicial se desvaneció con el paso de las horas.

A los pesquisas judiciales y policiales que analizaron la escena no les cerró esa hipótesis y todo cambió cuando la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos recibió un informe preliminar de la necropsia confirmando que la víctima presentaba un disparo en la cabeza.

El caso empezó a instruirse como un asesinato y se sumaron más pruebas: Bertón Vidal no sólo había recibido un disparo a corta distancia, previamente le dieron un golpe en el cráneo y luego intentaron quemar el cadáver prendiendo fuego la habitación donde murió.

De acuerdo con fuentes del caso revelado por El Sol, Bertón Vidal fue golpeado, ejecutado y luego quemado para borrar pruebas. Y los autores fueron dos hombres. La hipótesis está en proceso de análisis pero no descartan un hecho de inseguridad, más allá de que encontraron en la escena 11.000 dólares que permanecían guardados en un lugar de fácil acceso, un cajón en el interior de un placard.

En las últimas horas, los policías de la División Homicidios de Investigaciones comenzaron a analizar las evidencias más importantes de la causa: lo que registraron cámaras de seguridad de viviendas cercanas y de la propia escena. Las fuentes agregaron que la vivienda de Bertón Vidal tenía esos aparatos y lograron acceder a las grabaciones de los momentos previos y posteriores al asesinato.

Sumado a las declaraciones del círculo íntimo de la víctima y otras pruebas forenses que se encuentran en pleno proceso de incorporación al expediente, los investigadores que dialogaron con este diario se mostraron optimistas para encaminar las labores hacia el esclarecimiento del hecho. Aseguraron que no será una tarea fácil; pero tampoco imposible.

La escena el sábado por la noche, después de que frenaron el avance del fuego.

El asesinato del jubilado y las pruebas

Confirmado el asesinato, Ríos y el grupo policial de Homicidios enfocaron la pesquisa en los peritajes de Policía Científica, informes del Cuerpo Médico Forense y las declaraciones de las personas que conocían al jubilado.

Uniendo todas las piezas probatorias, más allá de los informes técnicos de los legistas y apuntando directamente a los testigos, llegaron a la conclusión de que la última persona que lo vio con vida fue una mujer con la que se veía frecuentemente y compartía algunas actividades con él.

De esta forma, fueron juntando las primeras piezas para terminar de darle forma a un rompecabezas de difícil resolución. También declararon un hermano de la víctima, Alberto, quien incursionó en la política departamental como candidato a intendente, y otros familiares. No tenía hijos.

Con respecto al móvil del hecho de sangre; no está del todo claro para los pesquisas. Es una incógnita. Están los que descartan un asalto fatal, porque los accesos de la propiedad no fueron violentados –está ubicada en un predio de importante tamaño- y no se llevaron elementos de valor y los dólares, que “se encontraban en un lugar de fácil acceso”; y los que no descartan esa teoría para nada, ya que podrían haber actuado un par de ladrones –con un cómplice- que los esperaba en un vehículo a pocos metros del ingreso principal.

Los llamados al 911 por un incendio

Lo cierto es que, minutos después de las 19.20 del sábado, ingresó un llamado al 911 advirtiendo sobre un incendio en una propiedad de calle Videla Aranda 1668 de Cruz de Piedra. Rápidamente, llegaron Bomberos Voluntarios de Maipú y luego lo hicieron otros uniformados del Cuartel Central. En cuestión de minutos, lograron sofocar uno de los sectores de la propiedad que había sido alcanzado por el fuego.

Cuando apagaron las llamas, dieron con los restos de Bertón Vidal. Cerca del cuerpo encontraron una escopeta calibre 17.20 de su propiedad. Esa arma no fue la utilizada para ejecutar a la víctima.

Con el paso de las horas, la fiscal Ríos comenzó a trabajar el caso como un asesinato. Los policías de la citada división de Investigaciones ya sospechaban de una muerte violenta perpetrada por terceras personas y esperaron por el informe de la necropsia.

El mismo reveló que el octogenario había sido golpeado, ejecutado y luego prendido fuego, lo que potenció los trabajos de recolección de pruebas para direccionar la causa en búsqueda de los autores del ataque.