El femicidio de Maria Aida Oliva -primero del año en Mendoza- encendió las alarmas de los detectives policiales y judiciales.

Tras la confesión del autor, Mario Ricardo Castro Herrera (55), ex pareja y padre de los seis hijos de la víctima, se montó un amplio operativo policial en la zona de Papagayos, donde el hombre aseguró haber descartado el cuerpo.

Efectivamente, los rastrillajes que desarrollaron los efectivos permitieron encontrar el cadáver, que se encontraba oculto en medio de vegetación, en ese sector del pedemonte cordillerano, en la localidad de El Challao, Las Heras.

Youtube video

Un perito realizó los primeros peritajes a los restos en la escena, para que luego sean trasladados al Cuerpo Médico Forense (CMF), donde se le practicará la necropsia. De esa forma, se busca determinar la causa de la muerte y con qué elemento fue atacada la víctima, datos que no fueron aportados por el acusado durante su confesión.

Asimismo, en el teatro del hecho estuvo trabajando personal de la Policía Científica, levantando rastros y demás pruebas en los alrededores al lugar donde se encontraba el cadáver.

De acuerdo con la investigación, Oliva fue asesinada el martes después de que salió de almorzar de la casa de uno de sus hijos, en La Favorita, Ciudad. Justamente, en esa misma zona reside Castro, en la vivienda del barrio Andino donde convivía con la mujer hasta hace un año y medio, antes de la separación.

Ese día, la víctima no regresó a su casa y dejó de tener comunicación con sus familiares. Sus hijos intentaron localizarla llamando a su celular, pero aparato estaba apagado.

Ante eso, el miércoles radicaron la denuncia de paradero y las sospechas recayeron sobre Castro, cuando la hija que denunció la desaparición, contó sobre la crisis que atravesaba su madre tras la separación.

Acorralado por los investigadores, el hombre se quebró y confesó la autoría del femicidio, aportando el lugar donde había ocultado el cuerpo de su ex.