Marcelo Gastón Mendoza Carrizo (33) ha llevado casi toda una vida sumergido en las sombras del mundo delictivo. Con un prontuario que parece ser interminable, a mediados del año pasado fue detenido por el hecho más grave que se le ha acusado a lo largo de su carrera criminal: el asesinato durante un asalto del fletero Juan Mauricio Villanueva.
Pese a que después de ese hecho de sangre fue detenido y encarcelado –se encuentra con prisión preventiva-, la situación de encierro no lo imposibilitó a continuar delinquiendo.
Al poco tiempo de quedar tras las rejas, detectives policiales descubrieron que cometió una estafa desde su celda de la cárcel de San Felipe, por lo que sumó una nueva imputación en su contra.
En el expediente, que se acumuló a la causa del crimen de Villanueva, liderada por la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, también fue imputado su padre, identificado como Daniel Narciso Mendoza Cruz, de 66 años.
Justamente, este jueves la Justicia resolvió la situación del progenitor de Mendoza Carrizo luego de arreglar una suspensión de juicio a prueba o probation. Esto, principalmente, porque el sexagenario no contaba con antecedentes previos y tuvo una participación menor en el hecho.
Lo cierto es que, fuentes judiciales relataron a El Sol que el 30 de julio del año pasado, a sólo tres meses y cuatro días de su detención por el asalto fatal, Mendoza Carrizo contactó por celular a una mujer que tenía un emprendimiento de venta salsa de tomate y las ofrecía a través de las redes sociales.
De acuerdo con la investigación, el reo engañó a la mujer, oriunda de Fray Luis Beltrán, Maipú pidiéndole 400 botellas de litro y 60 de medio litro y le aseguró que le iba a abonar por adelantado el total del pedido -de 90.000 pesos- a través de la billetera digital Mercado Pago.
Mendoza Carrizo, sostiene la pesquisa, le envió a la víctima un comprobante falso con el pago del dinero. Luego, con ayuda de un compañero de pabellón, quien lo puso en contacto con un taxista, a quien le pidió que pasara a buscar la mercadería, a cambio de 6 mil pesos.
Así, la mujer le entregó las botellas de salsa al trabajador del volante que pasó por su domicilio y luego fueron entregadas en la vivienda del padre de Mendoza Carrizo, en el barrio Los Pinos de Jesús Nazareno, Guaymallén
Con el paso de las horas, la víctima del ardid descubrió que el dinero jamás impactó en su cuenta del Banco Galicia y al intentar reclamarle al cliente, este jamás contestó, por lo que decidió radicar la denuncia penal el 2 de agosto.
A través de una investigación, desarrollada por personal de la División Delitos Económicos, de Investigaciones, se logró identificar al taxista a través del número de aditamiento del auto que manejaba, que fue aportado por la denunciante.
El chofer proporcionó los datos del domicilio al que llevó las botellas de salsa y Mendoza Cruz quedó identificado como el hombre que las recibió. Mientras que descubrieron que su hijo fue el encargado de contactar a la víctima y orquestar el ardid, ya que utilizó una línea de la empresa telefónica Claro a su nombre para contactarla.
Al verificar su identidad a través del Sistema Informático Policial, constataron que el principal sospechoso estaba en prisión y acusado por el conmocionante asesinato de Villanueva.
Ante eso, los sabuesos de Delitos Económicos desarrollaron allanamientos en el barrio Los Pinos y en la celda de Mendoza Carrizo en el Módulo Nº 6 Sector A de San Felipe.
Así, este malviviente, quien cuenta con condenas previas por robo simple robo agravado, amenazas y homicidio en grado de tentativa, quedó sindicado como el autor de la maniobra fraudulenta y lo imputaron por estafa, complicando aún más su situación judicial.
El crimen del fletero
La reconstrucción realizada por los investigadores indica que el domingo 10 de abril del año pasado, la calle Gutemberg al 2300, en el distrito guaymallino de Belgrano, se transformó en escenario de un sangriento hecho.
Según las averiguaciones, alrededor de las 21, luego de salir de la iglesia, Villanueva y su madre regresaron a su hogar. Al llegar, el hombre estacionó su Nissan Frontier gris frente a su casa y se disponía a abrir el portón del garaje.
En ese momento, dos delincuentes que merodeaban las inmediaciones se acercaron sigilosamente al vehículo con la intención de robárselo.
Mientras Villanueva abría el portón, uno de los malvivientes subió al vehículo, el otro agredió a la madre de Villanueva, quien aún estaba dentro del habitáculo. Seguidamente, la arrojó al suelo y ambos ladrones se dieron a la fuga a toda velocidad.
Villanueva, alertado por la situación, pensó erróneamente que su madre seguía dentro del auto y se arrojó sobre la caja trasera. Los delincuentes avanzaron unos metros hasta llegar a la esquina de Gutemberg y Los Álamos, donde uno de ellos sacó un arma calibre 32 y disparó directo al pecho de Villanueva.
El fletero cayó malherido sobre el asfalto y minutos después fue trasladado de urgencia en una ambulancia al Hospital Central. Aunque llegó consciente al centro médico, su estado se agravó con el correr de las horas.
Mientras Villanueva luchaba por su vida, policías hallaron su Nissan Frontier en llamas en un terreno baldío de la calle Bufano, frente al barrio Belgrano de Las Heras.
El martes 19, casi una semana después del ataque, Villanueva no resistió y terminó perdiendo la vida en la habitación del nosocomio de calle Alem de Ciudad donde se encontraba internado.
En tanto, el lunes 25 del mismo mes, Mendoza Carrizo cayó junto a su presunto cómplice, Gabriel Alejandro Romero Brasil (37) y fueron imputados por el delito de homicidios criminis causa, por lo que deberán enfrentar un juicio por jurados y arriesgan una pena a prisión perpetua
